Archivos para enero, 2011

El patio trasero de Obama

Publicado en Latinoamérica, Política Internacional, Reflexiones con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , el 31 enero 2011 por La Historia Del Día

ALAI. net

Germán Gorraiz López

 

Obama se verá obligado a prestar una atención especial al tradicionalmente considerado “patio trasero de EEUU” para intentar frenar la expansión de la influencia rusa en Latinoamérica tras la firma por parte de Mendeiev del Pacto por la Amistad y Cooperación con Cuba (y por extensión con los Gobiernos de corte populista-progresista de Latinoamérica), aprovechando la miopía política de una Administración Busch obsesionada con el Eje del Mal.

 

Dicho Pacto podría contribuir a sanear la maltrecha economía de la isla tras ser arrasada por sucesivos huracanes(el impacto en 2008 de los ciclones Gustav, Ike y Paloma provocó pérdidas por unos 10 mil millones de dólares) y ver mermados considerablemente sus ingresos por turismo y exportación del níquel, (los precios han caído de unos 54.000 dólares la tonelada de níquel a poco más de 10.000 dólares), debido a la crisis global,. por lo que el Gobierno cubano dictó en los últimos meses fuertes recortes de los presupuestos para inversiones e importaciones, un estricto plan de ahorro energético, y revisó a la baja su meta de crecimiento económico anual, de 6 a 1,5% en el 2010.

 

Cuba ocupa el décimo lugar de las exportaciones rusas a países latinoamericanos aunque las cifras de intercambios comerciales sean manifiestamente mejorables (el intercambio comercial entre Rusia y Cuba alcanzó en los últimos años una media de unos 300 millones de dólares al año). Raúl Castro, quien el 26 de julio de 2007, (aún como mandatario interino), insistió en la “imperiosa necesidad” de hacer producir más la tierra y consideró una prioridad estratégica y un asunto de seguridad nacional producir bienes que “se dan en este país. (según datos oficiales, las compras externas de alimentos en 2008 alcanzaron unos 2.400 millones de dólares), por lo que en 2008 se dictó una ley que permitía la entrega de tierras en usufructo a quien tuviera condiciones y deseos de trabajarlas(ya se habrían aprobado cerca de 82 mil de las más de 110 mil solicitudes recibidas, en tanto el área entregada alcanza unas 690 mil hectáreas, lo que equivaldría al 39 por ciento del total ocioso).

 

Sin embargo, la renovación automática por parte de EEUU por un año más del embargo comercial a la isla (edulcorada con medidas cosméticas como la relajación de las comunicaciones y el aumento del envío de remesas a la isla así como el posible inicio de una ronda de conversaciones sobre temas de inmigración), podría suponer para Cuba pérdidas estimadas en cerca de 25.000 millones de $ y podrían abocar al régimen de Raúl Castro a la firma de un nuevo tratado de colaboración militar con Rusia que incluiría la instalación de una base de Radares en la abandonada base militar de Lourdes para escuchar cómodamente los susurros de Washington y la instalación de bases dotadas con misiles Iskander y con aviones estratégicos con armas nucleares ( los temibles TU-160 conocidos en Occidente como BlackJak),

 

Venezuela socio estratégico de Rusia:

 

Rrepresentantes del gobierno venezolano y ruso coincidieron en fortalecer las relaciones entre ambos países durante la clausura de una reunión organizada por el Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA), con el claro objetivo aumentar el volumen comercial entre las partes (ascendente casi 967,8 millones de dólares en 2008), al ser considerado Venezuela como un socio estratégico para Rusia y con respecto a la creación del Banco Binacional ruso-venezolano, ambas partes esperan potenciar el comercio bilateral y constituir un nuevo esquema de unión dentro de la alianza estratégica, utilizando monedas nacionales en las transacciones comerciales entre ambos países para luego utilizarlas como fuente de acumulación de reservas y así adquirir preeminencia frente al dólar en las operaciones financieras internacionales, dentro de la ofensiva de Putin para acabar con el papel del dólar como patrón monetario mundial. .

