Archivos para enero, 2009

Obama, Guantánamo y el terror

Publicado en Política Internacional con etiquetas , , , , , , , , el 31 enero 2009 por La Historia Del Día

Carlos Fazio   

 

guantanamo31Los demócratas Barack Obama y Hillary Clinton sabían. Ambos aceptaron la guerra al terrorismo y votaron en el Congreso en favor de los presupuestos de guerra de Cheney/Bush

 

Las órdenes ejecutivas firmadas por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para cerrar el campo de concentración de Guantánamo y acabar con la tortura, las cárceles secretas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y los traslados de prisioneros de guerra a regímenes autoritarios clientes, van en la dirección correcta. Pero quedan aún muchas dudas. La principal: si Obama dará luz verde para que Bush, Cheney, Rumsfeld, Powell, Rice, Negroponte y otros sean juzgados por crímenes de guerra.

 

Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, el Camp Five (antes X-Ray y Campo Delta) de Guantánamo –esa daga estadunidense clavada en el centro de la cubanía donde todavía permanecen cerca de 250 prisioneros– se convirtió en el “no lugar” de la justicia mundial. Pero no era el único símbolo del terrorismo de Estado a escala planetaria practicado por la administración de Bush. Incluso antes de Abu Ghraib, símbolo de la capucha y el sadismo sexual como herramientas de tortura, y de los campos de concentración de Whitehorse, Cropper, Qaim y Samarra, todos en Irak, ya habían sido asesinados, mediante tormentos, detenidos afganos en la base aérea de Bagram, cerca de Kabul.

 

 

Asimismo, decenas de “combatientes enemigos”, que durante años permanecieron en un limbo legal como rehenes de Washington al margen de las convenciones de Ginebra para los prisioneros de guerra, fueron trasladados en vuelos secretos de la CIA, a “sitios negros” o “prisiones fantasmas” que formaron un Gulag americano (Al Gore dixit) desparramado por 40 países, 14 de ellos de Europa (incluidos España, Alemania, Rumania, Polonia, Portugal) y a barcos-prisión fondeados cerca del territorio británico de Diego García, una isla en el océano Índico.

 

En nombre de la orwelliana “guerra al terrorismo” –un enemigo al que no se puede vencer porque es sólo una forma de violencia política, y que fue creado para generar miedo paranoico en función de la guerra permanente de Bush necesaria para la construcción del “imperio americano del siglo XXI”–, la Casa Blanca autorizó el uso de la tortura en esos apartheid de la legalidad y la justicia, por medio de documentos secretos emitidos por el Departamento de Justicia cuando el fiscal general era Alberto Gonzales. Ya antes, el fascista Donald Rumsfeld había dado la orden: “Atrapen a quien deban. Hagan con ellos lo que quieran”. Entonces, junto a nuevos métodos de experimentación humana para probar el aguante al sufrimiento y la “conversión” de la víctima, reaparecieron la picana eléctrica, el submarino (waterboarding o asfixia simulada), el pentotal sódico y los perros de ataque. La tortura como estrategia de gobierno, exhibida mediáticamente para amedrentar a la población dominada. Y también los secuestros, las desapariciones forzosas y los asesinatos selectivos. Al respecto, George W. Bush se ufanó en varias ocasiones de “haber sacado de circulación a unos 3 mil terroristas”.

 

Como dijo en septiembre de 2006 Gideon Levy a propósito de las matanzas en Gaza por los ocupantes israelíes, “que nadie diga yo no sabía”. Igual que en la Alemania nazi, los horrores de Guantánamo, Bagram, Abu Ghraib y el archipiélago de cárceles clandestinas de la CIA estuvieron siempre expuestos para quien quisiera ver y entender.

 

Los demócratas Barack Obama y Hillary Clinton sabían. Como recordó James D. Cockcroft, ambos aceptaron la guerra al terrorismo y votaron en el Congreso en favor de los presupuestos de guerra de Cheney/Bush, incluido el espionaje interno, la tortura y otras violaciones de derechos civiles.

Prisionero del clintonismo, rodeado de halcones guerreros como Zbigniew Brzezinski y el ex asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Anthony Lake, quien en 1993 proclamó el nuevo paradigma del enlargement (ampliación) que modificó el mapa geopolítico de Europa central, Obama prometió ahora renovar la guerra global contra el terror.

