Edgardo Lander (comp.) Santiago Castro-Gómez, Fernando Coronil, Enrique Dussel, Arturo Escobar, Edgardo Lander, Francisco López Segrera, Walter D. Mignolo, Alejandro Moreno, Aníbal Quijano. ISBN 950-9231-51-7 Buenos Aires: CLACSO, febrero de 1993 (15,5 x 22,2 cm) 248 páginas INDICE Prefacio Presentación Ciencias sociales: saberes coloniales y eurocéntrico Europa, modernidad y eurocentrismo La colonialidad a lo largo y a lo ancho: el hemisfe … Read More
Archivos para octubre, 2010
La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas (Descargar Libro) (via La Historia Del Día)
Publicado en Uncategorized el 18 octubre 2010 por La Historia Del DíaLa revolución contemporánea del saber y la complejidad social. (Descargar Libro) (via La Historia Del Día)
Publicado en Uncategorized el 15 octubre 2010 por La Historia Del DíaLa revolución contemporánea del saber y la complejidad social. Hacia unas ciencias sociales de nuevo tipo
Reflexiones sobre el 12 de Octubre: El mayor genocidio de la historia
Publicado en Historia, Historia del día, Reflexiones con etiquetas Actualidad, América Latina, Capitalismo, Colonialismo, Colonias, Crísis, Cultura, Economía, España, Europa, Genocidio, Geopolítica, Historia, Imperialismo, Internacional, la historia del día, Latinoamérica, Opinión, Pensamiento, Política, Política Internacional, Reflexiones, Sociedad el 12 octubre 2010 por La Historia Del Día
Miguel Manzanera
Rebelión
Hace un par de años, un amigo del que me honro, Esteban Mira Caballos, publicó un libro excelente, Conquista y destrucción de las Indias, en el que intentaba averiguar la veracidad de Bartolomé de las Casas en su narración sobre la invasión española y portuguesa de América, la Brevísima relación de la destrucción de las Indias. Esteban es historiador de la Universidad de Sevilla, especializado en el tema de América, y su libro ha levantado ampollas entre profesores y catedráticos de la universidad, sus compañeros de estudios de ideología conservadora. Pero ha sido alabada por Josep Fontana, catedrático de la Universidad de Barcelona y uno de los historiadores más prestigiosos de nuestro país. La integridad intelectual de Esteban está fuera de sospecha: para preservar su libertad de pensamiento, prefiere ser profesor de secundaria y escribir lo que cree verdadero sin depender de nadie. Gracias a ese talante independiente podemos disfrutar de sus aportes innovadores sobre la historia de España.
En ese estudio demostraba que la descripción lascasiana del genocidio americano no tiene un ápice de exageración. Se cometieron barbaries increíbles, crímenes incontables, asesinatos, violaciones y torturas por miles de miles, un reinado del terror para someter a la población indígena del Nuevo Continente recién descubierto. Las Casas habla de millones de muertos, pueblos enteros pacíficos y hospitalarios fueron pasados a cuchillo en el continente, archipiélagos del Caribe devastados quedaron desiertos de seres humanos tras la invasión española, guerras desiguales en las que unos pueblos desnudos y con flechas rudimentarias se enfrentaban a hombres acorazados y armados con armas de acero y fuego; también nos habla de los asesinatos de niños y mujeres embarazadas, de las miles de personas quemadas en la hoguera o empaladas en estacas, de los castigos corporales y el trabajo excesivo, etc. Esteban Mira ha investigado en los diferentes Archivos de Indias, que contienen los documentos de la conquista, para comprobar que todo lo que cuenta Las Casas es verídico, no pertenece a la fabulación del teólogo dominico, sino a los hechos históricos.
Hoy se calcula que el 90% de la población americana desapareció en ese choque de civilizaciones, 70 millones de muertos. Cierto que las epidemia causaron una buena parte de la mortandad; pero también es cierto que la reducción de los pobladores originarios del continente americano a la esclavitud, mediante la práctica de la encomienda, debilitó espiritualmente y corporalmente a los aborígenes con castigos y penalidades, imponiéndoles el trabajo hasta la extenuación. También es cierto que hubo una legislación protectora de los indios, pero sin efecto ni aplicación, fue puro papel mojado para salvar la cara de la monarquía española. La conquista de un territorio tan vasto como el continente americano fue un prolongado acto terrorista en el que una jauría de lobos entro a saco en un rebaño de corderos.