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“El Corno Emplumado”: un verdadero proyecto de “globalización de la cultura”

Publicado en Literatura, Reflexiones, Sociedad/Cultura con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , el 31 enero 2011 por La Historia Del Día

Juan Nicolás Padrón

La Ventana



El Corno Emplumado, revista fundada en 1961 por la escritora norteamericana Margaret Randall ―jurado de literatura testimonial del recién finalizado Premio Casa de las Américas 2011―, fue un empeño de fusión de culturas bajo la utopía revolucionaria de lograr un mejor ser humano 



“Yo tenía veinticinco años y recién llegaba a la ciudad de México procedente de Nueva York con mi hijo Gregory, de diez meses. Conocí a Sergio, a otros poetas mexicanos y a escritores de varios lugares del continente en las reuniones informales que hacía el poeta estadounidense Philip Lamantia. Philip vivía en la Zona Rosa y allí nos reuníamos noche tras noche”. Así relató la norteamericana Margaret Randall los inicios de una revista literaria bilingüe (español-inglés) que privilegiaba los textos poéticos, tanto de autores de cierto reconocimiento como de jóvenes desconocidos, e incluía también, generosamente, cartas de los lectores.

Fue un proyecto comenzado por ella en 1961 ―después de haberse instalado en México D. F.—, junto al mexicano Sergio Mondragón y el también norteamericano Harvey Wolin. La publicación fue soñada por jóvenes poetas que se reunían para leerse sus obras inéditas e intercambiar opiniones; junto a sus creadores se encontraban Juan Bañuelos, Howard Frank, Homero Aridjis, Juan Martínez, Raquel Jorodowsky, Ernesto Cardenal… Para algunos, la juventud y la inocencia de los editores condujeron a un error: “adelantarse a su tiempo y ser contemporánea de todo el espacio”.

El Corno Emplumado / The Plumed Horn debe su nombre a un instrumento musical usado por los jazzistas ―el corno― y a las plumas de Quetzalcóatl: el primero, expresión musical del pueblo de los Estados Unidos; las segundas, representantes del dios mítico y símbolo cultural de los mexicanos. No resultaba raro este nombre en el contexto de la década del 60, si repasamos los títulos fantásticos de revistas, grupos literarios o lugares de bohemia de la época en América Latina: Pájaro Cascabel, El Escarabajo de Oro, El Techo de la Ballena, El Coyote Flaco, El Gato Tuerto…

El Corno Emplumado (1962-1969) tuvo 31 números de entre cien y doscientos cincuenta páginas cada uno, un tiraje promedio de dos mil ejemplares y un costo de unos quince mil pesos mexicanos por edición; se consideraba un antigrupo de la contracultura que inauguraba una relación completamente inédita, una plataforma transnacional de poesía en América. Sin responder a una orientación estética determinada, escuela artística o grupo poético, su carácter ecléctico e híbrido proponía una agitación intercultural acorde con la proyección de editores visionarios de una nueva época de neovanguardia.

Aunque no se salvaron de la tradicional anglofilia ingenua de la hispanidad o la inocente mirada de los anglófonos hacia el mito americano, y a pesar de números desiguales y de su perfil anárquico, los editores demostraban una vocación latinoamericanista y cosmopolita que tendía un puente cultural entre los Estados Unidos y América Latina, y entre América y Europa.

Muchos jóvenes poetas totalmente desconocidos entraron a sus páginas; otros, relativamente establecidos, crecieron más, e incluso algunos lograron mucho éxito; por lo general eran del Sur y del “sur” del Norte, con voluntad de unir y enlazar pueblos y personas, en la idea de un mundo de igualdad y paz; la utopía poética de encarnar el amor entre los seres humanos fue una obsesión de la revista.

La publicación compartía el influjo del movimiento Beat norteamericano y predominaban jóvenes generaciones de la posvanguardia latinoamericana, casi siempre poetas conversacionales, pero no se limitaban a un estilo, lugar o grupo. Tenían claras intenciones de mejorar el entendimiento entre pueblos que no se conocían y que no pocas veces estaban llenos de prejuicios inculcados por dogmas desde muy diferentes razones y orígenes, y querían lograr esa comprensión mutua mediante la poesía: “Esta es una revista cuyas páginas están dedicadas a servir a la palabra y con las cuales se pretende crear la publicación que hace falta hoy día, cuando las relaciones entre los países de América son peores que nunca”, rezaba la presentación editorial de su primer número.

