Archivos para Movimiento indígena

Tensión en Ecuador entre el gobierno de Correa y decenas de miles de campesinos organizados

Posted in Latinoamérica with tags , , , , , , , , , , , , , , on 5 octubre 2009 by La Historia Del Día
Agencias/insurgente.-

Rafael Correa 

Un pulso verbal entre el Gobierno y dirigentes del movimiento indígena de Ecuador marcó hoy una jornada considerada como antesala del levantamiento o huelga que ese colectivo convocó para la medianoche del domingo. El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, ante la amenaza del levantamiento campesino, se desplazó a la Amazonía para intentar calmar a la población de esa región, mayoritariamente indígena, opuesta a la política minera y de gestión del agua, a la que acusan de neoliberal, hecho que el gobierno niega. Un profesor indígena de 45 años muerto en las revueltas campesinas, es el resultado de lo que Correa ha llamado la semana más difícil de la “Revolución Ciudadana”.

 

Correa, durante su recorrido por la Amazonía, insistió en que la Ley de Aguas, que se tramita en el Legislativo, no promueve la privatización de ese recurso, como temen los indígenas, y ratificó que, más bien, coincide con el texto constitucional.

Por ello, el mandatario acusó a los dirigentes de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) de “engañar” a la población y dijo que no conversará con los líderes de ese movimiento mientras mantengan la actitud de protesta.

“Señores de la Conaie, entiendan que están hablando con un presidente distinto… Por el contrario, mientras haya levantamiento, jamás los voy a recibir”, subrayó Correa, ante el pedido de ciertos dirigentes indígenas de reunirse con él.

Según Correa, los dirigentes de la Conaie “están engañando a los campesinos, a los indígenas para decir levantémonos el día domingo porque se va a privatizar el agua. Miren cómo se miente a la gente… No caigan en la trampa, compañeros”.

De su lado, el presidente de la Conaie, Marlon Santi, ratificó la convocatoria al levantamiento, a partir de la medianoche del domingo, y anticipó que esa medida de presión incluirá el cierre de carreteras y movilizaciones en todo el país.

Santi reiteró que, ante el pedido de varios funcionarios del Gobierno de convocar a un diálogo a la Conaie, lo hará sólo si es directamente con Correa y no con delegados de éste.

Otro dirigente de la Conaie, Humberto Cholango, calificó de “mentiroso” al Gobierno, por haber difundido en televisión una publicidad estatal en el que se advierte de una supuesta contradicción del movimiento indígena sobre la Ley de Aguas.

Cholango indicó que, según él, pese a que la Constitución lo prohíbe, la mayor parte de las fuentes de agua en el país, actualmente, está en manos privadas.

El dirigente recordó que su movimiento exige la derogación de las leyes Minera y de Educación y que se incluyan reformas en la de Recursos Hídricos, pero dijo que la Conaie también sostiene fuertes críticas a la política petrolera del Gobierno.

De su lado, el prefecto de la provincia amazónica de Zamora, el indígena Salvador Quishpe, calificó como un “acto desesperado” la sorpresiva visita de Correa a esa región.

Quishpe pidió al Gobierno que enmiende las leyes sobre las cuales se demandan rectificaciones por parte de los movimientos sociales que, como los indígenas, antes apoyaban a Correa.

Ante esas críticas, el legislador indígena Pedro de la Cruz, que pertenece al movimiento oficialista Alianza País, liderado por Correa, señaló que en la Ley de Aguas se prohíbe la privatización del recurso y, por el contrario, “da prioridad al ser humano y a la naturaleza”.

De la Cruz, que también preside la Federación de Organizaciones Indígenas, Campesinos y Negros (Fenocin), la segunda en importancia, recalcó que “el proyecto de Ley de Agua es un proyecto que defiende lo público y lo comunitario”, antes que lo privado.

Explicó que la normativa “defiende, en orden de prelación, el uso del agua: primero para el consumo humano, segundo para riego y soberanía alimentaria, tercero para caudal ecológico y, recién, en cuarto lugar, viene para actividades productivas y económicas”.

Con esas prerrogativas, De la Cruz sostuvo que el levantamiento de la Conaie “no tiene sentido”, ya que el espíritu de la ley coincide con los planteamientos del movimiento indígena.

 

Prensa Latina/InsurGente.-

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, admitió hoy que esta semana ha sido la más difícil de la Revolución Ciudadana por el enfrentamiento de sectores indígenas, manipulados por grupos interesados en desestabilizar el país.

En su tradicional comparecencia radio televisiva sabatina, Enlace Ciudadano, Correa dijo que ya estaba estaba advertido de intentos de desestabilizar a su Gobierno, luego del golpe de estado en Honduras.

