Argentina: La asignación universal finalmente salió por decreto

Martín Piqué

Página/12

 

La asignación universal finalmente salió por decreto. La cobrarán todos aquellos que actualmente no perciben salario familiar. Los fondos, unos 10 mil millones de pesos anuales, saldrán de la Anses. Se exigirán vacunas y escolaridad.

 

Y en eso llegó la asignación universal. Con el efecto sorpresa que el Gobierno quiso imprimirle al anuncio, un efecto que buscaba compensar las críticas opositoras por la presentación el día antes del proyecto de reforma política, la presidenta Cristina Fernández sorprendió ayer a buena parte de la dirigencia política al anunciar la creación por decreto de la tan esperada asignación universal por hijo. El beneficio estará destinado a todos los menores de familias desocupadas o que trabajan en la economía informal. Consiste en una suma fija de 180 pesos que será cobrado por uno de los padres si se cumplen dos requisitos. En el caso de los menores de cinco años, los padres tendrán que presentar los certificados de vacunación y control sanitario obligatorio; para los que superen esa edad, el progenitor deberá mostrar documentación que acredite que su hijo está cursando el ciclo lectivo correspondiente. “Este es un acto de estricta reparación, pero será un acto de justicia cuando cada padre tenga un buen trabajo, un buen salario y una buena casa”, aseguró la Presidenta.

La implementación de esta asignación universal será financiada con fondos de la Anses por un total de 10.800 millones de pesos. Esa cifra se adicionará al presupuesto ya asignado al Ministerio de Desarrollo Social para el año 2010: alrededor de 14 mil millones de pesos. “Esto no va a terminar con la pobreza, pero va a servir como paliativo para quienes todavía no tienen trabajo”, aclaró la mandataria. El decreto que establece la asignación lleva el número 1602. Una locutora de la Presidencia lo leyó completo mientras las cámaras transmitían por cadena nacional.

Durante su exposición en el Salón de las Mujeres, la Presidenta se encargó de subrayar que la medida era posible gracias al pase al Estado de la administración de los fondos de las AFJP. “A los que no nos acompañaron en el Congreso cuando decidimos que los recursos de los trabajadores volvieran a la administración del sector público les decimos: bueno, fíjense cómo podrían haber ayudado para que esto se llevara adelante. Por suerte tuvimos las voluntades de aquellos que aún no perteneciendo a nuestro espacio, se sobrepusieron a la oposición por la oposición misma y apoyaron algo que había sido largamente demandado”, dijo CFK.

El acto había sido convocado a último momento y con el mayor de los hermetismos. La mejor prueba de eso fue la sorpresa con que los gobernadores que habían viajado a Buenos Aires para estar en la presentación del proyecto de ley de reforma política recibieron el llamado del secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, que los instaba a permanecer en Buenos Aires y concurrir a la Casa Rosada al día siguiente. Al recibir las invitaciones, ninguno de los gobernadores fue informado sobre cuál sería el anuncio que se estaba preparando. Tampoco recibieron precisión alguna los dirigentes de las organizaciones sociales, incluso aquellos como Emilio Pérsico y Fernando “Chino” Navarro que fueron invitados telefónicamente por el propio Néstor Kirchner. “Nosotros no sabíamos sobre qué iba a ser el acto. Quizá sabía algo Agustín Rossi pero siempre se dicen tantas cosas”, comentó a Página/12 el diputado y apoderado de la CGT, Héctor Recalde.

¡Anses, Anses, qué grande sos!

En el oficialismo venían circulando varias propuestas sobre asignación universal por hijo desde hacía meses. El estudio de las distintas variables, cada una con su alternativa de financiamiento, también se había extendido al Congreso, donde varios bloques legislativos venían trabajando en sus propios borradores. Sin embargo, el proyecto que terminó inspirando al decreto fue monitoreado por el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, su par de Economía, Amado Boudou, y el titular de la Anses, Diego Bossio. En la preparación colaboraron varios profesionales y especialistas en políticas sociales, algunos provenientes del espacio Carta Abierta. La propia CFK reconoció indirectamente que la asignación universal por hijo era un reclamo transversal a todos los partidos. “Había muchísimos proyectos, pero no encontrábamos en ninguno la fuente de financiamiento”, dijo.

La mención al financiamiento era una referencia indirecta al debate acerca de la conveniencia de crear un impuesto a la renta financiera para solventar el costo de la asignación universal. En el acto, la Presidenta dijo que según sus cálculos un gravamen de ese tipo sólo permitiría recaudar unos 500 millones de pesos. Otras cuentas del Ministerio de Economía elevaban la cifra a 1000 millones. En cualquier caso, ambas estimaciones están muy lejos de los casi 10 mil millones de pesos que terminará aportando la Anses. La explicación de la locutora fue escuchada con atención por gobernadores y ministros. Tampoco podían faltar los representantes de los derechos humanos, los movimientos sociales y la centroizquierda. En las primeras filas estaban Hebe de Bonafini, Estela Carlotto, Luis D’Elía (FTV), Edgardo Depetri (Frente Transversal), Carlos Heller (Partido Solidario), entre otros dirigentes.

La implementación de la asignación universal por hijo aprovechará la red de oficinas que la Anses tiene a lo largo del país. Los interesados en recibir el beneficio deberán presentarse ante la repartición más cercana con la partida de nacimiento de su hijo o hijos, el DNI y una declaración jurada del padre o progenitor que certifique que no tiene empleo en blanco. Una vez que el trámite haya sido aprobado, el interesado comenzará a recibir mensualmente el 80 por ciento del subsidio de 180 pesos –144 pesos– mientras que el 20 por ciento restante –36 pesos– se depositará todos los meses en una cuenta personal del Banco Nación. El beneficiario recibirá una tarjeta magnética y podrá retirar lo que se haya ido sumando en marzo del año siguiente: para hacerlo deberá demostrar que su hijo cumplió con el calendario de vacunación –en el caso de los menores de cinco años– o que terminó el año lectivo de manera regular.

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