¿Quiénes son los autores de El Corno…? Además de Margaret Randall y Sergio Mondragón, sus gestores, publicaron muchos: Thelma Nava, Cid Korman, Miguel Grinberg, Julio Cortázar, Felipe Ehrenberg, Otto Raúl González, Homero Aridjis, Robert Nelly, Saúl Ibargoyen, Juan Bañuelos, Ernesto Mejía Sánchez, Edward Dorn, Ernesto Cardenal, José Lezama Lima, Laurette Sejourné, León Felipe, Raquel Jodorowsky, Edmundo Aray, Otto-René Castillo, Juan Calzadilla, Denise Levertov, Juan Sánchez Peláez, Allen Ginsberg, Rosario Castellanos, Hermann Hesse, Charles Bukowski, Mario Benedetti, Roberto Fernández Retamar, Efraín Huerta, Juan Liscano, Francisco Pérez Perdomo, Nicolás Guillén, Rafael Cadenas, Pablo Neruda, Jaime Augusto Shelley, Enrique Lihn, Thomas Merton, Heberto Padilla, André Breton, Circe Maia, William Carlos Williams, Manuel Scorza, Henry Miller, René Depestre, Carlos Oquendo Amat, Diane Wakoski, JOTAMARIO, Alejandra Pizarnik, Yannis Ritzos, Francisco Madariaga, Gary Snyder, Alberto Girri, Edgard Bayley, Roberto Juarroz, Carlos Martínez Rivas, Pablo Antonio Cuadra, Susan Sherman, Beltrán Morales, José Kozer, Michael McClure, José Coronel Urtecho, Antón Arrufat, Lawrence Ferlinghetti, Nicanor Parra, Robert Creeley, George Economou, Carlos Illescas, Hernán Lavín Cerda, Jerome Rothenberg, Gonzalo Rojas, Paul Blackburn, Walter Lowenfels, Cintio Vitier, Ezra Pound…

Una verdadera constelación, que siempre será incompleta, de creadores de diferentes orígenes y nacionalidades, formas de escritura o géneros literarios, orientaciones estéticas, opiniones políticas, filiaciones religiosas, concepciones cosmogónicas o filosóficas…

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Crisis del capitalismo: repensando alternativas desde América Latina

Publicado en Latinoamérica, Reflexiones, Textos con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , el 31 enero 2011 por La Historia Del Día
Fernando Martínez Heredia

 

La Ventana

 

¿En qué radica la esencia de la crisis, más allá de la fenomenología de sus manifestaciones? ¿Por qué integral, sistémica y civilizatoria? ¿Qué alternativas emancipatorias se debaten en las actuales condiciones históricas de América Latina y el Caribe? La tercera pregunta es la principal para nuestro encuentro, porque estamos reunidos aquí luchadores y personas comprometidas. Pero precisamente por eso es tan conveniente formular las dos primeras preguntas.

Comienzo recalcando que las alternativas no pueden existir apartadas del capitalismo, sino en el proceso de una verdadera guerra contra él. Esa afirmación mía parte de una posición intelectual que analiza las realidades desde la hipótesis de que ellas contienen un conjunto de conflictos cuyo control resulta decisivo para el funcionamiento del sistema, y de que esos conflictos son diferentes, pero tienen una articulación entre sí. Es decir, si se trata de la emancipación humana y social me guío por los conflictos, y no solamente por la descripción del sistema y su funcionamiento, o por la descripción de la emancipación. Considero que esta cuestión teórica tiene una enorme importancia práctica, que a veces es decisiva.

Paso a comentar la primera pregunta. La esencia de la crisis que confronta el capitalismo está en su naturaleza actual, no en un alto nivel de las luchas contra él. A mi juicio, esta es una premisa básica para los anticapitalistas.