 

Parece obvio, pero no hay que olvidar que Obama llega a la jefatura de un país imperialista, que se encuentra en el cenit de su poderío militar y no va a cambiar su esencia ni su lógica expansionista depredadora por un cambio de hombres en la Oficina Oval. Como Bush padre y Clinton, quienes sostuvieron las políticas esenciales del reaganismo, de manera más astuta y sutil Obama/Clinton continuarán la diplomacia de guerra de Washington.

Cabe aclarar que en 1996, con el Acta Antiterrorista de Janet Reno, Bill Clinton se anticipó y allanó el camino a la Ley Patriótica de John Ashcroft y Alberto Gonzales. Es previsible, pues, que la nueva fase de militarización imperial adoptará un “rostro más humano”.

 

No más tortura y nadie por encima de la ley, dijo Obama. Bien. Pero para ello su gobierno deberá derribar el andamiaje seudo-legal construido por Bush y compañía para amparar la tortura y el asesinato al margen de las normas del derecho internacional. A su vez, la práctica de la tortura anula cualquier posibilidad posterior de enjuiciar a los detenidos, ya que las pruebas obtenidas de esa forma no resisten el filtro de legalidad de Estados Unidos y las convenciones de Ginebra que, según Obama, recobrarán ahora plena vigencia. Sin embargo, el cierre de campos de concentración en el plazo de un año representa un auténtico embrollo o quebradero de cabeza jurídico: ahora los únicos responsables son aquellos que permitieron o coadyuvaron a la existencia de esa red, aplicaron aberrantes métodos de coacción física y generaron la impunidad para dichas acciones.

 

Al final, la gran paradoja es que si el antiterrorismo tenía como objetivo acabar con el terrorismo yihadista –lo que no se logró–, existen ahora pruebas legalmente válidas que servirán para enjuiciar a quienes participaron directa e indirectamente en las más atroces prácticas del terrorismo de Estado bushista. Y como dijo el Nobel Paul Krugman en “¿Perdón y olvido?” (The New York Times, 20/1/09), si se encubre a quienes durante ocho años rompieron la ley sin remordimientos, se garantizará que vuelva a suceder

 

La Jornada.unam.mx

La portada de El Jueves

Publicado en Tragicomic con etiquetas , , , , , el 30 enero 2009 por La Historia Del Día

eljuevesobamaznar

Lula, Chávez, Lugo, Evo y Correa participaron en el diálogo sobre integración popular de nuestra América

Publicado en Latinoamérica con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , el 30 enero 2009 por La Historia Del Día

IX Foro Social Mundial

 

 

Granma cu

 

chvez-evo-correa-lula-y-lugoDiálogo sobre la integración popular de nuestra América. Chávez y Lugo piden que Estados Unidos entregue Guantánamo a Cuba.Chávez pidió a movimientos sociales del mundo “redoblar la ofensiva popular”. Evo: Así como otro mundo es posible. La actual es la crisis de todo el modelo, proclaman presidentes de AL en el Foro Social. Rafael Correa: Se impone buscar un modelo alternativo para la región latinoamericana. Reitera Lula da Silva responsabilidad del Estado ante crisis: “Yo puedo asegurar que aquí el pueblo pobre no va a  pagar el precio de esta crisis”, dijo.

 

 

 

 BELÉM, Brasil, 29 de enero.–– Los presidentes de Brasil, Luis Inacio Lula da Silva, de Venezuela, Hugo Chávez; de Paraguay, Fernando Lugo, de Bolivia, Evo Morales y de Ecuador, Rafael Correa, que participaron en la ciudad brasileña de Belém en un debate llamado Diálogo sobre la integración popular de nuestra América, defendieron hoy en el Foro Social Mundial la aceleración de la integración regional para salir de la crisis global, nacida en los países desarrollados.

 

Lula recordó sus esfuerzos por sacar adelante la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y aseguró que le ofreció al ahora ex presidente estadounidense George W. Bush, “colocar en su currículum” el éxito de estas negociaciones que buscaban ampliar el comercio mundial.

 

El líder brasileño concluyó haciendo un llamamiento a “sentarse a negociar” con sus vecinos siempre que surjan “divergencias”, como es el caso de la disputa que mantiene con Paraguay por la energía de la central de Itaipú o la nacionalización que decretó Bolivia sobre los bienes de la petrolera brasileña Petrobras.

