Publicado en Arte con etiquetas América Latina, Capitalismo, Cultura, Economía, Hegemonía, Historia, Imperialismo, Pensamiento, Política, Reflexiones el 5 marzo 2009 por La Historia Del Día
Argentina 2012: Abriendo el paraguas y esperando la lluvia
Publicado en Noticias de aquí, Reflexiones con etiquetas Buenos Aires, Imperialismo, Geopolítica, Política, Argentina, Historia, Política Internacional, Latinoamérica, Capitalismo, Sociedad, Cultura, Hegemonía, Economía, Crísis, Pensamiento, Internacional, Injerencia, Opinión, América Latina, Actualidad, Crisis mundial el 24 enero 2012 por La Historia Del DíaEduardo Lucita
La Haine.org
Tarde o temprano los trabajadores y sectores populares pasarán a cobrar el apoyo electoral. Que debe reconocerse no ha sido un cheque en blanco
Atrás han quedado los temores por la salud presidencial. Temores más que fundados, porque mas allá de las legítimas preocupaciones por la persona es inocultable que, al menos por el momento, no hay recambio en la oposición, tampoco en el oficialismo. Las miradas han vuelto entonces a la economía y se centran en sus repercusiones sociales.
Hay un hilo conductor que anuda un rosario de preocupaciones y no es otro que la situación fiscal. Es sintomático que resulte el eje de las discusiones, cuando todos los analistas, de las más diversas corrientes políticas e ideológicas, han señalado que la crisis mundial podía contagiarse por la vía comercial (China, Brasil) pero no por la financiera. Los argumentos fueron expuestos más de una vez: la deuda ya no pesa como antes, los bancos están sólidos, el país “…no tiene acceso a los mercados voluntarios de crédito”, como acostumbran decir los gurúes neoliberales. Por lo tanto ese costado estaría cubierto.
Efectivamente así es. Sin embargo he señalado en otras notas que en la coyuntura estaban pesando tanto los problemas exógenos -esto es los derivados de la crisis mundial- como los endógenos -esto es los que tienen que ver con el agotamiento de ciertas variables del modelo, e incluso con sus propios límites. Tal vez aquí radique la explicación de porque ya casi nadie en el gobierno habla de “profundizar el modelo” y sí de aplicar “sintonía fina”.
Del superávit al déficit
Sucede que después de casi una década de superávit fiscal primario -esto es antes del pago de intereses de la deuda- el año que iniciamos volvería a los resultados negativos. Pesan aquí indudablemente el fuerte aumento del gasto público y la perspectiva de menores ingresos fiscales, y hay toda una discusión sobre la magnitud de ese déficit. Esta magnitud depende de si se toman en cuenta ciertos recursos como transferencias del BCRA y de la ANSES.
Para algunos se trata de recursos extraordinarios que no debieran tocarse, mientras que para otros se trata de recursos corrientes con los que cuenta el Tesoro nacional, “…recursos que siempre existieron y se han utilizado, pero han ganado gran notoriedad en los dos últimos años cuando su participación en el total de recursos fue más que relevante”.
Más allá de este debate técnico-conceptual lo cierto es que el déficit consolidado -Nación+Provincias- incluidos los pagos por intereses de la deuda, puede oscilar entre el 2 y el 3 por ciento del PBI. Es un porcentual importante si se lo compara con los años recientes, pero que resulta insignificante si se analiza el historial fiscal del país, aún si se lo compara con el de los países de la Eurozona, exceptuando Alemania que, conviene precisarlo, recién lo ha mejorado en el 2011, o EEUU. En nuestra región sólo es superado por Chile y Brasil. Salvo para los campeones del ajuste permanente el actual nivel de déficit no parece inmanejable.
Preocupaciones
Sin embargo subyace en las preocupaciones actuales por sus derivaciones: ¿Qué pasará con la quita de subsidios y las tarifas de los servicios públicos? ¿Qué con la inflación? ¿Y las paritarias? ¿Cómo afectarán la sequía y la crisis mundial? Son las preguntas que hoy están en circulación no solo en los círculos de economistas y políticos, también en los lugares de trabajo, en reuniones familiares o de amigos.