¿Cuál es la naturaleza del capitalismo imperialista hoy? Sus cambios recientes, ¿son inevitables?, ¿son irreparables? No me toca desarrollar este punto, pero es imprescindible profundizar en su conocimiento. Solo añado que es necesario distinguir entre lo que es resultado de la maduración de tendencias inherentes al sistema capitalista y a más de un siglo de su fase imperialista, y los hechos y características de la etapa más reciente del capitalismo. Entre estas últimas, por ejemplo, el fin del concierto de naciones que rigió durante tanto tiempo las relaciones entre sus potencias y la suerte de ultraimperialismo de la actualidad, o el tránsito del neocolonialismo que caracterizó a la madurez mundial del sistema a un nuevo complejo neocolonialista selectivo.

Si atendemos al movimiento histórico, y no solo a la estructura económico-social y el funcionamiento del sistema, quisiera destacar cuatro de los instrumentos que el capitalismo utiliza en la actualidad: un desmontaje de gran parte de las conquistas obtenidas durante el siglo XX; un alto nivel de prevención antisubversiva ―junto a la represión pero más importante que ella―; el desarme o la neutralización de las alternativas que pretenden levantarse en su contra; y una gran guerra cultural mundial, que he tratado en numerosos trabajos, y que es la pieza clave de su estrategia. Todos estos son retos provenientes del sistema de dominación, para los revolucionarios y para las resistencias de los de abajo.

Paso al segundo aspecto de la esencia de la crisis del capitalismo: no es causada por el nivel y la fuerza de la actuación de los revolucionarios, ni de resistencias organizadas.

Hace cien años, la hegemonía burguesa europea de “la bella época” del imperialismo temprano se basaba en un gigantesco auge de las fuerzas económicas y las relaciones sociales del sistema, la explotación de las mayorías, más moderada en los centros y a través del más salvaje colonialismo o el intercambio desigual en el resto del mundo, y una larga paz entre las potencias.

Entre 1914 y 1945 esa hegemonía se rompió en pedazos y se desprestigió a fondo: la Primera Guerra Mundial, la Gran Depresión, el predominio del fascismo en aquel continente y la Segunda Guerra Mundial fueron los hitos principales de aquella crisis. Pero la Revolución bolchevique, los primeros años de la URSS y la Internacional Comunista crearon una nueva realidad fuera del capitalismo y opuesta a él, hubo grandes revoluciones en México y en China, se pasó de las resistencias culturales al nacionalismo político en Asia y África y hubo revoluciones por la liberación nacional en varios lugares. Se fueron extendiendo las ideas y las luchas socialistas.

No hablaré del período 1945-1989/91, porque es muy conocido, solo quiero recordar que durante esa época hubo grandes revoluciones e el Tercer Mundo, un gran número de conflictos y profundos cambios de las personas, entre otros eventos. El capitalismo fue negado o desafiado en muchísimos terrenos.

Hoy no estamos a ese nivel. Las luchas de clases y de liberación nacional han sufrido una profunda disminución a escala mundial en las últimas décadas. El capitalismo se recompuso y pasó a la ofensiva con una gran efectividad. Pero en América Latina estamos tratando de revertir la situación. ¿Cómo le podremos sacar provecho a la crisis que sufre el capitalismo a causa de su naturaleza actual?

Menciono entonces desafíos para los revolucionarios y para las resistencias de los de abajo, provenientes de sus propias realidades: dispersión de sus fuerzas, confusiones y divisiones, falta de claridad en las estrategias, escasez de organizaciones efectivas, poco desarrollo de un pensamiento creador que sirva como ayuda y guía, y pocas habilidades movilizadoras de la acción política. Pero todo eso y mucho más será discutido en este Taller.

Comento la segunda pregunta. La crisis integral, ¿lo es realmente? ¿Es indispensable que sea tan completa, o es un recurso subjetivo que acostumbramos a utilizar, causado por el peso tan tremendo que tiene el determinismo en las elaboraciones intelectuales correspondientes a la modernidad capitalista? Es muy comprensible que ese determinismo nos influya mucho, pero estamos obligados a liberarnos de él.