Un argumento que se ha dicho para justificar ese horror es que cualquiera habría hecho lo mismo; incluyendo en ese cualquiera a las propias víctimas. No se puede ignorar el grado de incapacidad moral y la falta de penetración psíquica que contiene esa falacia. En primer lugar, equipara las víctimas a los criminales, todos son lo mismo: si la víctima pudiera se convertiría en verdugo. Pero el hecho es que esas víctimas padecieron los crímenes contra la humanidad, no fueron ellos quienes los cometieron; y los verdugos atentaron contra los derechos humanos sin merecer el más mínimo paliativo. No se puede comparar lo uno y lo otro. Y en su mayor parte la población americana -aún sometida a los imperios azteca, inca y maya-, vivía en paz antes de la conquista. Las Casas describe a los indios como pueblos pacíficos y tranquilos, asaltados por criminales sin escrúpulos.
En segundo lugar, la falsedad de ese argumento no reside sólo en su descalificación de la especie humana en general, sino que indica una peligrosa identificación con los vedugos. Hay que decirlo bien alto y claro: los españoles han sido peores que otros pueblos –y posiblemente lo siguen siendo-; el que se identifique con lo español, con el Estado y la Iglesia de España, es sospechoso de intenciones genocidas. Pues la historia se ha repetido muchas veces, comenzando por la conquista y destrucción de al-Ándalus por los reinos cristianos de la península, siguiendo por la conquista de América, continuando con las guerras de religión en Europa, con la criminal guerra de Cuba y también, ya en el siglo XX, con el genocidio de la guerra del Rif contra la República revolucionaria fundada por Abd-el-Krim. La culminación de esa historia de crímenes fue la guerra civil, un nuevo genocidio contra los pueblos de la península ibérica.
Se ha repetido hasta la saciedad también que el objetivo de la conquista fue la conversión de las masas americanas al cristianismo, la redención de las culturas indias que todavía se encontraban en el paganismo. Se ha hablado de los hechos heroicos que se realizaron en pos de esa grandiosa hazaña por la fe católica. Toda esa épica se puede desmontar en pocas palabras, cuando se conoce la verdad de la historia: los conquistadores no fueron héroes, sino asesinos. Y su objetivo no era la salvación de los indios, sino la búsqueda de oro y plata para enriquecerse y labrarse un futuro de prosperidad al regresar a su patria. Esas riquezas eran robadas a los indígenas americanos, después de matarlos. La mayor parte de los metales preciosos adquiridos era destinado vía impuestos a engrosar las arcas del Imperio, exhaustas por las continuas contiendas entre los Estados europeos. La monarquía española permitió todas las atrocidades porque necesitaba oro y plata para financiar sus guerras en Europa contra los herejes protestantes, buscando su sometimiento a la fe católica. Además recuérdese que los indios tuvieron que trabajar como esclavos en las minas, tras el descubrimiento en Potosí de una fabulosa montaña, llena toda entera de minerales preciosos que hoy en día, después de 500 años, todavía está en explotación.
Buena parte de ese oro fue derrochado por los españoles. No sólo por la financiación de las guerras, sino para la importanción de mercancias. La llegada masiva de metales preciosos a las economías de los reinos peninsulares -Andalucía, Castilla, Valencia, Galicia, Cataluña, etc.-, provocó una inflacción de precios que acabó por hundir la actividad productiva, ya deteriorada tras la derrota del movimiento comunero -de carácter burgués y artesanal-, y la expulsión de moriscos y judíos marranos de la península ibérica. De ese modo desapareció una rica y floreciente industria que se había desarrollado en los albores de la Edad Moderna en la península ibérica. Con la economía hundida, la mayor parte de las mercancías que se consumían en la península ibérica provenía del extranjero. Por eso, la mayor parte de los tesoros importados desde América acabaron en las arcas europeas. Como dice Quevedo, don Dinero nace en las Indias honrado…, viene a morir en España, y es en Génova enterrado.
La cantidad de oro y plata llegada de América fueron utilizadas para acuñar moneda en Europa, de modo que el comerció floreció y con éste la industria. Es la etapa mercantilista del primer desarrollo capitalista: mientras el Imperio español dilapidaba sus ganancias fácilmente conquistadas con el robo y el crimen de los pueblos americanos indefensos frente a los codiciosos españoles, los Estados europeos se empeñaban en atesorar metales preciosos para garantizar el comercio y la prosperidad de sus países. Una prueba más de que el Imperio y el capitalismo van siempre juntos. Dicho se de paso, en eso se equivocó Lenin cuando dijo que el imperialismo es la fase superior de capitalismo; por el contrario, el imperialismo, la rapiña de materias primas para impulsar el desarrollo económico, es la otra cara del capitalismo desde sus orígenes. Lo que pasa es que aquel capitalismo incipiente estaba naciendo entre los pliegues de la monarquía absoluta, protegido por ella; pero también en guerra contra ella. Dicho sea en honor de los holandeses y su guerra de independencia contra el Imperio de Felipe II.
