Una breve mirada al continente africano

Txente Rekondo

 

La actual crisis mundial también tendrá consecuencias en África, tal vez no sea una réplica mimética de los que acontece en el mal llamado primer mundo

 

 

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África, el continente olvidado, expoliado, afronta el 2009 inmerso en la gran complejidad que ya ha observado en años y décadas precedentes. Crisis de todo tipo, alimenticia, humanitaria, económica; violentos enfrentamientos, guerras; golpes de estado… han convivido durante estos meses con procesos electorales, recambios de dirigentes o reformas políticas.

Durante el 2008 hemos asistido a elecciones marcadas por la violencia, a conflictos que más allá de los costes humanos, sociales o económicos han aportado su granito de inestabilidad a países o regiones, o a la intervención de actores ajenos al continente africano que desembarcan en el mismo para explotar sus recursos y aumentar sus propios beneficios.

No es sencillo analizar una situación tan diversa y compleja en base a parámetros preconcebidos o con la aplicación de una o dos claves analíticas. Los factores políticos, económicos y culturales se suelen entrelazar para poder acceder mejor a la situación que se vive en el continente.

Algunos factores que nos pueden ayudar a entender mejor las raíces de los conflictos serían los siguientes. En primer lugar encontramos lo que algunos analistas han definido como ‘violencia negra, raíces blancas’, en un claro intento en señalar la responsabilidad de las antiguas potencias coloniales en el desarrollo posterior del continente africano. El poder colonial destruyó los antiguos métodos tradicionales para la resolución de conflictos, así como buena parte de las instituciones políticas tradicionales. Junto a ello, los colonialistas fallaron estrepitosamente a la hora de crear un estado ‘efectivo’, una situación que dará lugar a los posteriores ‘estados fallidos’ que se suceden por buena parte de África.

Unido a lo anterior está la demarcación de fronteras, obedeciendo a intereses coloniales y ajenos totalmente alas realidades concretas de los pueblos de África. Antes de la llegada colonialista, los territorios africanos no estaban marcados en base a esa virtualidad que otorgará posteriormente el dominio colonial, que impondrá fronteras rígidas, encerrando dentro de ellas a grupos que no tenían relaciones entre ellos, y separando al mismo tiempo a otros que siempre habían vivido juntos.

Junto a ello, el colonialismo supo dividir aún más las sociedades, dejando como legado histórico una clara marginación política y económica de algunos grupos o de algunas regiones, aprovechando el papel de una élite política local dispuesta a aprovecharse también de las migajas que en un primer momento le aseguraba el colonialismo, y que posteriormente será un importante lastre en el periodo postcolonial.

También conviene reseñar el importante papel que ha desempeñado la evolución de los militares africanos. En la época de la lucha por la independencia, la mayoría de fuerzas militares locales estaban formadas por ‘ejércitos disciplinados y profesionales, aunque el armamento era en cierta media algo obsoleto’. En los últimos años nos hemos encontrado con lo que algunos expertos denominan ‘armas muy modernas en manos de ejércitos pre-modernos’, lo que explicaría en cierta medida la espiral de violencia que ha asolado el continente, y que en muchas ocasiones se ha convertido en una seria amenaza desestabilizadora, ya que los militares han protagonizado buena parte de la vida política de muchos estados africanos, bien a través de golpes de estado, o bien a través de los conflictos armados internos o externos.

La explotación de los importantes recursos naturales también es un factor clave. La existencia de importantes reservas energéticas y de otros productos naturales han atraído hacia su explotación a importantes actores extranjeros (estado y empresas multinacionales), que se han aprovechado de la situación y se han embolsado los beneficios de dichas riquezas, marginando de las mismas a la población local.

Y todo ello unido a la incapacidad de muchos estados para aportar a sus respectivas poblaciones de las necesidades y servicios básicos que éstas demandan.

Norte de África

Un informe reciente señalaba que en esta región se ha producido una importante escalada de la inseguridad (atentados con bombas, ataques suicidas, secuestros…), destacando la situación que se vive en Argelia, donde el llamado movimiento jihadista transnacional ha lanzado importantes ataques bajo la bandera de la organización ‘al Qaeda del Magreb Islámico’.

Este tipo de acontecimientos han afectado directamente a la industria del turismo en la zona, al tiempo que ha incrementado la inseguridad política.

El golpe de estado en Mauritania, donde todavía no se han demostrado las posibles raíces islamistas, o las protestas contra la carestía de la vida y el incremento de los precios de los productos básicos en Egipto, Marruecos o Túnez son otros factores reseñables en este contexto.

Por su parte, los gobiernos de la zona se esfuerzan por mantener sus cotas de poder y acallar cualquier movimiento de oposición, aumentando las medidas represivas y realizando importantes recortes en materia de Derechos Humanos.

Por último, nos encontramos también con la lucha del pueblo saharaui, que sigue manteniendo su firme convicción de ejercitar su derecho a la libre determinación, a pesar de la pasividad internacional, cuando no complicidad de esa llamada comunidad internacional con el régimen marroquí.