Ante todo, la crisis no es integral. Si atendemos a la financiera que se desató hace poco en 2008, se puede constatar que:

1- no disminuyó el poder de los Estados Unidos, y quizás reforzó la convicción entre los demás imperialistas de que es inevitable que ese país ostente el poder supremo;

2- demostró que el poder del Estado sigue siendo fundamental para mantener el dominio económico capitalista;

3- China, India, Brasil, Rusia y algunos otros países del Tercer Mundo no sufrieron la crisis;

4- América Latina no ha sido doblegada por esa crisis; y

5- el grupo constituido por numerosos países que son los más empobrecidos y abandonados del mundo viven su crisis permanente, ajena a la crisis financiera citada.

Lo fundamental del capitalismo contemporáneo ha seguido funcionando: la hipercentralización, la financiarización y el cobro de tributos, el saqueo sistemático y el necolonialismo selectivo, los mecanismos internacionales que son propiedad de ellos y una potencia que es suprema en lo militar y lo político, y predominante en lo cultural.

La crisis del medio en que vivimos es gravísima y es palpable que será cada vez peor. Pero también es, por lo mismo, un indicador serio de los datos esenciales del conflicto. Nosotros hemos avanzado en integrar esa crisis a nuestras luchas y a nuestras ideas, ellos no la integran a sus posiciones por dos razones básicas: no se lo permite la lógica depredadora de su sistema económico y de dominación, y no tenemos fuerzas suficientes para obligarlos a hacerlo. Desarrollamos los aspectos más creativos de nuestras ideas y sentimientos cuando integramos la conciencia ecológica hacia nuevas concepciones del mundo, el orden social y la vida; es decir, damos pasos creativos importantes que ya los capitalistas no pueden dar, nos adelantamos y nos vamos volviendo superiores a ellos.

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chile: La izquierda a debate

Publicado en Latinoamérica, Reflexiones con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , el 31 enero 2011 por La Historia Del Día

Alexis Cortés Morales

Red Seca

 

El intercambio realizado en los últimos números de RedSeca sobre el presente y futuro de la izquierda chilena ha acentuado la necesidad de superar la discusión con “nombre y apellido” para avanzar hacia un debate en donde sea el contenido lo que prime. Y es que efectivamente hasta ahora, sobre todo en las filas concertacionistas, la discusión ha girado en torno a quién es la persona más adecuada para derrotar a la derecha o en torno a cuáles son los atributos que el próximo candidato deberá poseer. Como contrapartida a esto, las causas de la derrota también se han comprendido en términos personales: la culpa es de ME-O, de Frei, de Escalona, de Lagos o de Bachelet y así sucesivamente.

 

Sin duda, que por estos días se hace más necesario que nunca el uso de la crítica más descarnada para recomponer y repensar una fuerza alternativa que sea capaz de disputarle el ejecutivo a la derecha y para superar los estrechos márgenes a lo que se circunscribió “lo posible” durante los 20 años de gobierno de la Concertación. Uno de los principales problemas al que se ve enfrentado el “mundo progresista” para comenzar esta empresa es que debe sortear las barreras que su propio accionar creó desde su posición privilegiada en los gobiernos pasados.

 

Durante estos 20 años la izquierda concertacionista no sólo renunció a la “toma del palacio de invierno”, también abandonó la lucha de trincheras, es decir, la disputa por la construcción de hegemonías. Esta izquierda ni leninista ni gramsciana (ni bernsteiniana) más bien asimiló la visión de mundo dominante sin contraponer algo sustantivamente diferente. Por ejemplo, el sentido común político de lo que actualmente se entiende por un buen gobierno es una suma de criterios pauteados por la derecha durante los gobiernos de la Concertación: equilibrio macroeconómico, gobernabilidad, lo técnico sobre lo político, etc. Parámetros que, por lo demás, los gobiernos de la Concertación se esforzaron por cumplir como buenos alumnos. Sin embargo, era de esperar que quiénes concibieron este ideal de gobierno, a la hora de asumirlo destacaran en su cometido. No es ajeno a esta observación el que un buen número de analistas, para explicar los reveses electorales de la socialdemocracia europea frente a los conservadores, utilizaran la idea de que los electores se cansaron de copias y han decidido optar por los originales.