 

En el mismo acto, el presidente venezolano, Hugo Chávez, apeló directamente a los proyectos de integración regional y consideró que ante la amenaza de la “crisis perfecta”, es hora de “perfilar con más detalle” el proyecto “gran-nacional” de América Latina y el Caribe.

 

El estadista venezolano exhortó al mandatario estadounidense, Barack Obama, a marcar un cambio en el horizonte mundial.

 

“Esperemos a ver, no me hago muchas ilusiones porque el imperio está intacto”, afirmó Chávez al señalar que solo quieren respeto para Venezuela.

 

Estamos en un compás de observación, hemos dicho que es bueno que cierre la prisión de Guantánamo, pero ahora debería devolver ese territorio a los cubanos, porque eso es de los cubanos, manifestó.

 

Los movimientos populares son el gran soporte del cambio de época que vive América Latina, afirmó el Presidente de Paraguay en otro momento de su intervención ante el Foro Social Mundial (FSM).

 

Si no fuera por las históricas luchas de agrupaciones sociales, de campesinos, indígenas y mujeres, significó el mandatario, serían imposibles los actuales gobiernos progresistas en la región.

 

También Lugo recalcó que Guantánamo es territorio cubano y debe volver a las raíces de ese pueblo libre.

 

Por su parte, Evo Morales convocó a una movilización mundial para poner fin al intervencionismo promovido por EE.UU. y, ante representantes de 4 000 movimientos sociales, resaltó el papel de esas organizaciones en la lucha contra el imperialismo.

 

En ese sentido, celebró la aprobación en Bolivia de una nueva Constitución, la cual prohíbe la presencia de bases militares extranjeras en su territorio. Nosotros mismos fuimos víctimas, al igual que nuestras Fuerzas Armadas, de un enclave castrense de Washington en el Chapare, departamento de Cochabamba, señaló Morales, cuya intervención fue saludada por la consigna “Evo amigo, el pueblo está contigo”.

 

Asimismo, Rafael Correa afirmó que América Latina vive un momento mágico, un verdadero cambio de época ajeno a las imposiciones y recetas derivadas del Consenso de Washington.

 

En el encuentro, que reúne a unos 100 000 activistas de 150 países, insistió en la defensa de un modelo socialista en el que sea rescatado el papel de la planificación estatal.

 

Ante un abarrotado y animado escenario de activistas de movimientos sociales de todo el mundo, el mandatario ecuatoriano tuvo palabras elogiosas para los actuales procesos de cambio en Latinoamérica y en particular para la Revolución cubana y su principal líder, Fidel Castro. (SE)

 

Fantasmas (Estrategia de Obama para el Medio Oriente)

Publicado en Política Internacional con etiquetas , , , , , , , , , , el 29 enero 2009 por La Historia Del Día

Juan Gelman

 

obama-y-la-guerraEl presidente Barack Obama acaba de encargar al ex senador demócrata George Mitchell que procure un arreglo a la cuestión palestina. Es un hábil negociador: encabezó la comisión que logró pacificar Irlanda del Norte, pero su visión del problema difícilmente coincida con la de Dennis Ross, designado enviado especial a todo el Medio Oriente, o con la de Richard Holbrook, hoy representante de Obama en Pakistán y Afganistán, países en los que el nuevo mandatario se propone centrar la guerra “antiterrorista”.

 

 

 

 

 

Meses antes de las elecciones estadounidenses, Holbrook –un diplomático de turbio desempeño en Kosovo– publicó un artículo en el que señala: “La situación en Afganistán está lejos de ser desesperada. Pero como la guerra entra en su octavo año, hay que decir la verdad a los estadounidenses: durará mucho tiempo, más que la guerra más larga que libró EE.UU. hasta ahora, el conflicto de Vietnam: se prolongó catorce años (1961-1975)” (Foreign Affairs, septiembre-octubre 2008). El fantasma de Lyndon Johnson se pasea por la Casa Blanca.

 

 

 

Barack tardó poco en aplicar su nueva estrategia: tres días después de que asumiera, dos aviones estadounidenses no tripulados arrojaron misiles en una zona tribal paquistaní que linda con Afganistán. El número de muertes ascendió a 22. El ataque fue autorizado “en virtud de un plan de actividades encubiertas aprobado por Obama”, declaró un funcionario norteamericano de alta jerarquía (www.timesonline.co.uk, 25-1-09). Un detalle: las víctimas eran civiles.