El mandatario ecuatoriano habló esta vez desde el Museo de la ciudad capital, luego de anunciarse la suspensión de la marcha y concentración prevista para este día en apoyo al Gobierno, por considerarse desgastante e innecesaria.

Al referirse a la muerte de un profesor bilingüe de la comunidad Shuar durante los incidentes ocurridos en la provincia Morona Santiago, Correa destacó el profesionalismo de la policía al aceptar ir desarmados a enfrentar grupos indígenas armados.

Estos grupos shuar fueron quienes dispararon a la policía y causaron 40 heridos a los uniformados, señaló el Mandatario, para asegurar que ese compañero indígena cayó por los perdigones asesinos de ciertos grupos irresponsables violentos, incluso paramilitares.

“Ellos fueron los que atacaron a perdigones a la policía desarmada. El profesor indígena murió de perdigones y la policía no usa ese tipo de armas, tenemos las pruebas para demostrarlo”, aseveró en respuesta a quienes alegan ahora que con un muerto no hay lugar al diálogo.

“Los culpables de ese homicidio tendrán que responder a la justicia”, advirtió. “Tenemos fotos y videos que muestran a los que estaban con carabinas, y el perdigón que, según la autopsia, fue la causa de la muerte del profesor indígena”, agregó.

Ésto es lo que ahora tratan de desinformar y manipular ciertos grupos, para impedir el diálogo, dijo, y recordó que Ecuador es un estado plurinacional pero unitario, para pedir “que nadie se confunda ante quienes quieren provocar un conflicto entre nacionalidades”.

Este sábado viajaron a Morona Santiago los ministros de Seguridad Interna y Externa, Miguel Carvajal, y de Defensa, Javier Ponce, para intentar reunirse con los dirigentes de la comunidad shuar y elaborar una agenda de temas a incluir en un diálogo con el Gobierno.

Ecoportal/inSuGente.-

Los 10 pecados capitales en la propuesta de Ley de Aguas del Gobierno – El agua no se vende!! El agua se defiende!!

 

La Nueva Constitución prohíbe toda forma de privatización del agua y establece que su gestión será exclusivamente pública o comunitaria. Sin embargo, en otros artículos aparecen formas tramposas de privatización y acaparamiento al otorgar prioridad en el uso del agua a actividades industriales que serán realizadas por capitales privados y transnacionales, como indica además la Ley de Minería vigente

 

1-. La privatización del agua

La Nueva Constitución prohíbe toda forma de privatización del agua y establece que su gestión será esclusivamente pública o comunitaria (Art. 318).

El proyecto de ley de agua elaborada por el gobierno, en su art. 3 ratifica esta prohibición. Sin embargo, en otros artículos aparecen formas tramposas de privatización y acaparamiento al otorgar prioridad en el uso del agua a actividades industriales, como las hidroeléctricas (art.70) y la minería (arts. 73 y 74) que serán realizadas por capitales privados y transnacionales, como indica además la Ley de Minería vigente.

Además, el art. 67 permite la transferencia de autorizaciones de aprovechamiento económico del agua con el dominio de la tierra, eso implica la venta del agua con la propiedad. El mismo articulo determina que “priman las consideraciones de carácter económico y de mercado en el otorgamiento de autorizaciones”. Es más en el art. 14 señala que será de propiedad del dueño del predio rural las aguas retenidas naturalmente, como las lagunas, humedales, etc.

2.- Violación a la prioridad constitucional para el uso del agua

La Constitución en su art. 318 determina que el agua será utilizada prioritariamente para: (1) consumo humano, (2) riego que garantice la soberanía alimentaria, (3) caudal ecológico y (4) actividades productivas; en este orden.

Sin embargo en el proyecto del gobierno el art. 58 indica que “podrá cambiarse el destino del agua desde una prioridad baja hacia una alta, en función del interés nacional previsto en el Plan Nacional de Desarrollo”, violando lo dispuesto en la Constitución. Reforzando esto con los arts. 70 y 73 que priorizan las hidroeléctricas y la minería, contradiciendo también el Mandato Minero dela Asamblea Constituyente, que prohíbe afectar el agua para consumo humano y la soberanía alimentaria.

Por el contrario, el proyecto de Ley de las organizaciones sociales indica en su art. 81 que “serán nulos los títulos mineros otorgados a personas naturales o juridicas, nacionales o extranjeras, en zonas que afecten las áreas protegidas, bosques protectores, zonas de amortiguamiento y las que afecten nacimientos o fuentes de agua”.