 

Sumado a lo anterior, la relación entre los partidos de la Concertación y sus electores fue cruzada por un estímulo al conformismo político. La Concertación parecía convencida de que la ciudadanía no le perdonaría a la derecha su pasado pinochetista y en parte era cierto. Sin embargo, la seguridad electoral que le daba a la Concertación el saberse como la alianza política más exitosa en la historia de Chile –anclada en el clivaje del Sí y el No a Pinochet- rápidamente se confundió con cierta arrogancia, algo así como “no les queda otra que votar por nosotros”. Esta postura marcó un distanciamiento con la “sociedad civil”, así como hipersensibilizó a la concertación frente a las reacciones de la oposición, siendo una de las consecuencias más problemáticas el desplazamiento del centro político chileno hacia la derecha, desdibujando los trazos socialdemócratas del programa original de la coalición. Había que conformarse con lo que la Concertación ofrecía, pues nada a la izquierda era posible y nada a la derecha era deseable.

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La Primera Gran Depresión del Siglo XXI (Texto Pdf)

Publicado en Reflexiones, Textos con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , el 31 enero 2011 por La Historia Del Día

sinpermiso. info

 
 

 

La crisis económica general que se desató internacionalmente en 2008 es una Gran Depresión. Fue iniciada por una crisis financiera en EE UU, pero no fue la causa. La crisis es una fase absolutamente normal de una tendencia recurrente a largo plazo de la acumulación capitalista, en la que se suceden ondas largas expansivas y depresivas. Cuando tiene lugar la transición, la salud de la economía cambia de buena a mala. En una onda larga depresiva un choque puede desencadenar una crisis, exactamente como ocurrió con el colapso del mercado de las hipotecas subprime en 2007, y como choques anteriores desencadenaron las crisis de los 1820, 1870, 1930 y 1970 (1). En su justamente reconocida obra La Gran Crisis de 1929, John Kenneth Galbraith señaló que si la Gran Depresión de los años 1930 fue precedida por una creciente especulación financiera, fue sin embargo el débil y frágil estado de la economía en 1929 lo que permitió que el derrumbe de los mercados bursátiles desencadenase el colapso económico (2). Lo mismo sucede hoy (3). Aquellos que prefieren considerar cada uno de estos episodios como acontecimientos excepcionales, como la casual aparición de un “cisne negro” en una bandada hasta entonces nívea (4), han olvidado la dinámica histórica que intentan explicar. Y en el proceso olvidan también, convenientemente, que es la misma lógica del beneficio la que nos condena a repetir esta historia una y otra vez.

La acumulación del capital es un proceso dinámico turbulento. Tiene poderosos ritmos endógenos que son modulados por factores coyunturales y acontecimientos históricos concretos. El análisis de la historia real de la acumulación debe por lo tanto distinguir entre tendencias intrínsecas y su particular expresión histórica. Los ciclos económicos son el elemento más evidente de esta dinámica capitalista. Los ciclos cortos (de 3 a 5 años por los inventarios) son el resultado de la perpetua oscilación de la oferta y la demanda agregadas, y el ciclo medio (de 7 a 10 años por el capital fijo) son el producto de una fluctuación más lenta de la capacidad de producción y de la oferta agregadas (5). Pero estos ciclos económicos se apoyan en un ritmo mucho más lento por el que se suceden las ondas largas expansivas y depresivas de acumulación. Los distintos ciclos económicos se articulan en estas ondas largas de fondo (6). La historia del capitalismo siempre transcurre en un escenario en movimiento.

Tras la Gran Depresión de los años 1930 vino la Gran Stagflación de los años 1970. La crisis subyacente quedó oculta por una inflación rampante. Pero ello no impidió una perdida sustancial de puestos de trabajo, una depreciación profunda del valor real del índice de los mercados bursátiles y una ola general de quiebras bancarias e industriales. El gran temor del momento era que se desarticulasen el sistema financiero y económico (7). Baste ahora para nuestros propósitos señalar que en países como EE UU y Gran Bretaña la crisis produjo un alto nivel de paro, ataques contra el movimiento sindical, los subsidios de paro y las políticas públicas de lucha contra la pobreza, y una inflación que rápidamente erosionó tanto los salarios como el valor real de las bolsas. Otros países, como Japón, optaron por unas tasas de paro bajas y una deflación gradual de activos que prolongó la duración de la crisis, pero evitó que alcanzase la profundidad de la que sufrieron EE UU y Gran Bretaña.

