Alma de Walsche
Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo
A mediados de abril, la UE firmó un acuerdo de libre comercio con Colombia. Ahora les toca a los parlamentos respectivos decidir su ratificación. Para quitar posibles obstáculos del camino – como la controvertida situación de los derechos humanos en Bogotá– una delegación de europarlamentarios realizó una visita a Colombia.
El Comisario Europeo de Comercio, Karel De Gucht estuvo formalmente presente en la firma del acuerdo de libre comercio: ‘Este tratado es un paso histórico en nuestras relaciones comerciales y en nuestras relaciones en general. Proporcionará considerables ventajas económicas para ambas partes. Los exportadores europeos, desde ahora hasta 2020, ahorrarán 250 millones de euros por año en tarifas. Esto estimulará el crecimiento económico en este período crítico’. De Gucht subrayó el “mantra” del libre comercio: ‘Creo que las economías abiertas juegan un papel clave en el fortalecimiento de las instituciones democráticas. Es una prueba de que impera el marco legal’. El ministro colombiano de Comercio, Sergio Díaz-Granados, respaldó: ‘El comercio es uno de los instrumentos más importantes para estimular el desarrollo. El crecimiento económico puesto en marcha a través de este tratado, sirve para la estabilidad y el desarrollo de nuestra población. La mejor manera de ayudar a Colombia es a través del libre comercio, que estimula el crecimiento económico y crea empleo. El año pasado nuestra economía creció un 4,6%; para este año esperamos un 5,5% y para cuando el tratado entre en vigencia, un 6%’.
Un show de buenas noticias
En la sede de la Unión Europea en Bogotá, la capital de Colombia, entrevisté al eurodiputado José Manuel García Margallo, del Partido Popular Español e integrante del Partido Popular Europeo, que encabeza la delegación europea de siete eurodiputados, de los cuales cinco son españoles. García Margallo plantea una cantidad de temas candentes con respecto a la relación existente entre la UE y Colombia. Según él, se debe facilitar el acceso de vehículos europeos al mercado colombiano, ya que los vehículos colombianos son aptos para funcionar con una mezcla de 85% de etanol o biodiesel, mientras que los vehículos europeos tienen un grado de mezcla más bajo. Según el eurodiputado, el gobierno colombiano estaría solucionando este problema. También la importación de bebidas alcohólicas debe simplificarse.
Pero además de eso, está el debate sobre los derechos humanos. ‘Todos los integrantes de la delegación coinciden en que Colombia ha registrado un gran avance con respecto a algunos años atrás. Hemos mantenido conversaciones con el Alto Comisionado para la Reintegración, la Corte Suprema de Justicia y la comunidad civil’. Y entonces reitera García Margallo, el mantra de De Gucht: ‘El comercio es la mejor manera de ayudar a Colombia. Más comercio significa más riqueza, mayor posibilidad para la redistribución y más oportunidades para poner freno a la pobreza’. El eurodiputado es optimista sobre la postura del Parlamento Europeo. ‘El Partido Popular está en su mayoría a favor del tratado, al igual que los conservadores. En el bando socialista, dos tercios están a favor. Sólo la Izquierda Unida se encuentra unánimemente en contra’.
García Margallo es muy elogioso en lo que concierne al nuevo presidente de Colombia, Juan Manuel Santos. ‘Su disposición para luchar contra la impunidad es indiscutible. Tengo una gran simpatía personal por su gobierno.’ Los partidarios del tratado de libre comercio señalan las nuevas perspectivas que el gobierno de Santos abre en el campo de la lucha contra la violación de los derechos humanos y la impunidad. Sin embargo, las cifras contradicen las expectativas. Desde 2008 las estadísticas de violencia han continuado subiendo.
Socios desiguales
Existe la expectativa de que el parlamento colombiano ratifique el tratado de comercio. Sin embargo, en Colombia no faltan las críticas. Según Enrique Daza, coordinador de Recalca, el tratado de libre comercio hace caso omiso de la situación desigual entre la UE y su país. Recalca es una red de organizaciones civiles colombianas que se muestran escépticas con respecto al tratado de libre comercio. Esta entidad no estuvo invitada al encuentro entre la delegación europea y las organizaciones colombianas.




























