3.- Incumple las auditorías de las concesiones de agua

En lugar de cumplir con la auditoria integral para revisar, revertir las concesiones y su posterior redistribución equitativamente, tal como indican las transitorias vigesimosexta y vigesimoséptima de la Constitución, el proyecto de ley de aguas del gobierno, en su 1ra. transitoria indica la obligación de realizar el canje de concesiones por autorizaciones de uso y/o aprovechamiento económico; es decir primero permite la legalización y luego audita.,

De esta forma se está permitiendo consagrar los derechos de los acaparadores antes de auditarles, dificultando, o lo que es peor, impidiendo la redistribución planteada en la Constitución. Además incumple groseramente el plazo señalado en la mencionada transitoria constitucional, que se cumple el 14 de octubre proximo.

4.- Protege a los contaminadores

Después de una envidiable retórica ambientalista en los primeros artículos, el proyecto de Ley del gobierno omite en el resto del texto cualquier tipo de sanción a los responsables de la contaminación de las aguas, tampoco establece mecanismos de saneamiento, recuperación y reparación de los ecosistemas.,

Por el contrario, el art. 51 de la Ley de las Organizaciones Sociales directamente dice: “prohíbase toda clase de contaminación de las aguas mediante el vertido o depósito de desechos sólidos, líquidos y gaseosos, compuestos orgánicos e inorgánicos, que alteren la calidad del agua, afecten la salud humana, la fauna y la flora, y el equiibrio de los ecosistemas”; además éstas acciones son tipificadas como delitos ambientales y sancionados como tales (art. 179 y 180).

5.- La vulnerabilidad del derecho humano al agua

La propuesta del gobierno dice que el agua es un derecho humano (Art. 21,22,24,25). Sin embargo, está planteado de forma limitada ya que se refiere solamente al agua de consumo humano. Además que no dejaría de ser mercancía, porque para ejercer este derecho hay que pagarlo (Art. 23). Agravado además porque la producción de alimentos que garantiza la soberanía alimentaria no estaría dentro de la categoría de derecho humano al agua.

6. El cobro por servicios ambientales

En el Art. 144 de la propuesta del gobierno, vuelve a aparecer el cobro por servicios ambientales relacionados con el agua. No nos olvidemos que este es un mecanismo abierto de privatización de la naturaleza y el agua, cuando se negocia con el sector privado, lo cual ya está contemplado en el proyecto de Ley de Código Ambiental, elaborado por el Ministerio del Ambiente.

7.- Irresponsabilidad en la protección de humedales y zonas de recarga hídrica

La propuesta del gobierno habla de responsabilidad compartida o deja en manos de los usuarios la protección de las zonas de conservación (art. 12). Ésta debe ser responsabilidad del Estado, ya que al ser realizado por los usuarios o por privados, se generan derechos individuales y se pone en peligro el manejo comunitario.

8.- Desconocimiento de la plurinacionalidad y las formas organizativas campesinas e indígenas

La autoridad única fijada en el proyecto de Ley del gobierno se atenta contra el carácter plurinacional del Estado, ya que entrega todo el poder al Presidente (art. 171), dividiendo, sin embargo, las funciones de administración del agua en tres instituciones gubernamentales: SENAGUA; Autoridad Ambiental Nacional y el MIDUVI, con lo cual los atuales conglictos de jurididcción y funciones se mantendrán.

Además, no respeta los derechos de las comunidades, pueblos, nacionalidades y organizaciones campesinas, que tienen sus propias normas, formas organizativas y de resolución de conflictos, ya que desconoce a las autoridades indígenas, poniéndolas bajo tutela de la autoridad única del agua (art. 31, 102, 103), y disminuye sus capacidades jurisdiccionales otorgadas a los pueblos indígenas en la Constitución (art. 171). Somete además los territorios indígenas a un nuevo ordenamiento territorial impuesto desde el modelo de cuencas hidrográficas, diseñado por el Banco Mundial.

9.- El Estado no invierte

El modelo neoliberal planteaba que los usuarios deben autogestionar el manejo del agua. Con la actual propuesta se hace realidad porque el gobierno no acepta el Fondo de Inversión para el Agua, pero si propone cobrar una gran cantidad de tarifas (Art.145,146,147) hasta para pagar a la burocracia de las ciudades.

Por el contrario, las organizaciones plantean la necesidad de crear un Fondo Nacional del Agua (art.130 a 135) para la construcción de infraestructura hídrica, mantenimiento de cuencas hidrográficas, conservación etc; administrado por la COMUNAGUA, entidad participativa conformada por las organizaciones sociales.