 

 

 

La reacción de los pobladores, de la que poca cuenta dieron los medios, muestra la indignación que EE.UU. despierta: “Miles de habitantes asistieron a las oraciones fúnebres por las víctimas, condenaron las muertes y demandaron al presidente Obama que gaste el dinero en el bienestar de las tribus en vez de asesinar a sus miembros con armas avanzadas. Líderes religiosos del lugar censuraron los ataques aéreos y señalaron que los caídos eran aldeanos locales inocentes”, informó la edición en inglés del diario paquistaní The News (25-1-09). Hasta el gobierno de Islamabad, que el general David Petraeus –jefe del comando central de EE.UU.– visitó y presionó el mismo día de la asunción de Obama, subrayó que esos bombardeos eran “contraproducentes y deben cesar” (AP, 24-1-09). Difícil que cesen.

 

 

 

Pareciera que Obama ha adoptado el plan de acción que Holbrook propone en su artículo: éste afirma que una debilidad fundamental de EE.UU., algo que debe superar a fin de jugar su papel de líder mundial, es la caída de su prestigio en todo el planeta. BO declaró el martes 27 a la TV Al Arabiya que desea ser amigo de los países árabes, una meta ardua si las hay después de Gaza.

 

 

 

Y luego: continúa la matanza de civiles en Afganistán: el cuarto día presidencial de BO, las fuerzas invasoras anunciaron el aniquilamiento de un comando talibán que realizaba “actividades terroristas” en la provincia de Laghman: quince “militantes” muertos. Sólo que el presidente del concejo municipal local informó que las víctimas eran 21 civiles, incluidos dos mujeres y dos niños (AFP, 24-1-09). Miles de pobladores de la capital de esa provincia recorrieron sus calles exigiendo que los ocupantes dieran término a una intervención militar que ha costado ya la vida de unos 1100 civiles en el 2008. Hamid Karzai, el débil presidente afgano, confirmó el hecho y expresó una obviedad: “La muerte de inocentes está fortaleciendo al terrorismo” (msnbc.msn.com, 25-1-09).

 

 

 

Holbrook formula la necesidad de reducir la dependencia energética de EE.UU.. BO habló del tema en los mismos términos. También, de afrontar los riegos del cambio climático. Obama lo dijo. Idem respecto del programa nuclear iraní. Si es verdad que el primero dicta las políticas del último –quizá fue al revés–, el proyecto es peligrosamente ambicioso. Holbrook subraya que la columna vertebral de los desafíos geopolíticos de la Casa Blanca radica en cinco países que tienen fronteras en común –Turquía, Irak, Irán, Afganistán, Pakistán– y constituyen el centro del arco crítico que amenaza la seguridad nacional de EE.UU. Agrega que las políticas del Departamento de Estado hacia Afganistán y Pakistán han carecido de coordinación (bajo W. Bush) y creado situaciones confusas. Ahora conoce la satisfacción de articularlas.

 

 

 

“Afganistán puede definir rápidamente el gobierno de Obama”, opinó The New York Times (25-1-09). En medio de una crisis económica que no apagan los billones de dólares arrojados a las fauces de los bancos, BO quiere invertir más recursos duplicando el número de efectivos estadounidenses en Afganistán. Como dijera el periodista Bob Herbert (www.nytimes.com, 6-1-09): “Enviar miles de hombres y mujeres adicionales (algunos, a morir, otros a ser heridos horriblemente) a un vagabundeo disparatado por el paraíso guerrillero de las montañas de Afganistán sería locura”. Lo loco de las locuras es que se dan. A veces.

 

 

Página/12

El Foro de Davos intentará salvar el capitalismo

Publicado en Política Internacional con etiquetas , , , , , el 29 enero 2009 por La Historia Del Día

Prensa Latina

 

Ginebra, 28 ene – El Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés), que comienza hoy en Suiza, intentará durante cinco días proponer vías para salvaguardar el capitalismo internacional, del que ha sido un defensor desde hace cerca de cuatro décadas.

 

 

La decadencia de ese sistema se evidencia cada vez más en el avance de la crisis financiera mundial, que alcanza dimensiones globales, carácter sistémico y golpea la economía real, mientras que su duración y salida nadie se atreve a pronosticar.

 

 

Como anunciaron organizadores de la cita, más de 40 Jefes de Estado, entre dos mil 500 hombres de negocios, líderes empresariales y directivos, se propondrán alcanzar una visión de cómo será el mundo luego de la crisis.