A estas preocupaciones generales se han agregado en estos días algunas más concretas como el exabrupto del tarifazo en Subterráneos de Buenos Aires o el aumento del cargo por importación de gas o la esperada-postergada-negada suba de tarifas en trenes y colectivos.
También dos decretos: el que refinancia la deuda de las provincias con el Estado nacional, que contiene una cláusula que supedita esa refinanciación, tanto a nivel provincial como municipal, al envío de datos sobre la plantilla del personal y la masa salarial respectiva. Y el del 30 de diciembre que reajustó al alza el gasto público del ejercicio 2011, inesperadamente uno de sus artículos incluye la revisión de los adicionales que perciben unos 300.000 empleados públicos. Conviene señalar que estos adicionales pueden llegar a superar el 30 por ciento del salario de bolsillo de esos trabajadores.
Por si fuera poco el run-run de un tope del 18-20 por ciento a las paritarias nunca fue desmentido. La reducción de gastos en algunas provincias sureñas y en municipios del conurbano bonaerense completan el combo de preocupaciones.
Amenaza meteorológica
El impacto regional de La Niña pareciera ser más fuerte y extendido de lo previsto y le añade mayor dramatismo a la cuestión, aunque por ahora no llega a dañar como la sequía del 2009. Algunas estimaciones arrojan datos de una pérdida importante en la cosecha de maíz y un retraso en el sembrado final de la soja.
Parte de esas pérdidas serían compensadas con mejoras en los precios internacionales. De todas maneras se verían resentidos el ingreso de dólares y los ingresos fiscales por retenciones. Claro que no dejan de ser cálculos especulativos, todo depende de que llueva de ahora en adelante en la cantidad suficiente.
Otro camino
Sea por impacto de la crisis mundial – se supone se hará sentir en el segundo semestre-; por complicaciones internas del modelo o por la baja de ingresos derivados de la seca en el agro el cuadro ya no es el mismo. Nadie habla de una recesión, tampoco lo hacen respecto de Brasil o China, pero sí de una caída en la actividad, tal vez a la mitad del crecimiento del 2011.
No se conoce qué medidas de sintonía fina está pensando el sector privado -aunque hubo ya suspensiones, adelanto de vacaciones y caída de contratos, por ahora en baja escala- pero sí que el gobierno ha acelerado su implementación en el sector público. Orientada a rebajar el gasto, por ahora vía subsidios y masa salarial, buscando disponibilidad para sostener la demanda frente a la crisis. En este curso el primer impacto de la sintonía fina recaería mayoritariamente sobre las capas medias-medias, empleados públicos, trabajadores convencionados y usuarios en general
Sin embargo hay otras opciones para mejorar los resultados fiscales. No se trata solo de optimizar el gasto, de hacerlo más eficiente. Es necesario y más justo operar sobre los ingresos. No alcanza con aplicar mayores aranceles a bienes suntuarios hay condiciones políticas suficientes para elevar al Congreso un proyecto de reforma tributaria progresiva, que haga que paguen los que mas tienen, que reduzca el IVA a los artículos de primera necesidad y eleve los mínimos imponibles para que los trabajadores no carguen con esa aberración tributaria que considera ganancia al salario. También reponer los aportes patronales eliminados por Cavallo, con lo que la ANSES dispondría de fondos para una mejora efectiva de las jubilaciones mínimas.
Esto es hay otro camino que no sea el trillado de reducir ingresos de los trabajadores estatales, de descargar parte del gasto sobre los usuarios de las clases populares o de poner techo a las paritarias, como si el salario fuera causante de la inflación. Este sendero siempre tiene un límite y al final se cae nuevamente en el endeudamiento
Es el momento de invertir la carga del esfuerzo. El gobierno cuenta con holgadas mayorías parlamentarias y una relación de fuerzas políticas absolutamente favorable. El 54 por ciento lo habilita. Sino bajo el impacto de la crisis tarde o temprano los trabajadores y sectores populares pasaran a cobrar el apoyo electoral. Que debe reconocerse no ha sido un cheque en blanco.
* Integrante del colectivo EDI-Economistas de Izquierda.