10.- Represión por defender el agua

Pese al reconocimiento en la Constitución del agua como un sector estratégico, la nueva ley de Seguridad Pública aprobada en las últimas semanas expresa en su artículo 43 que ante circunstancias de inseguridad críticas (como acciones de resistencia social ante políticas extractivistas como minería, hidroeléctricas privadas, explotación petrolera) el Ministro de Defensa dispondrá la intervención de las Fuerzas Armadas.

http://www.ecoportal.net

Acción Ecológica – www.accionecologica.org

Ecuador: Es la hora del diálogo

Posted in Latinoamérica with tags , , , , , , , , , , , , , , on 3 octubre 2009 by La Historia Del Día

Eduardo Tamayo G.

ALAI

 

Momentos conflictivos está viviendo el Ecuador a raíz de la represión a indígenas amazónicos que dejó el saldo de un muerto y varios heridos. El gobierno señala que quienes dispararon son grupos violentos que hirieron a policías e indígenas. Las organizaciones indígenas amazónicas señalan, por su lado, que continuarán con las movilizaciones y piden que el Presidente Correa vaya a Unión Base (cerca de la ciudad de Puyo) para terminar la movilización.

 

En los últimos días, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) convocó a movilizaciones que giraron en torno a la Ley de Recursos Hídricos que se tramita en la Asamblea Nacional. Los indígenas temen que el proyecto del Ejecutivo, pese a que dice que no se privatizará el agua como manda la Constitución, deje algunas ventanas abiertas para que el agua sea entregada para el uso de la actividad minera a la que el gobierno de Rafael Correa le ha dado alta prioridad. Las reivindicaciones de las organizaciones indígenas de la Amazonía, agrupadas en la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana (CONFENIAE), va a mas allá del tema de la Ley de Recursos Hídricos e incluye un pliego de 8 puntos en el que piden un régimen autonómico especial para la Amazonía, no más explotación petrolera y minera en territorios amazónicos, derogatoria de los decretos 1585 que elimina la Dirección Nacional de Educación Intercultural Bilingüe (DINEIB) y el decreto 1780 que entrega poderes en los campos de la educación y la comunicación a las iglesias católicas en territorios indígenas, entre otros.

 

Hace más de una semana, el buró de Alianza País (partido en el gobierno) resolvió priorizar el diálogo con el movimiento indígena pero en la práctica no ha existido la voluntad política para llevarlo a cabo. El Presidente Correa utilizó un lenguaje insultante y minimizó al movimiento indígena, lo que ciertamente no solo echó más leña al fuego, sino que tocó fibras íntimas de los y las indígenas que toda la vida, en esta sociedad occidentalizada y excluyente, han recibido un trato racista y despectivo. El gobierno puso como condición para el diálogo que los indígenas levanten las medidas de hecho que se iniciaron en la madrigada del 28 de septiembre con el corte de carreteras tanto en la Sierra como en la Amazonía. La dirigencia de la CONAIE resolvió levantar la medida de hecho y concurrir al diálogo, porque ya no había mucho sentido mantenerla una vez que la Asamblea Nacional aplazó hasta febrero del próximo año el tratamiento de la Ley de Recursos Hídricos y otras leyes. Sin embargo, la dirigencia de la CONFENIAE se negó a levantar el corte de carreteras pidiendo que el Presidente Correa concurra a la Amazonía para dialogar. Esto evidenció una fisura en el seno del movimiento indígena.

 

Como respuesta, el gobierno, a través del Ministro Coordinador de Seguridad Externa e Interna, Miguel Carvajal, condicionó la iniciación del diálogo a que la CONAIE suspenda todas las medidas de hecho (incluidas las de la Amazonía), al mismo tiempo que el Presidente Correa recibía en palacio a un sector del movimiento social (Federación Ecuatoriana de Organizaciones Campesinas, Indígenas y Negras, Coordinadora Nacional Campesina) que se ha mantenido cercano al gobierno, en tanto que su movimiento político (Alianza País) prepara para el 3 de octubre una concentración de respaldo al Presidente que se cumplirá en Quito.

 

Mientras ECUARUNARI, la federación más fuerte de la CONAIE, se reunía en la tarde del 30 de septiembre para debatir el diálogo con Correa, llegó la noticia de que el profesor shuar Basco Visún habían muerto y decenas de indígenas habían sido heridos en el puente del río Upano durante un enfrentamiento con la policía.

Los indígenas hablan de dos muertos más, dato que todavía no ha sido confirmado.

 

Estos hechos caldearon los ánimos: la dirigencia de la CONAIE decidió retomar las movilizaciones, mientras el Presidente Correa, visiblemente conmovido, en la noche del 30 de septiembre, lamentó la pérdida de esta vida y llamó al diálogo.