 

 

Esta crisis es un paciente que está en cuidados intensivos y representa un mundo enfermo de gravedad al que hay que curar de inmediato, diría en vísperas del evento su presidente, Klaus Schwab.

 

 

El anfitrión también aseveraba que en esta ocasión ese fenómeno no tiene precedentes y presenta carácter sistémico.

 

 

De ahí que haya que ir a la naturaleza y estructura del modelo económico prevaleciente a escala planetaria.

 

 

Schwab dijo que el crecimiento económico debe basarse en las necesidades de la población y del planeta.

 

 

Argumentó que por ello se discutirán nuevos negocios sobre el agua, el calentamiento global, energía limpia, agricultura y producción de alimentos.

 

 

Tal afirmación no escapó a la crítica de analistas y autoridades del mundo subdesarrollado, para quienes sólo se trata de una frase ocasional más.

 

 

Es sospechoso, indican, que los ricos estén dispuestos declinar su objetivo de maximizar sus ganancias.

 

 

En el cónclave se examinarán también la reconstrucción del sistema financiero y el logro de su estabilidad, una regulación efectiva global, regional y en cada país, y encarar desafíos para el desarrollo sostenible.

 

 

La globalización neoliberal, modelo del capitalismo de las últimas décadas, fuente de montos financieros especulativos, es excluyente y busca por encima de todo mayor plusvalía y ganancias.

 

 

Ella ha provocado índices astronómicos de pobreza, hambre y enfermedades.

 

 

Para no pocos resulta difícil cómo la élite del capitalismo mundial representada en Davos podrá contribuir a la materialización de esas propuestas, sin renunciar a sus objetivos inherentes al sistema.

 

 

Entre estos cabe destacar en primer lugar la búsqueda de plusvalía a toda costa.

 

 

Resulta incompatible con los loables objetivos proclamados por Shcwab, la existencia hoy de una realidad según la cual el 20 por ciento de la población mundial, representa el 86 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del planeta.

 

 

También sería inexplicable en virtud de la concepción neoliberal, modificar un panorama en el cual el 80 por ciento de las exportaciones están en manos de esa minoría demográfica.

 

 

Resultaría además difícil de imaginar el cambio en un país opulento como Estados Unidos, cuyo PIB es superior al global de más de 40 de las naciones más pobres.

 

 

Asimismo, qué propuestas hará el Foro, a la luz de sus concepciones, para evitar en un futuro diferencias tan abismales como la de que en cualquier país desarrollado el ingreso per cápita anual, respecto de uno pobre, sea del entorno de 25 mil dólares y 300 dólares, respectivamente.

 

 

Entre tanto, como resultado de la crisis el número de míseros y hambrientos se incrementó notablemente en el mundo y hoy son más de 950 millones los seres que viven en condiciones de pobreza y exclusión.

 

 

No hay que estar en Davos para intuir el sesgo que tendrá la economía en un mundo en el que esos males crecen y son ya insoportables para la mayoría de las naciones que los sufren.

 

 

Para los expertos más avezados, se asiste hoy al ocaso del paradigma de la economía de mercado como vía de lograr el desarrollo, y del Primer Mundo, encabezado por Estados Unidos, como modelo de bienestar.

 

 

Hasta el momento fracasaron todas las medidas adoptadas por esa potencia para palear la crisis, incluso en coordinación con las naciones industrializadas de Europa, y Japón, también en profunda depresión.

 

 

Para que esta se resuelva definitivamente es un requisito que exista un nuevo orden económico internacional que permita reglas justas en el comercio.

 

 

Este también deberá contribuir al desarrollo y una justa distribución de las riquezas, y sea un modelo solidario el que prevalezca en el orbe.

 

El significado de la guerra. Una perspectiva heterodoxa (Descargar Documento)

Publicado en Textos con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , el 28 enero 2009 por La Historia Del Día
James Petras
14/3/2005
 
 
I. Introducción
 
 
 
Este documento tratará las causas sociales, políticas, económicas, psicológicas e ideológicas y los impactos de la guerra sobre la historia contemporánea. Es obvio que no podemos explorar todos estos campos al detalle; así pues nos centraremos en lo que consideramos los aspectos más importantes de estas categorías generales. La primera pregunta que requiere clarificación es “¿qué guerras?”
Hay por lo menos cuatro tipos de guerras que tienen importancia global. Las primeras y más significativas en términos de la presente y futura configuración de las relaciones interestatales, son las guerras imperialistas – como las invasiones estadounidenses de Yugoslavia, Afganistán e Irak, que han conducido a la imposición forzada de gobierno colonial directo o indirecto, al establecimiento de bases militares y a la apropiación de recursos estratégicos, rutas terrestres y/o agua.