Cuerno de África

El aumento de la violencia, los desplazamientos forzosos de grandes bolsas de población (Darfur o Somalia), las disputas territoriales entre Djibouti y Eritrea o entre Somaliland y Puntland, las crisis ecológicas y naturales que se repiten cada año, con importantes sequías, el aumento de los precios, las consecuencias de la llamada ‘guerra contra el terror’ liderada por EEUU, o las nuevas dinámicas en algunos conflictos, como el somalí, donde se aprecia la aparición de grupos insurgentes que se nutren de la doctrina del islamismo transnacional y jihadista, son algunas de las características que encontramos en la región.

En Sudán asistimos a un futuro incierto, con la acusación contra el presidente por parte del TPI, y con los acuerdos de paz sujetos con pinzas, mientras que la situación en Darfur puede deteriorarse aún más, y sin olvidar además, las repercusiones que la inestabilidad de este estado puede tener sobre los países vecinos.

Tampoco se puede adelantar el desarrollo de los acontecimientos en Somalia, donde la ausencia de un estado es cada día más palpable, y donde la violencia sigue azotando a la población, al tiempo que surgen nuevas formas de conflicto, como es la sucesión de ataques piratas.

En último lugar, la situación entre Etiopía y eritrea no atraviesa su mejor momento, y en los últimos tiempos vuelven a relucir las diferencias históricas, y cada uno de los actores no duda en aprovechar los conflictos internos de su vecino para desestabilizarle al mismo tiempo.

Oeste de África

En esta zona encontramos desde transiciones de situaciones de conflicto abierto a una relativa paz, o de regímenes autoritarios a una especie de democracia de corte liberal. Y al igual que en otras partes del continente, los problemas generados por la economía global también tienen su reflejo en estos estados. La fluctuación de los precios del petróleo y de los alimentos son claves en el descontento popular. Además, la dependencia hacia las exportaciones de los primeros y de las importaciones de los segundos tampoco ayuda a asentar un clima de estabilidad duradero. Finalmente, en la región se está detectando la presencia de bandas de narcotraficantes, principalmente provenientes de algunos países latinoamericanos, en busca de rutas alternativas para los cargamentos de drogas, y que sin duda tienen un coste directo para el desarrollo de los acontecimientos en los estados locales.

En Costa de Marfil nos encontramos ante una situación de ‘ni guerra ni paz’, con las elecciones pospuestas desde hace cuatro años, y con un país dividido entre un norte ‘rebelde’ y el sur controlado por el gobierno.

Igualmente nos encontramos con las demandas del pueblo Tuareg, y su incidencia en Mali o Níger, donde se han repetido los enfrentamientos armados y las negociaciones entre las partes. El pueblo Tuareg ha sido marginado de cualquier proyecto de desarrollo gubernamental, y al mismo tiempo ha visto cómo la explotación de sus riquezas naturales (uranio) son repartidas entre actores ajenos a su pueblo.

En Senegal, Níger o Guinea (con movimientos golpistas) se han afrontado importantes retos políticos y reformas que pueden afectar al futuro de estos estados. La sucesión de los actuales presidentes son el centro de buena parte de esos debates.

Asimismo, este año, el presidente de Nigeria tendrá que lidiar con las ambiciones personales y las de las élites políticas locales si quiere consolidar su poder, mientras que sigue haciendo frente a las numerosas rebeliones que se producen en el país (delta del Níger entre otras).

Algunas fuentes señalan que los procesos de Togo, Benin o Ghana, pueden aportar algún rayo de luz esperanzador en un panorama tan pesimista.

Finalmente, los recientes acontecimientos en Guinea-Bissau, con la muerte del presidente y del militar de mayor rango, y donde la presencia del narcotráfico puede tener una incidencia directa, nos deja una importante duda ante las consecuencias locales y regionales que la situación pueda deparar en los próximos meses.

Este de África

La violencia en torno a las elecciones de Kenya el pasado año, la frágil paz de Uganda, donde los ataques del Ejército de la Resistencia del Señor (LRA) siguen afectando a diferentes partes del país, o las crisis en torno a la corrupción que se han sucedido en Tanzania, y que el presidente tanzano ha sabido superar, utilizando en buena medida su peso en la diplomacia internacional, son sin duda alguna una parte importante de la fotografía de esta región africana.

El desarrollo de los acontecimientos en Kenya, donde en el pasado se han producido también ataques del jihadismo transnacional, y las repercusiones que la situación ugandesa puede tener en lo estado vecinos, serán puntos a seguir en este año.

Centro de África

Situaciones contrapuestas caracterizan el escenario regional de esta parte de África. Así, la inestabilidad política de la República del Congo, además de afectar gravemente al desarrollo del país, tiene una incidencia en el entorno del mismo.

