En forzada negociación con la oposición, Lugo ha pactado y conciliado en temas de suma trascendencia, en particular en la distribución de cargos, otorgando regalías a la oposición colorada pero también, y quizás es lo más peligroso, a sus aliados liberales sin poder conformarlos, con el argumento de que aportaron los votos de la victoria, en deshonesta negación de los 250 mil boletines de la izquierda e independientes.
Medidas sociales paralizadas
Los seis puntos mayores del programa, que Lugo presentó al pueblo para ganar las elecciones el 20 de abril del 2008, no se cumplen, desde la Reforma Agraria hasta la recuperación de la soberanía energética sobre sus dos represas binacionales con Brasil y Argentina, pasando por la aplicación de una política económica con honda sensibilidad social y otras legítimas reivindicaciones del pueblo.
El primero, reclamado por 300 mil familias labriegas y por la misma lógica de la rentabilidad más simple de la productividad rural, es permanentemente saboteado por el Parlamento y casi por todas las cámaras de los gremios de la producción agropecuaria, entre cuyos caciques, que representan el dos por ciento de la población, se reparten el 85 por ciento de las mejores tierras de cultivo.
En el tema de las binacionales, es quizás donde más avanzó en su programa el Gobierno del Cambio, aunque aún los resultados están poco visibles, pero junto con el decreto de salud pública gratuita, son sus dos conquistas mayores.
Fruto de una gran paciencia, tenacidad y voluntad de diálogo, una misión paraguaya, encabezada por el Ingeniero Ricardo Canese, actual candidato único a la intendencia de Asunción por el Frente Guasu para las elecciones municipales de noviembre, logró que, por primera vez, Brasil reconozca que está cometiendo abusos en la explotación de la energía común y que es tiempo de corregir esa injusticia.
En ese sentido, los Presidentes Lugo y Lula firmaron un convenio en julio del año pasado, en ocasión de efectuarse en Asunción la Cumbre del Mercosur, por el cual el socio gigante se comprometió a comenzar a restituir los derechos paraguayos escamoteados desde hace un cuarto de siglo, cuando arrancó el Tratado de Itaipú, firmado por los dictadores Alfredo Strossner y su colega el General Garrastazú Médicis.
El acuerdo especifica que cada parte tiene derecho sobre el 50 por ciento de la producción, pero si existe excedente en algún bando, éste está comprometido a venderle al otro toda la electricidad que no consume, sin ninguna facultad para hacerlo a un tercer o cuarto país. Brasil se lleva el 95 por ciento a un precio irrisorio.
Poca atención a la deuda social
En el tercero de los seis puntos del programa de Lugo, el de la política económica, es donde más se verifica un renunciamiento a lo prometido, porque el país continúa sometido al monetarismo de los organismos transnacionales, inspirados todos en el Consenso de Washington.



























