Sin Facebook. Por Atilio A. Boron
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Días pasados cometí un “error imperdonable”: criticar acerbamente a la secretaria de Estado Hillary Clinton cuando ante el quinto asesinato de un científico iraní se limitó a encogerse de hombros y decir que aquello era resultado de las provocaciones de Teherán al negarse a suspender su programa nuclear. Dije entonces, y lo repito ahora, que la Clinton es “el eslabón perdido entre las aves carroñeras y la especie humana”, recordando su carcajada cuando le comunicaron el linchamiento de Khadafi. Pero mi “error” fue postear esa opinión en Facebook: pocas horas después se me prohibió el acceso a mi cuenta y tomar contacto con más de mis siete mil seguidores. Lo que vino después es una historia kafkiana, aún inconclusa, para tratar de recuperar el acceso a mi cuenta. Toda clase de triquiñuelas y obstáculos fueron puestos en este empeño y aún hoy, jueves 19 de enero, casi tres días después del incidente, no he podido volver a utilizar mi cuenta. Para colmo, jamás pude tomar contacto con persona alguna de Facebook y todas las preguntas que podían hacer eran estereotipadas y obtenía, de un robot, respuestas igualmente estúpidas y estereotipadas. Ninguna respondía a la pregunta crucial: ¿por qué me habían bloqueado el acceso a mi cuenta de Facebook?
La conclusión de todo esto es algo que ya sabía y que lo vengo diciendo desde hace largos años, en contraposición a encumbrados sociólogos y analistas que dicen tonterías tales como “la red es el universo de la libertad, no hay centro, no hay control, es democracia en grado superlativo”. Estos teóricos de la resignación y el desaliento parecen ignorar que la web está súper controlada –no que va a estar sino que lo está ya, de hecho– y las infames iniciativas legislativas estadounidenses como la SOPA y la PIPA no son sino tentativas de legalizar lo que ya están haciendo. Como también lo vengo diciendo hace años, nada hay más peligroso que un imperio en decadencia: se tornan más brutales, inmorales, inescrupulosos. Ahora, ante el surgimiento de una peligrosa ola mundial anticapitalista en Europa y mismo en EE.UU. (con el movimiento de los Ocupen Wall Street) que se agrega a lo que viene ocurriendo en América latina desde hace una década, los drones y los asesinatos selectivos de líderes resultan insuficientes.
Deben cortar la comunicación “desde abajo” y “entre los de abajo” porque saben muy bien que un prerrequisito para la organización de la resistencia ante –y la ofensiva contra– la burguesía imperial y sus secuaces en la periferia es precisamente la posibilidad de establecer comunicaciones e intercambiar informaciones entre los oprimidos y las víctimas del sistema. Saben muy bien que eso es esencial para frustrar esta oleada insurgente, mucho más grave y de mayores repercusiones que las que tuvo en su momento el Mayo Francés. Por eso están apretando todos los torniquetes. Por eso debemos redoblar la lucha para democratizar no sólo el Estado y las empresas sino también las comunicaciones, la prensa y, más que nada, la web. No por nada uno de los generales del ejército estadounidense declaró en una audiencia del Congreso que “hoy la lucha antisubversiva se libra en los medios”, uno de los cuales, tal vez el más importante, es la Internet. De ahí tantos controles.
* Director del PLED, Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales.
¿Que es la Ley SOPA? ¿Qué implicaría su aprobación? (Y video)
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La Stop Online Piracy Act (Ley para detener la piratería en línea), SOPA por sus siglas en inglés, es un proyecto de ley presentado ante la Cámara de Representantes de Estados Unidos el 26 de octubre de 2011 por el legislador republicano Lamar S. Smith y será votado el próximo 24 de enero.
El objetivo principal de SOPA es proteger la propiedad intelectual en internet y combatir el tráfico de contenidos protegidos por derechos de autor y propiedad intelectual. Este proyecto de ley habilita al Departamento de Justicia de Estados Unidos y a los propietarios de derechos intelectuales a obtener órdenes judiciales contra los sitios de internet o servicios que permitan o faciliten infringir el derecho de autor, mediante acciones como:
- Bloqueo de los sitios o servicios que incurran en el delito (incluyendo alojamiento o hosting).
- Congelar fondos y restringir el servicio a empresas de cobro a través de internet como PayPal.
- Los servicios de publicidad a través de internet deberán bloquear el servicio a aquellos que incurran en el delito, como el servicio de publicidad AdSense.