 

Estos hechos se producen cuando hay otros focos sociales encendidos: un paro de los profesores de la educación pública agrupados en al Unión Nacional de Educadores (donde el izquierdista Movimiento Popular Democrático tiene una gran influencia) que se cumple parcialmente y los sindicatos, aunque han perdido fuerza, se movilizan reclamando por la vigencia de la contratación en el sector público y otras demandas.

 

El Ministro Miguel Carvajal, en declaraciones al periódico electrónico Ecuador Inmediato.com, dijo, este primero de octubre, que la policía no ha respondido con armas de fuego y que la muerte del profesor shuar es producto de grupos violentos que también atacaron a miembros de la Policía Nacional.

 

La situación tiende a radicalizarse. La CONFENIAE en un comunicado señaló que para que termine el levantamiento, “el presidente Correa tendrá que llegar personalmente a nuestra sede en Unión Base, provincia de Pastaza, así como llegó en la época de campaña y prometió apoyarnos, ayudarnos y protegernos”. Por su parte, el Presidente Correa llamó a que se respete su investidura de Presidente de la República y que los recibirá en el Palacio Presidencial.

 

La derecha y el aparato mediático -opositores al gobierno- están de plácemes viendo como se enfrentan y destrozan fuerzas que -se supone- están en el mismo andarivel progresista. La asambleísta Cinthya Viteri, de Madera de Guerrero -Partido Social Cristiano, pidió la destitución del Ministro de Gobierno, Gustavo Jalkn y del comandante general de la Policía, Fredy Martínez por su responsabilidad en los sucesos. Señaló que se trata de un crimen de Estado, aunque algunos periodistas le restaron autoridad moral para hablar de estos temas porque en el gobierno socialcristiano (1984-1988) se produjeron 126 homicidios a manos de la fuerza pública.

 

Los ánimos están caldeados. Urge una revisión de las políticas y las conductas tanto del Ejecutivo como de ciertos sectores del movimiento indígena. El Gobierno debe deponer su actitud de menosprecio a los indígenas, valorándolos como ellos se autodefinen: como pueblos y nacionalidades; debe estar dispuesto a conversar sobre las reales causas que motivan el descontento indígena y que tienen que ver sobre todo con la aplicación del modelo extractivista; debe desmilitarizar la Amazonía. Por su lado, sectores de la dirigencia indígena no pueden mirar en blanco y negro la situación del país: hay que tener la amplitud de miras para reconocer las cosas positivas del régimen como son el retiro de los norteamericanos de la base de Manta, el incremento de la inversión social y la política internacional independiente, así como delimitar campos con la derecha y el Partido Sociedad Patriótica, dirigido por el coronel (r) Lucio Gutiérrez, que está pescando a río revuelto en esta conflictiva coyuntura. El diálogo es urgente y necesario, así como una investigación independiente que permita esclarecer la muerte de Basco Visún y sancionar a los responsables.

http://alainet.org/active/33417

 

Autonomías indígenas, reclamo histórico en Bolivia

Posted in Latinoamérica with tags , , , , , , , , , , , , , on 5 septiembre 2009 by La Historia Del Día

Mario Hubert Garrido

Prensa Latina

La Paz.-Adolfo Chávez, secretario de la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano (CIDOB), asevera que el 2 de agosto será inscrito como otro día histórico en la vida de las comunidades originarias. Ese domingo, precisó a Prensa Latina, en la oriental localidad de Camiri, el presidente Evo Morales, presentó un decreto que autoriza a los municipios rurales a realizar referendos para definir si quieren convertirse en autonomías indígenas.

Ese tipo de régimen para las 36 etnias, distribuidas en los nueve departamentos, recordó, es reconocido por la nueva Constitución Política del Estado, la primera que fue votada por el pueblo en enero pasado y 30 días después puesta en vigor.

La consulta se realizará el próximo 6 de diciembre, en la misma fecha en la que los bolivianos elegirán en las urnas al presidente y al vicepresidente del país, así como a los miembros de la Asamblea Legislativa Plurinacional (nombre que adoptará el Congreso en 2010).

Mayor soberanía

Al explicar la medida, Morales dijo en Camiri que las autonomías indígenas permitirán mayor soberanía a un sector históricamente explotado por gobiernos neoliberales de turno.

En ese sentido, subrayó que la lucha de los antepasados contra los imperios de entonces continúa ahora contra potencias como la de Estados Unidos, que persisten en sus políticas de dominación colonial.

Al entregar el Anteproyecto de Autonomías Indígenas, el dignatario alertó que corresponde ahora que ese texto sea debatido en las comunidades de todo el país andino, que abarcan al 63 por ciento de la población.