El segundo tipo de guerra son los “conflictos étnico-separatistas” como la toma albanesa del yugoslavo Kosovo, o la toma Kurda del norte de Irak. Aunque los conflictos separatistas se libran en el seno de un marco estratégico imperial más grande, los participantes locales le aportan sus propias “demandas históricas” para justificar su guerra contra el gobierno central existente.

El tercer tipo es el de las guerras “coloniales-territoriales”, mejor ejemplificado por la expulsión israelí de los Palestinos, la apropiación arbitraria de tierra y de recursos, su denegación de autogobierno y el asentamiento de judíos en tierra Palestina tomada por medio de la fuerza armada.

El cuarto tipo de guerras el de las “guerras regionales”, localizadas principalmente en África y en Asia, donde los regímenes agresivos invaden países vecinos, sobre todo los colindantes -que normalmente contienen metales preciosos- Esto es lo que ocurre en Sudáfrica, donde Ruanda ha ocupado una importante zona del Zaire Oriental.

Aunque cada una de estas guerras tiene sus especificidades; surge la pregunta acerca de si estas guerras están vinculadas a los proyectos de construcción imperial de EE.UU., la Unión Europea (UE) u otros poderes imperiales emergentes. La respuesta es compleja y depende del nivel de análisis al que el problema se someta. Muchos de estos conflictos son anteriores a los esfuerzos actuales de construcción imperial estadounidense; en muchos casos, las élites locales visualizan la guerra como una fuente de enriquecimiento de clase, personal o nacional. Podemos especular con que los conflictos de este tipo continuarán en un futuro (distante), en un periodo “post imperial”, cuando los sátrapas locales intenten hacerse con los ‘fragmentos’ de un imperio mundial en declive.

No obstante, cualesquiera que sean las ‘demandas históricas’ y los intereses locales implicados, todas estas guerras contemporáneas están vinculadas de modos específicos a la construcción imperial en curso de EEUU y de la UE. EE.UU. ha apoyado de forma consistente a los movimientos separatistas de base étnica, como el Ejército de Liberación de Kosovo o los terroristas de Chechenia para debilitar a los estados nacionales (Yugoslavia, Rusia) que eran el objetivo de Washington. Como consecuencia Washington consigue un nuevo régimen clientelar, importantes bases militares y ventajas geopolíticas estratégicas mientras va minando a un enemigo de sus pretensiones unipolares. EE.UU. proporciona armas y ayuda financiera a la expansión colonial israelí y a la guerra contra los Palestinos y los países árabes.

Esto ha debilitado a los estados árabes opuestos a la construcción imperial norteamericana a la vez que ha provocado una mayor resistencia popular de masas. La influencia ideológica y el poder político y financiero de las organizaciones e individuos pro israelíes de dentro y fuera del gobierno han reforzado el ala más belicosa y militarista de los constructores del imperio estadounidense, sobre todo en Oriente Medio, a menudo por cuenta de corporaciones multinacionales americanas que buscan entrar en acuerdos con regímenes locales.

El imperialismo americano tiene una relación contradictoria con los separatistas y los estados coloniales: por una parte mina a los nacionalistas anti imperialistas y por otro lado, sus demandas territoriales amenazan con minar los lazos imperiales con los regímenes clientelares (como en el caso de Kurdistán Iraquí y la República de Turquía. Es más, la estrategia imperial de apoyar a los nacionalistas islámicos contra la izquierda secular (como en el caso de Afganistán y Yugoslavia) ha llevado a nuevas confrontaciones violentas entre el imperio y sus antiguos ‘aliados’ islámicos cuando Washington intentó usarlos y desecharlos para sustituirlos por regímenes títere neo-liberales más dóciles.

En las condiciones en que la construcción imperial estadounidense y europea está siendo conducida por una doctrina de guerras permanentes, hay pocas guerras, si es que hay alguna, regionales, locales o separatistas que sean puramente locales – tanto en sus causas o como en sus consecuencias.

Descargar Documento: El Significado de la Guerra

 

Contraseña: lahistoriadeldia

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