- Las páginas de búsquedas u otras deberán eliminar enlaces o referencias a sitios que incurran en el delito.
Adicionalmente, el proyecto de ley prevé sanciones de prisión.
Según la iniciativa “NetCoalition” –que agrupa a las empresas Google, Yahoo, Amazon y Wikipedia– algunas de las consecuencias de aprobarse esta ley en Estados Unidos son, entre otras:
- Forzar a las compañías de alta tecnología a supervisar todos los comentarios de usuarios, fotos y videos, lo cual eliminaría la naturaleza de la comunicación social basada en el anonimato.
- La legislación puede dar como resultado potencial la suspensión de los servicios de búsqueda, ISP, redes sociales o cualquier sitio que tenga enlaces a una página con contenido pirata.
- Las empresas jóvenes en busca de expansión y desarrollo, así como los sitios web pequeños, no tendrán los recursos legales para combatir el costoso litigio de esta legislación.
Vídeo: Explicación de la Ley SOPA, en el marco del acuerdo ACTA / Anonymous.
Viraje estratégico de Estados Unidos: La segunda guerra fría y América del Sur
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Alainet.org
La “guerra contra el terror” inaugurada por George W Bush tras los atentados del 11 S, está siendo desplazada por la “contención” de China, la nueva estrategia delineada por el Pentágono para cercar y, eventualmente, ahogar a la potencia asiática, con el objetivo de mantener la supremacía global. El último viraje del imperio involucra de lleno a Sudamérica.
Noviembre fue el mes en que se plasmó el cambio de rumbo. “En nuestros planes y presupuestos para el futuro, vamos a asignar los recursos para mantener nuestra fuerte presencia militar en esta región”, dijo Barack Obama el 17 de noviembre ante el parlamento australiano. En la edición de noviembre de Foreign Policy, la secretaria de Estado Hillary Clinton hizo algunas precisiones. “Durante los últimos diez años hemos dado ingentes cantidades de recursos a Irak y Afganistán. En los próximos diez años, debemos ser inteligentes acerca de dónde invertimos nuestro tiempo y energía, de forma que logremos la mejor posición posible para mantener nuestro liderazgo”.
En la próxima década, según Clinton, Estados Unidos realizará la mayor inversión “diplomática, económica, estratégica y demás, en la región Asia-Pacífico”. Como en toda estrategia estadounidense, lo militar y lo económico forman una sola política. En lo inmediato, se adelanta el despliegue de 250 infantes de marina en Darwin (norte de Australia), hasta alcanzar los 2.500 militares. Hasta ahora el Pentágono cuenta con bases en Japón, Corea del Sur, Taiwán y Guam, pero al establecerse en Australia forma una tenaza sobre la salida de China al océano Pacífico. Esta política forma parte del objetivo no declarado de formar una “OTAN del Pacífico” para presionar y cercar a China.
El segundo paso no es militar sino económico. Consiste en un ambicioso acuerdo de libre comercio entre varios países del Pacífico denominado Acuerdo de Asociación Trans-pacífico, TPP(1). Hasta ahora se trata de nueve países: Australia, Brunei, Chile, Estados Unidos, Malasia, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. China es dejada fuera y se consigue romper la ASEAN, la Asociación de Naciones del Sureste Asiático, donde ese país tiene un papel hegemónico.
Según Michael T. Klare, el nuevo centro de gravedad de la política estadounidense supone el abandono de Oriente Medio, que durante medio siglo fue su prioridad, para focalizarse en la que considera su principal adversaria. La lectura del Pentágono sostiene que el talón de Aquiles de la economía china son las importaciones de petróleo que llega al país necesariamente por el Mar del Sur de China, donde Obama prevé su mayor despliegue militar(2).
La respuesta de China sigue consistiendo en apostar al diálogo, pero fortaleciendo sus estructuras defensivas. A diferencia de las potencias occidentales, que ascendieron a caballo de las guerras de conquista (desde España y Portugal hasta Inglaterra y Estados Unidos), el ascenso chino se basa en el comercio y la diplomacia. Esa diferencia es a la vez su potencial mayor, en la medida que no es una potencia agresiva, pero a la vez su debilidad, ya que puede ser desplazada por la fuerza como sucedió en Libia.