El dignatario llamó a las diferentes agrupaciones de campesinos y a sus líderes a no detenerse en análisis secundarios y profundizar en la independencia económica frente a un capitalismo salvaje y una oligarquía nacional que no quiere perder sus intereses.

Las nuevas autonomías en Bolivia, destacó, son para mayor igualdad, dignidad, soberanía y justicia social, son para todos los bolivianos y no para pequeños grupos de familias y terratenientes.

Morales señaló que esta nueva conquista se inscribe también en la lucha de los movimientos sociales para que en 2007, la Organización de Naciones Unidas aprobara la Declaración Universal de los Pueblos Indígenas.

Por iniciativa de Bolivia, también la ONU declaró el 22 de abril como Día Internacional en Defensa de la Madre Tierra, la Pachamama, venerada por muchos pueblos pobres del mundo, pero ignorada por los ricos, el capitalismo y sus trasnacionales, aseveró Morales.

Sobre el 2 de agosto, cuestionó que se le recuerde en Bolivia solo por la reforma agraria de 1953 y recordó que ya en 1815, patriotas indígenas como el poeta quechua de Potosí, Juan Wallparrimachi, era un símbolo de las luchas sociales.

También señaló que en tres años y medio de gestión, su ejecutivo ha entregado títulos de propiedad de la tierra equivalentes a 24 millones de hectáreas, cuando en una década de gobiernos anteriores este proceso solo garantizó la propiedad de apenas nueve millones de hectáreas.

Morales apuntó además que seguirá adelante la llamada Revolución Agraria que establece la mecanización del sector y la redistribución de tierras para favorecer a los sectores más pobres.

Pueblos indígenas

Bolivia tiene 36 pueblos indígenas y 327 municipios que se rigen por las leyes del Estado; sin embargo, si alguno de estos territorios decidiera convertirse en autonomía indígena, las comunidades adoptarán para su gobierno sus usos y costumbres que estarán escritos en un estatuto particular.

Al respecto, el ministro de Autonomía y Descentralización, Carlos Romero, explicó a Prensa Latina que esos reglamentos deben subordinarse a la Constitución y a la futura ley de Autonomías.

El propio 2 de agosto, denominado ahora Día de la Autonomía Indígena, unos ocho municipios entregaron al presidente Morales sus proyectos para convertirse en autonomías indígenas.

Entre esos territorios sobresalen Jesús de Machaca y Charazani (La Paz), y las Tierras Comunitarias de Origen (TCO) de San Antonio de Lomerío (Santa Cruz), Ragaypampa (Cochabamba), Chaqui, Tarabuco y Mojocoya (Chuquisaca) y Chayanta (Potosí) entre otras, las cuales presentarán el primer borrador de sus estatutos autonómicos de acuerdo con sus normas y procedimientos.

Romero precisó que la nueva Carta Magna reconoce autonomías departamentales, regionales, municipales e indígenas y todas serán garantizadas, remarcó.

Sin embargo, la aplicación plena de las autonomías en Bolivia espera por la aprobación de una ley que sea tratada por el próximo Legislativo, que se instale después de las elecciones de diciembre de 2009.

Además del referendo municipal, las etnias podrán también convertirse en autonomías si logran consolidarse como territorios ancestrales y por la agregación de municipios o territorios indígenas, originarios o campesinos.

Para Romero es vital que una vez conquistado el poder político, ahora los indígenas tomen el poder económico, es decir, que dejen de depender de los empresarios y que generen sus propios recursos.

Dos vías

El decreto gubernamental establece dos vía para acceder a las autonomías indígenas.

La primera es a través de una ordenanza municipal aprobada por dos tercios de voto mediante la cual se solicite al Ministerio de Autonomías la certificación para acceder al referendo.

Para ello deberán demostrar que son un pueblo o nación indígena originaria campesina existente antes de la etapa colonial y que ocupan territorios ancestrales.

También deben certificar que tienen instituciones y normas propias.

El ministerio deberá verificar la documentación y hasta el 4 de septiembre informar a la Corte Nacional Electoral sobre la lista de municipios que podrán acceder al referéndum de diciembre. La otra modalidad es a través de las iniciativas ciudadanas, pero es prácticamente impracticable, ya que los interesados deberían tener firmados los libros y presentarlos a la Corte Nacional Electoral (CNE) para su verificación.

El máximo organismo comicial tendría entonces 15 días hábiles de plazo para comprobar esas firmas, lo cual se dificulta al no existir un padrón electoral digital más confiable. Luego, los concejos municipales deberán convocar el referéndum por dos tercios de voto y comunicarlo a las cortes departamentales.