Lejos de los fastos del Descubrimiento, lo que hoy tenemos que conmemorar no son las hazañas gloriosas de nuestros antepasados, sino los crímenes injustificables de nuestra historia. Un día de meditación y humildad, solicitando el perdón de las víctimas y ofreciéndoles la necesaria reparación.
http://www.rebelion.org/
12 de octubre: nada que festejar
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Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: “Cierren los ojos y recen”. Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia.
El Descubrimiento: el 12 de octubre de 1492, América descubrió el capitalismo. Cristóbal Colón, financiado por los reyes de España y los banqueros de Génova, trajo la novedad a las islas del mar Caribe.
Los indios, víctimas del más gigantesco despojo de la historia universal, siguen sufriendo la usurpación de los últimos restos de sus tierras, y siguen condenados a la negación de su identidad diferente. Se les sigue prohibiendo vivir a su modo y manera, se les sigue negando el derecho de ser.
Eduardo Galeano (fragmento tomado del libro “Ser como ellos y otros artículos”)
Golpe y contragolpe
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Tras el levantamiento de sectores policiales y de la fuerza aérea, el presidente ecuatoriano fue secuestrado por los amotinados. Por la noche, fue rescatado en medio de un feroz tiroteo por tropas de elite. Correa responsabilizó a grupos opositores por el intento de golpe.
“No habrá perdón ni olvido”, dijo un enfervorizado Rafael Correa ante una multitud tras ser rescatado por las fuerzas militares. Quito había vivido un día de caos después de que policías y algunos integrantes de las fuerzas armadas se sublevaran contra una ley impulsada por el gobierno y agredieran y secuestraran al mandatario en un hospital de la policía. Al conocerse los incidentes, la gente había salido espontáneamente a la calle a respaldar al gobierno. Con el correr de las horas había aumentado la tensión y la incertidumbre. Por la noche, comandos de elite de las fuerzas militares lograron rescatar al mandatario en medio de los choques con la policía. Hubo al menos 50 heridos a lo largo de toda la jornada.
El final fue tenso pero terminó con cánticos de alegría frente a la Casa de Gobierno. Correa tardó sólo siete minutos en llegar desde el hospital, donde estuvo por horas retenido, hasta el palacio presidencial. Desde ahí, el presidente ecuatoriano arremetió contra los sectores rebeldes. “¿Cómo pueden llamarse policías?”, se preguntó. “Se ha derramado sangre ecuatoriana inútilmente”, lamentó. Pero les advirtió a los que se levantaron que serían sancionados. “Avergüenzan a la institución policial. Tendrán que salir de las filas de la institución”, remarcó.
Cerca de mil policías se amotinaron en la mañana de ayer en el Regimiento de Quito, el principal cuartel del país. Los uniformados protestaban por la sanción de la Ley del Servicio Público, por la que se recortan algunos beneficios económicos para los integrantes de la fuerza. Después de dirigirse a los sublevados y advertirles que no daría marcha atrás con sus medidas, Correa sufrió golpes, balas de goma y gases lacrimógenos.
El jefe de Estado, que utiliza una muleta después de haber sido operado de una pierna, fue llevado al hospital de la Policía de la capital ecuatoriana. Desde allí, Correa habló con la Radio Pública y denunció que los policías intentaban introducirse en su habitación. “No voy a claudicar”, dijo con un tono emocionado. En esa entrevista, el presidente manifestó que la actitud de la policía parecía ir más allá de un simple reclamo y atribuyó la rebelión a un intento de golpe de la oposición. “Es una conspiración que se viene preparando desde hace tiempo”, añadió. Minutos después habló por la cadena Telesur el presidente venezolano. Hugo Chávez dijo que se había comunicado en varias oportunidades con su par ecuatoriano y que estaba secuestrado.
Por orden del Ejecutivo, se decretó el estado de excepción por una semana en el país.”Las Fuerzas Armadas están tomando todas las medidas dentro de la Constitución para garantizar el orden público”, declaró el ministro de Seguridad, Miguel Carvajal. El funcionario explicó que la medida habilita a los militares a salir a las calles para mantener el orden constitucional. Por su parte, el titular del Comando de las Fuerzas Armadas de Ecuador, Ernesto González, salió a confirmar su lealtad con el gobierno de Correa. El jefe militar despejó varios fantasmas y afirmó que sus compañeros de armas están subordinados a la máxima autoridad, que es el presidente de la República. El mismo Correa aclaró que de los 42 mil efectivos que tiene la Policía Nacional sólo unos dos mil mantenían una actitud que calificó como desquiciada, irracional y absurda.
Después de cinco horas sin noticias, el presidente Correa habló por radio. En esa comunicación, denunció estar secuestrado por los policías sublevados. En esas horas en las que estuvo en el centro médico, Correa recibió tres comisiones de los uniformados rebeldes. En cada encuentro, el mandatario ecuatoriano les repitió que no negociaría con ellos hasta que no depongan su actitud.