Debilidad estructural
La crisis de los Estados Unidos es más grave que la que atraviesa la Unión Europea. “Ahora insolvente se tornará ingobernable, arrastrando a los estadounidenses y a quienes depende de él a conmociones económicas, financieras y monetarias, geopolíticas y sociales violentas y destructivas”, asegura el Boletín Europeo de Anticipación Política (Geab No. 60, 16 de diciembre).
En los próximos cuatro años el país que diseñó el mapa global desde 1945, vivirá siempre según este pronóstico, “parálisis institucional y la desarticulación del bipartidismo tradicional”, una espiral de recesión-depresión-inflación y “la descomposición del tejido socio-político”. Es cierto que semejante pronóstico suena apocalíptico, pero ¿quién hubiera pensado que la agencia S&P llegaría a degradar la calificación del país?
A escala internacional Estados Unidos cada vez tiene menos aliados. Immanuel Wallerstein recuerda que sólo en noviembre y la primera mitad de diciembre la Casa Blanca “ha tenido confrontaciones con China, Pakistán, Arabia Saudita, Israel, Alemania y América Latina” (La Jornada, 18 de diciembre). Los fracasos se extienden: Obama envió al secretario del tesoro, Timothy Geithner a Europa para sugerir alternativas a la crisis y fue olímpicamente ignorado; fue humillado por Pakistán y luego por Irán, ya que al parecer el drone que “aterrizó” en ese país no sufrió un accidente sino que fue bajado por un ciberataque.
Pero la situación más grave es la interna. Un estadounidense de cada seis recibe bonos de alimentación así como uno de cada cuatro niños; el 57 por ciento de los niños vive en hogares pobres; el 48,5 por ciento vive en grupos familiares asistidos por el Estado, frente a un 30 por ciento en 1983 (The Economic Collpase, 16 de diciembre). Llama la atención el agravamiento de la situación social en pocos años: desde 2007 el ingreso familiar cayó un siete por ciento; en zonas de California el precio de la vivienda cayó un 63 por ciento, el precio promedio de una casa en Detroit es de 6.000 dólares y el 18 por ciento de las viviendas de Florida están vacías. Un niño de cada cinco experimenta episodios de vida en la calle.
Todos los días aparecen datos nuevos que revelan el deterioro social y moral del país. La revista Pediatrics, de la Academia de Pediatras, reveló que a los 23 años uno de cada tres estadounidenses ha sido arrestado en algún momento. En 1965 sólo lo habían sido el 22 por ciento a esa edad (USA Today, 19 de diciembre). Según los autores del estudio, esos datos no significan que haya una mayor criminalidad juvenil, sino que “obedece a leyes más estrictas” ante situaciones de escándalo público o consumo de sustancias prohibidas. Concluyen que los arrestos de jóvenes tienen consecuencias nefastas para su desarrollo y alientan “comportamiento violento y conductas antisociales”. Si el estudio discriminara los arrestos que sufren negros e hispanos, los resultados hubieran sido escandalosos. Lee más »
Los “desaparecidos” del imperio. Por Atilio Boron
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Un artículo reciente firmado por John Tirman, director del Centro de Estudios Internacionales del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y publicado en el Washington Post, plantea con crudeza una reflexión sobre un aspecto poco estudiado de las políticas de agresión del imperialismo: la indiferencia de la Casa Blanca y de la opinión pública en relación a las víctimas de las guerras que Estados Unidos libra en el exterior.[1]
Como académico “bienpensante” se abstiene de utilizar la categoría “imperialismo” como clave interpretativa de la política exterior de su país; su análisis, en cambio, revela a los gritos la necesidad de apelar a ese concepto y a la teoría que le otorga sentido. Tirman expresa en su nota la preocupación que le suscita, en cuanto ciudadano que cree en la democracia y los derechos humanos, la incoherencia en que incurrió Barack Obama –no olvidemos, un Premio Nóbel de la Paz- cuando en su discurso pronunciado en Fort Bragg (14 de Diciembre de 2011) para rendir homenaje a los integrantes de las fuerzas armadas que perdieron la vida en la guerra de Irak (unos 4.500, aproximadamente) no dijo ni una sola palabra de las víctimas civiles y militares iraquíes que murieron a causa de la agresión norteamericana.