El Concejo Municipal deberá aprobar una ordenanza que convoque al referéndum por dos tercios.

De otra parte, la elección de autoridades municipales del 4 de abril de 2010, deberá supeditarse a la norma sobre las autonomías indígenas.

(*) El autor es Corresponsal Jefe de Prensa Latina en Bolivia

 

América Latina: El movimiento indígena. Civilización y modernidad

Posted in Reflexiones with tags , , , , , , , , , , , , on 21 agosto 2009 by La Historia Del Día

Mónica Bruckmann

ALAI

La crisis mundial contemporánea no sólo se manifiesta en su dimensión económica y principalmente financiera, sino que representa también una profunda crisis civilizatoria del capitalismo mundial como modo de organización de la sociedad y como forma de producir conocimiento, al mismo tiempo que cuestiona fuertemente el sistema de poder en el planeta. Asistimos a la decadencia de un sistema hegemónico unipolar que necesita cada vez más de la intervención militar brutal para validar su condición de dominación, convirtiendo la civilización occidental en una fábrica de barbarie y de políticas de irrespeto a los principios fundamentales de convivencia de la humanidad.

La visión eurocéntrica

En la base de este sistema de dominación se ubica la perspectiva eurocéntrica como fundamento ideológico y como forma de producción y control de la subjetividad de las sociedades. La producción y reproducción de la vida material de los pueblos y la elaboración de sus imaginarios están dominados por la idea de que la civilización occidental es el único modelo civilizatorio del planeta, y que todas las demás civilizaciones, sin importar su nivel de elaboración y complejidad, su grado de desarrollo o sus aportes a la humanidad, son consideradas apenas culturas atrasadas respecto al modelo impuesto. La arrogancia de esta visión eurocéntrica no sólo justificó violentas formas de colonización y colonialismo sino que se convirtió en una barrera cognitiva que impidió a Occidente conocer y comprender la complejidad del mundo y las más antiguas e importantes civilizaciones del planeta. De esta manera, se despreciaron conocimientos milenarios, formas de organización de la vida y la sociedad no-occidentales, formas más humanas de relación con la naturaleza y la vida, sensibilidades estéticas altamente elaboradas, producción artística y cultural de gran importancia, aportes filosóficos e inclusive el denso pensamiento social producido fuera de los países centrales de occidente.

El eurocentrismo impuso una forma de hacer ciencia y un camino único de producción de conocimiento, que redujo a la condición de a-científico, para-científico o folklórico todo aquel conocimiento producido fuera de estos cánones. En esta perspectiva, el tiempo no existe, pues el conocimiento es universal y válido para cualquier tiempo histórico y para cualquier realidad social del planeta. Esta incapacidad de comprender que la teoría, la ciencia y el conocimiento son productos históricos, ha significado una de las principales limitaciones de la ciencia positivista. Esta ciencia, cada vez más preocupada con su coherencia interna que con la realidad social, se ha encerrado en sí misma para producir sus propias premisas y otorgar a sus deseos, la condición de conclusiones científicas. De esta manera, ha perdido la capacidad de comprender la complejidad del mundo contemporáneo y de cualquier intento de prever escenarios futuros. La humanidad está en camino a romper profundamente con estos paradigmas de ciencia y con esta visión del mundo y de la humanidad.

¿Modernidad vs atraso?

En América Latina la idea de modernidad, como modo de existencia social y como patrón de desarrollo, surge en el centro mismo del sistema colonial y como parte integrante de esta estructura de dominación y de poder. Como sostiene el sociólogo peruano Aníbal Quijano, al analizar el surgimiento de la noción de modernidad, se trata de un momento en la historia en el cual los varios tiempos e historias se configuran en complejas, contradictorias y discontinuas asociaciones entre estructuras fragmentarias y mutantes de relaciones de sentidos y de significados partes de un mismo y único mundo nuevo en plena constitución.[1] La idea de modernidad, entonces, surge en la base de la estructura de poder colonial, y se convierte en un mecanismo legitimador que impone la civilización occidental como la única vía de alcanzar el llamado “progreso”. Todo aquello que estuviera fuera de esta visión y de esta forma de organización social era considerado pre-moderno o atrasado.