Además, encontramos la frágil paz de Burundi o Rwanda, reponiéndose todavía de la gravísima situación que se vivió en la región de los grandes Lagos hace algunos años. Asistimos así mismo, a los importantes intentos de reconciliación en Congo-Brazzaville o en la República Centroafricana, donde el diálogo político puesto en marcha a finales del año pasado ha tenido su continuación en los primeros meses del 2009.

Finalmente, la situación de Chad sigue acaparando buena parte del protagonismo regional e internacional. La sucesión de enfrentamientos, las consecuencias de la grave situación de Darfur, o el papel del estado francés en el desarrollo de los acontecimientos, son algunos puntos clave en esta coyuntura chadiana.

Sur de África

Otra de las regiones que sin duda mayor atención mediática ha acaparado, y que al mismo tiempo más peso puede tener dentro del continente africano.

El pasado año han tenido lugar en esta zona elecciones parlamentarias o presidenciales, acaparando de forma muy diferente las noticias en la esfera internacional. El sobrepeso que se ha dado por parte de los medios occidentales a Zimbabwe no ayuda en ningún momento a acercarse a la compleja situación política que allí se vive.

Por otro lado, se han celebrado elecciones en Angola, en Swaziland, donde los candidatos han sido todos independientes, ante la prohibición de los partidos políticos, o en Zambia, donde el sistema ‘de patrocinio’, que garantiza que los fondos públicos se utilizan para pagar favores políticos y otros propósitos privados, motivando la apatía política de la población y una baja participación en la cita electoral, a lo que hay que unir además las medidas ineficaces para combatir la corrupción.

Evidentemente, si la pobreza y las desigualdades sociales siguen aumentando, la situación puede dar un peligroso giro.

En Sudáfrica estará centrada buena parte de la atención de las próximas semanas, ya que ante la cita electoral que se avecina, será el momento de ver si el ANC es capaz de mantenerse como la primera fuerza del país, o si los disidentes del COPE, partidarios de una clara política neoliberal y elitista, le restan apoyos y si éstos además, acaban aliándose con la oposición tradicional para poner en dificultades al ANC, en un momento en el que el partido sudafricano ha optado por una política de corte más progresista en materia económica y política.

Océano Índico

Las paradisíacas islas que conforman esta región africana no son fuente de noticias, excepto cuando se produce alguna catástrofe natural o cuando nos encontramos con algún movimiento golpista o desestabilizador. En esta ocasión, es la isla de Madagascar la que está atravesando por momentos delicados. Las protestas populares están dejando lugar a una maniobra política para desplazar al actual presidente y sustituirlo por la ‘nueva joven promesa local’, Andry Rajoelina. Pero una mirada más detallada nos permitirá descubrir el gran paralelismo que se da entre ambos protagonistas, con carreras similares hacia la presidencia y en defensa siempre del mismo modelo social, aquél que excluye a la mayoría de la población y que se muestra dispuesto a seguir compartiendo las riquezas de Madagascar con los actores extranjeros.

Es pronto para determinar el rumbo de Madagascar, pero la mayoría de los datos permiten aventurar que el giro reclamado o las transformaciones solicitadas por el pueblo malgache quedarán en saco roto al cabo de algunas semanas.

África

Este breve recorrido por el continente africano nos permite acercarnos a algunos de los puntos más ‘calientes’ del mismo. Es evidente que no están todos los que son, pero podemos afirmar que sí son los que están.

Todavía quedan sobre la mesa africana un sinfín de retos: corregir el vacío y las disfunciones de las instituciones estatales; acabar con la ineficiencia y el mal hacer de muchos gobiernos; superar la influencia de las élites corruptas y las divisiones políticas interesadas en torno a las mismas; poner fin a los altos niveles de pobreza, a las intervenciones militares o a las florecientes redes de narcotráfico, son algunos de esos desafíos.

La actual crisis mundial también tendrá consecuencias en África, tal vez no sea una réplica mimética de los que acontece en el mal llamado primer mundo, pero evidentemente, a medio plazo el continente puede ver cómo se deduce la inversión extranjera y se recortan las ayudas económicas hacia sus estados.

Hace poco tiempo, un analista africano aportaba una de las claves para superar en cierta medida todas las crisis enunciadas, ‘es necesario afrontar las raíces más que atacar los síntomas de éstas’, una frase aplicable a muchos lugares del planeta.

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4 comentarios to “Una breve mirada al continente africano”

  1. Sesudo artículo y muy completo nos da un panorama bastante amplio del continente negro.

    Gracias por compartirlo eres una lumbrera para todos Latina

  2. Gracias amigo tus palabras me reconfortan

    Como sabrás estoy fuera de Argentina y estoy de allá pa´aquí, de aquí pa´lla, y no tengo tiempo para el blog.

    Pero bueno, como dice el dicho “sarna con gusto no pica” jajaja! ;)

    Un abrazo enorme

    Latina

  3. es super interesante y me ayudo a una tarea muy importante gracias

  4. Lorsange1 Says:

    Muy completo, muchas gracias por compartirlo :))

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