Agresión, conviene recordarlo, que no tuvo nada que ver con la existencia de “armas de destrucción masiva” en Irak o con la inverosímil complicidad del antiguo aliado de Washington, Saddam Hussein, con las fechorías que supuestamente cometía otro de sus aliados, Osama Bin Laden.
El objetivo excluyente de esa guerra, como la que amenaza iniciar en contra de Irán, fue apoderarse del petróleo iraquí y establecer un control territorial directo sobre esa estratégica zona para el momento en que el aprovisionamiento del crudo deba hacerse confiando en la eficacia disuasiva de las armas en lugar de las normas de aquello que algunos espíritus ingenuos en la Europa del siglo XVIII dieron en llamar “el dulce comercio.”
En su nota Tirman acierta al recordar que las principales guerras que Estados Unidos libró desde el fin de la Segunda Guerra Mundial –Corea, Vietnam, Camboya, Laos, Irak y Afganistán- produjeron, según sus propias palabras, una “colosal carnicería”. Una estimación que este autor califica como muy conservadora arroja un saldo luctuoso de por lo menos seis millones de muertes ocasionadas por la cruzada lanzada por Washington para llevar la libertad y la democracia a esos infortunados países. Si se contaran operaciones militares de menor escala -como las invasiones a Grenada y Panamá, o la intervención apenas disimulada de la Casa Blanca en las guerras civiles de Nicaragua, El Salvador y Guatemala, para no hablar de similares tropelías en otras latitudes del planeta- la cifra se elevaría considerablemente.[2]
No obstante, y pese a las dimensiones de esta tragedia, a las cuales habría que agregar los millones de desplazados por los combates y la devastación sufrida por los países agredidos, ni el gobierno ni la sociedad norteamericana han evidenciado la menor curiosidad, preocupación, ¡ni digamos compasión!, para enterarse de lo ocurrido y hacer algo al respecto. Esos millones de víctimas fueron simplemente borrados del registro oficial del gobierno y, peor aún, de la memoria del pueblo norteamericano mantenido impúdicamente en la ignorancia o sometido a la interesada tergiversación de la noticia. Cómo lúgubremente reiteraba el criminal dictador argentino Jorge R. Videla ante la angustiada pregunta de los familiares de la represión, también para Barack Obama esas víctimas de las guerras estadounidenses “no existen”, “desaparecieron”, “no están”.
Si el holocausto perpetrado por Adolf Hitler al exterminar a seis millones de judíos hizo que su régimen fuese caracterizado como una aberrante monstruosidad o como una estremecedora encarnación del mal, entonces ¿qué categoría teórica habría que usar para caracterizar a los sucesivos gobiernos de Estados Unidos que sembraron muertes en una escala por lo menos igual, si no mayor?
Lamentablemente nuestro autor no se formula esa pregunta porque cualquier respuesta habría puesto en cuestión el crucial artículo de fe del credo norteamericano que asegura que Estados Unidos es una democracia. Más aún: que es la encarnación más perfecta de “la democracia” en este mundo. Observa con consternación, en cambio, el desinterés público por el costo humano de las guerras estadounidenses; indiferencia reforzada por el premeditado ocultamiento que se hace de aquellos muertos en la voluminosa producción de películas, novelas y documentales que tienen por tema central la guerra; por el silencio de la prensa acerca de estas masacres –recordar que, luego de Vietnam, la censura en los frentes de batalla es total y que no se pueden mostrar víctimas civiles y tampoco soldados norteamericanos heridos o muertos; y porque las innumerables encuestas que a diario se realizan en Estados Unidos jamás indagan cuál es el grado de conocimiento o la opinión de los entrevistados acerca de las víctimas que ocasionan en el exterior las aventuras militares del imperio.
Este pesado manto de silencio se explica, según Tirman, por la persistencia de lo que el historiador Richard Slotkin denominara el “mito de la frontera”, una de las constelaciones de sentido más arraigada de la cultura norteamericana según la cual una violencia noble y desinteresada -o interesada solo en producir el bien- puede ser ejercida sin culpa o cargos de conciencia sobre quienes se interpongan al “destino manifiesto” que Dios ha reservado para los norteamericanos y que, con piadosa gratitud, los billetes de dólar recuerdan en cada una de sus denominaciones. Solo “razas inferiores” o “pueblos bárbaros”, que viven al margen de la ley, podrían resistirse a aceptar los avances de la “civilización”.