El presidente ecuatoriano no perdió la ocasión para acusar a la prensa “corrupta” por haber instigado a la rebelión policial con sus “distorsiones” de la información. “El Ministerio de Relaciones Laborales establecerá las compensaciones, eso no lo sabían. La ley ha sido súper buena, pero para que vean cómo se ha manipulado todo”, remarcó el presidente.
La ciudadanía le dio el apoyo a Correa. A primera hora de la tarde, desde el Palacio de Carondelet, pidieron a la gente que se trasladara al hospital donde estaba retenido Correa. Desde la Plaza de la Independencia, las personas se encaminaron hacia el centro médico. La policía los dispersó con balas de goma y con gases lacrimógenos. “La policía avanza y se repliega”, relató un fotógrafo ecuatoriano a este diario. El reportero estimó que cerca de unas cinco mil personas estarían en las afueras, escapando de la represión de los uniformados y de personas de civil que apuntaban contra los manifestantes, según reportó Telesur. Según informó el ministro de Seguridad Interna y Externa, Miguel Carvajal, en esos enfrentamientos habría resultado al menos una persona muerta y un número indeterminado de heridos.
El edificio donde funciona la televisión pública y la agencia estatal de noticias fue tomado momentáneamente por opositores. Uno de los que encabezó la toma, arengando por la libertad de expresión, fue el abogado del ex presidente Lucio Gutiérrez, Pablo Guerrero. Desde el oficialismo, apuntaron contra el ex mandatario derrocado en 2005 por la revuelta. El opositor acusó recibo y respondió: “El único responsable del caos que tenemos actualmente en el Ecuador es el gobierno abusivo, corrupto, prepotente de Rafael Correa”.
Por el contrario, el gobierno recibió el apoyo de la Corte Nacional de Justicia y de la Asamblea Nacional, que también fue ocupada por sectores contrarios al gobierno constitucional. La Organización de Estados Americanos (OEA), la Unasur, las Naciones Unidas, los Estados Unidos y otros gobiernos repudiaron la intentona contra el presidente Correa.
La Unasur reaccionó sin fisuras
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Página/12
La Presidenta recibió en la Cancillería a sus pares de América del Sur y a la madrugada dijo: “Podemos celebrar que (Rafael) Correa ha sido liberado”. En el encuentro debatían si viajar hoy a Quito para reforzar ese respaldo.
“Podemos celebrar que el presidente (Rafael) Correa ha sido liberado. La situación en Ecuador se encuentra bajo control”, dijo la presidenta Cristina Fernández al abrir el encuentro con sus pares de América del Sur, que de urgencia llegaron a Buenos Aires para condenar el fallido golpe en Quito. La Presidenta y su marido, Néstor Kirchner, secretario general de la Unasur, siguieron desde temprano los acontecimientos y se comunicaron con sus pares de toda la región para coordinar una asamblea extraordinaria: ante la dificultad de hacerla en Quito, finalmente se decidió llevarla a cabo en la capital argentina, aunque se evaluaba que los mandatarios viajaran hoy a dar su apoyo al presidente Rafael Correa, que también ocupa la titularidad pro témpore de la organización continental. Además, manifestaron su repudio a la maniobra golpista y el total apoyo a las autoridades ecuatorianas.
“Sudamérica no puede tolerar bajo ningún aspecto que los gobiernos elegidos democráticamente se vean vistos presionados y amenazados por sectores que no quieren perder privilegios y prebendas”, se plantó desde temprano Néstor Kirchner, a través de un comunicado en el que transmitió el “compromiso y la más absoluta solidaridad del bloque regional” con Rafael Correa frente a la “sublevación al orden constitucional de sectores corporativos de las fuerzas de seguridad” ecuatorianas. “Sería un gravísimo retroceso para la región que volviéramos a aquellas épocas en que las minorías imponían sus decisiones por el uso de la fuerza –agregó–. El voto popular es el único camino legítimo para la toma de decisiones en nuestras sociedades.”
En el mismo sentido, poco después Cristina Fernández hizo lo propio a través de otro texto, en el cual reafirma que la República Argentina “condena” y “rechaza de manera categórica la sublevación de fuerzas militares y policiales que ponen en riesgo las instituciones democráticas en Ecuador”. La Presidenta sostuvo que “América latina no acepta más ataques a la democracia ni intentos de burlar la voluntad popular que se manifiesta en las urnas” y que “la Argentina estará al frente de la defensa de la democracia y los derechos humanos junto con los países hermanos de la Unasur y Mercosur”. Dicho y hecho, a primera hora de la tarde Fernández decidió levantar su agenda oficial para dedicarse a preparar el encuentro con sus pares.




























