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La Primera Gran Depresión del Siglo XXI

Egipto: la apuesta al gatopardismo

Publicado en Editoriales, Reflexiones con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , el 31 enero 2011 por La Historia Del Día

Atilio A. Boron

Página 12

 

 

En el día de ayer Hillary Clinton declaró ante la prensa que lo que había que evitar a toda costa en Egipto era un vacío de poder. Que el objetivo de la Casa Blanca era una transición ordenada hacia la democracia, la reforma social, la justicia económica, que Hosni Mubarak era el presidente de Egipto y que lo importante era el proceso, la transición. A diferencia de lo ocurrido en otra ocasión, el Presidente Obama no exigiría la salida del líder caído en desgracia. Como no podría ser de otro modo, las declaraciones de la Secretaria de Estado reflejan la concepción geopolítica que Estados Unidos ha sostenido invariablemente desde la Guerra de los Seis Días, en 1967, y cuya gravitación se acrecentó después del asesinato de Anwar el-Sadat en 1981 y la asunción de su por entonces vicepresidente, Hosni Mubarak. Sadat se había convertido en una pieza clave para Estados Unidos e Israel –y de paso confirió a Egipto la misma categoría- al ser el primer jefe de Estado de un país árabe que reconoció al Estado de Israel al firmar un Tratado de Paz entre Egipto y ese país el 26 de Marzo de 1979. Las dudas y los rencores que aún abrigaban Sadat y el primer ministro israelí Menájem Begin como consecuencia de cinco guerras y que tornaban en interminables las negociaciones de paz fueron rápidamente dejados de lado cuando tanto ellos como el Presidente James Carter se notificaron que el 16 de enero de ese año un estratégico aliado pro estadounidense en la región, el Sha de Irán, había sido derrocado por una revolución popular y buscó refugio en Egipto. La caída del Sha fue seguida por el nacimiento de la república islámica bajo la conducción del Ayatolá Ruhollah Jomeini, para quien Estados Unidos y toda la “civilización estadounidense” no eran otra cosa que el “Gran Satán”, el enemigo jurado del Islam.

Si la violenta eyección del Sha sacudía el tablero de Oriente Medio, no eran mejores las noticias que provenían del convulsionado traspatio centroamericano: el 19 de Julio de 1979 el Frente Sandinista entraba a Managua y ponía fin a la dictadura de Anastasio Somoza, complicando aún más el cuadro geopolítico estadounidense. A partir de ese momento, el delicadísimo equilibrio de Oriente Medio tendría en Egipto el ancla estabilizadora que la política exterior estadounidense se encargó de reforzar a cualquier precio, aún a sabiendas de que bajo el reinado de Mubarak la corrupción, el narcotráfico y el lavado de dinero crecían a un ritmo que sólo era superado por el proceso de pauperización y exclusión social que afectaba a sectores crecientes de la población egipcia; y que la feroz represión ante los menores atisbos de disidencia y las torturas eran cosas de todos los días. Por eso suenan insoportablemente hipócritas y oportunistas las exhortaciones del presidente Obama y su Secretaria de Estado para que un régimen corrupto y represivo como pocos en el mundo -y al cual Estados Unidos mantuvo y financió por décadas- se encamine por el sendero de las reformas económicas, sociales y políticas. Un régimen, además, donde Washington podía enviar prisioneros para torturar sin tener que enfrentar molestas restricciones legales y la estación de la CIA en Cairo podía operar sin ninguna clase de obstáculos para llevar adelante su “guerra contra el terrorismo.” Un régimen, además, que pudo bloquear la internet y la telefonía celular y que apenas si despertó una mesurada protesta por parte de Washington. ¿Habría sido igual de tibia la reacción si quien hubiera cometido tales tropelías hubiese sido Hugo Chávez?

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