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Los ejércitos secretos de la OTAN (X) : La guerra secreta en Bélgica
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Red Voltaire | Basilea (Suiza) | 19 de junio de 2011
Este artículo es el capítulo 10 del libro Armées secrètes de l’OTAN.
© Version française : éditions Demi-lune (2007).
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El estudio de las redes «stay behind» en Bélgica resulta esclarecedor en cuanto a varios aspectos de la organización del Gladio a nivel internacional. La OTAN creía tener derecho a hacer cualquier cosa en el país que alberga su sede y ordenó sangrientos atentados que dieron lugar a la creación de comisiones investigadoras en el parlamento belga. En vez de colaborar con los representantes de su propio pueblo, las autoridades militares de Bélgica prefirieron obedecer a una autoridad extranjera, pero varios miembros del Gladio confesaron y proporcionaron información capital.
La principal base militar de la OTAN en Francia fue instalada en Solenzara (isla de Córcega). Hasta que el escándalo de los años 90’ no reviente y esta información llegue a la opinión pública, los agentes belgas del Gladio recibían entrenamiento y capacitación ahí mismo.
Desde el comienzo mismo de la Segunda Guerra Mundial, Bélgica se vio derrotada y ocupada por las tropas alemanas. El gobierno belga tuvo que refugiarse en Londres, donde se mantuvo exilado hasta que los aliados liberaron Europa. Durante aquel difícil periodo, los altos responsables del gobierno y del ejército belgas colaboraron estrechamente con los británicos en la creación de movimientos clandestinos de resistencia que debían operar dentro del territorio ocupado de Bélgica.
A partir del verano de 1942, el SOE (Special Operations Executive) británico comenzó a preparar depósitos de municiones y a entrenar un ejército secreto. Los ingleses proporcionaban equipos de radio y medios para transportar hombres y material y supervisaban desde Londres las cuestiones logísticas así como la formación de los agentes enviados landestinamente tras las líneas enemigas y la información que proporcionaban.
Además de las operaciones de sabotaje contra el ocupante alemán, el ejército secreto belga se dedicaba también a recoger información que los agentes transmitían posteriormente a Londres por radio, a través de correos o en forma de microfilms.
Si bien el impacto de aquella red de resistencia fue en definitiva marginal, la estrategia utilizada fue verdaderamente ejemplar en ese tipo de actividad: «Tendientes a precipitar el final del conflicto, las actividades de aquella primera red stay-behind estaban perfectamente organizadas y suscitaban la admiración de los servicios secretos americanos y británicos.» [1]
Los ejércitos secretos se reconstituyeron después de la guerra, pero poniendo el comunismo soviético en el lugar que antes ocupaba el enemigo nazi. La investigación oficial demostró que la red stay-behind activa en Bélgica durante la guerra fría se componía de 2 ramas: el SDRA 8 y la STC/Mob. El SDRA 8 era la rama militar, bajo el control del SGR, el Service Général du Renseignement [En español, Servicio General de Inteligencia. NdT.] del ejército belga, que dependía a su vez del ministerio de Defensa. Su nombre, escrito a veces en su variante SDRA VIII, significa «Service de Documentation, de Renseignement et d’Action VIII» [En español, Servicio de Documentación, Inteligencia y Acción VIII. NdT.].
Se componía de militares entrenados en acciones de combate, sabotaje, paracaidismo y la realización de acciones marítimas. Además de sus funciones de inteligencia, el SDRA 8 también debía ser capaz de concebir itinerarios de evacuación si Bélgica era invadida. En caso de ocupación de todo el territorio de Bélgica, se suponía que agentes de este servicio sirvieran de escolta al gobierno durante el periodo de exilio y que mantuvieran el contacto con los agentes secretos que se quedarían en el país para combatir el enemigo desde adentro [2].
La rama civil de la red stay-behind belga, la STC/Mob, dependía de la Sûreté de l’État (Seguridad del Estado), o Sûreté (Seguridad), que a su vez estaba vinculada al ministerio de Justicia. STC/Mob quiere decir «Section Training, Communication and Mobilisation». Sus miembros eran técnicos entrenados en el uso de equipos de radio. Eran reclutados principalmente en el seno de grupos «con fuertes convicciones religiosas que debían garantizar su anticomunismo». Según el informe de la investigación sobre el Gladio belga, eran «padres tranquilos, a veces un poco ingenuos» [3].
La STC/Mob «tenía como misión recoger información susceptible de ser útil al gobierno en el contexto de una ocupación enemiga. La sección tenía también como tarea organizar itinerarios seguros para la evacuación de los miembros del gobierno y de otras personalidades que ocuparan funciones oficiales» [4].
En 1971 se creó también un comité «Interservicios» para coordinar la acción de las dos redes stay-behind belgas. Aquel comité se reunía cada 6 meses y el SDRA y la Sûreté se alternaban en la presidencia. Las reuniones se hacían para establecer la posición común que defenderían en las sesiones del Allied Clandestine Committee, que era el centro de decisión de la OTAN para las operaciones de la guerra secreta [5].
Para explicar esta doble estructura bastante inusual que el ejército secreto belga había adoptado es necesario remontarse a la época de la Segunda Guerra Mundial. Las unidades a cargo de la búsqueda de la información que posteriormente enviaban a Londres por radio, correo o microfilms se hallaban en aquel entonces bajo el control del señor Lepage, director de la Sûreté, que a su vez dependía del ministerio de Justicia.
Esa rama dio origen a la STC/Mob. Mientras tanto, los agentes belgas que Londres enviaba a los territorios ocupados, saltando en paracaídas, y que realizaban operaciones clandestinas de sabotaje dependían por su parte del ejército belga. Fueron estos últimos quienes conformaron el SDRA 8. «Se desprende de esas explicaciones», concluía el informe de la investigación parlamentaria, «que, al contrario de otros países, Bélgica dispuso desde el principio de una organización stay-behind a la vez civil y militar» [6].
Los miembros del ejército secreto belga eran «en su mayoría monárquicos convencidos», precisa un informe antiguamente confidencial del SOE, «es por eso que no había miembros comunistas de la resistencia en sus filas» [7].
Después del desembarco y la posterior liberación de Bélgica, estadounidenses y británicos se inquietaron ante la influencia de los comunistas belgas. Al igual que en Italia y Francia, existía en la población belga un gran respeto por los comunistas debido a su coraje y al papel crucial que habían desempeñado en la lucha contra la ocupación nazi. Es por ello que, a fines de 1944, las autoridades británicas y belgas se apresuraron a desarmar a la Resistencia y a rearmar a la policía [8].
«Inmediatamente después de la guerra, un poderoso partido comunista se impuso con, según creo, 21 escaños en el parlamento, por primera vez en la historia de Bélgica», señaló el historiador Etienne Verhoyen en un documental de la BBC dedicado al Gladio. «Nunca antes había sucedido aquello y, teniendo en cuenta la expansión internacional del comunismo, la gente de derecha se alarmó ante aquella “amenaza comunista” que planeaba sobre Bélgica» [9].
Julian Lahaut, sindicalista, miembro de la Resistencia al nazismo durante la Segunda Guerra Mundial y político belga. Fue asesinado el 18 de agosto de 1950, probablemente por agentes del Gladio.
El carismático jefe del partido comunista belga era Julien Lahaut. Arrestado por los alemanes, había pasado toda la guerra en prisión y, al ser liberado en 1945, había sido nombrado presidente honorario de los comunistas belgas. Lahaut se oponía abiertamente al regreso del rey (Leopoldo III) por considerarlo una marioneta de la centroderecha y de Estados Unidos.
«La izquierda se oponía firmemente al regreso del rey, los simpatizantes de la derecha eran –por supuesto– favorables a este, algunos de ellos establecieron los primeros contactos con la embajada americana en 1948», explicaba el historiador Verhoyen en el mismo documental. La derecha belga se puso en contacto con un oficial estadounidense llamado Parker, que probablemente trabajaba para la CIA. Según Verhoyen, Parker «quería no sólo la campaña de restauración leopoldista sino también que se crearan grupos stay-behind destinados a garantizar la resistencia anticomunista» [10].
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