Esta noción de modernidad, insertada orgánicamente a la estructura de poder colonial tuvo una enorme capacidad destructora y desarticuladota de las sociedades originarias latinoamericanas. En nombre de la modernidad se destruyeron estructuras enteras de conocimiento y sabiduría milenaria, así como avanzados modos de producción agrícola y formas de organización social comunitarias. Se puso en práctica una acción sistemática de destrucción de la memoria colectiva de los pueblos y civilizaciones americanas, de su imaginario histórico y de su propia percepción de pasado y futuro. Esta enorme capacidad destructiva significó también el propio exterminio de las poblaciones originarias, que a la llegada de los colonizadores europeos se estimaba en más de cien millones de habitantes y que en pocas décadas se vio reducida a casi la mitad.

Si América Latina fue el lugar desde donde se generó la acumulación de capital y las bases materiales para la construcción de la Europa Occidental como centro hegemónico mundial a partir del siglo XVI, es ahora la región donde se están desarrollando los nuevos elementos para la construcción de una civilización planetaria, más equilibrada e inclusiva, capaz de romper radicalmente con la herencia colonial y la visión eurocéntrica. Están surgiendo, en el continente latinoamericano, experiencias ricas y diversas de transformación social que están cambiando el escenario político, económico y cultural en la región.

Este proceso de transformación nos plantea grandes desafíos. Se hace necesario re-elaborar nuestra historia fuera de la visión colonial y crear matrices teóricas y metodológicas de producción de conocimiento capaces de dar cuenta de la complejidad y densidad de la realidad social. Pero sobre todo, se hace necesario apelar a nuestro legado civilizatorio, al conocimiento milenario y ancestral, a los saberes y formas de ver y sentir el mundo para re-construir nuestra memoria colectiva, deformada o destruida por la colonialidad, y construir nuestras identidades y nuestros proyectos de futuro y de sociedad.

El movimiento indígena latinoamericano

El movimiento indígena es quizás uno de los elementos más transformadores de esta densa realidad latinoamericana contemporánea. Éste se construye como un movimiento social de dimensión regional con un profundo contenido universal y una visión global de los procesos sociales y políticos mundiales. Al mismo tiempo, ha dejado de ser un movimiento de resistencia para desarrollar una estrategia ofensiva de lucha por el gobierno y el poder, especialmente en la región andina de América del Sur. A partir de una profunda crítica y ruptura respecto a la visión eurocéntrica, a su racionalidad, a su modelo de modernidad y desarrollo inserto en la estructura de poder colonial, el movimiento indígena latinoamericano se plantea como un movimiento civilizatorio, capaz de recuperar el legado histórico de las civilizaciones originarias para re-elaborar, no una, sino varias identidades latinoamericanas; no una forma de producir conocimiento, sino todas las formas de conocimiento y producción de conocimiento que han convivido y resistido a más de quinientos años de dominación. El elemento indígena se va convirtiendo en el centro del discurso y de la construcción de una visión del mundo, de un sujeto político y de un proyecto colectivo y emancipatorio. En las líneas que siguen, analizaremos este proceso.

El movimiento indígena como unidad geográfica e histórica

El movimiento indígena latinoamericano ha dejado de ser un conjunto de movimientos locales para convertirse en un movimiento articulado y articulador que se construye en los espacios geográficos de donde se desarrollaron las civilizaciones originarias. En el caso América del Sur, el movimiento indígena se construye en el espacio geográfico donde se desarrolló la civilización inca y las varias civilizaciones que la precedieron, ocupando los territorios de Ecuador, Colombia, Perú, Bolivia, Chile y Argentina. Quinientos años de colonización no fueron suficientes para desarticular una unidad histórica y civilizatoria, como fue el “Tawantinsuyo” de los incas, y su profundo arraigo en un espacio geográfico específico: Los Andes. Los Estados nacionales conformados a partir del siglo XIX con las guerras independentistas no sustituyeron las profundas raíces históricas de los pueblos indígenas, que se reconocen quechuas, aymaras o mapuches, antes que bolivianos, peruanos o ecuatorianos.

La reconstrucción de los Andes como unidad geográfica y las civilizaciones pre-Incas e Inca, como unidad histórica, ha profundizado el proceso de integración del movimiento indígena sudamericano, que en julio de 2006, en la ciudad de Cuzco, funda la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas – CAOI – con la participación de los pueblos Quechuas, ichwas, Aymars, Mapuches, Cymbis, Saraguros, Gumbinos, Koris, Lafquenches, Urus, entre otros tantos pueblos indígenas originarios de la región Andina[2]. En el acta fundacional, firmada por más de once organizaciones representativas, se establece una amplia plataforma de lucha para el movimiento indígena de todo el continente que incluye entre sus principales banderas la construcción de los Estados Plurinacionales; la defensa de los recursos naturales y energéticos, el agua y la tierra; los derechos colectivos de las comunidades indígenas y la autodeterminación de los pueblos como principio fundamental. Se trata de un plan de acción que incluye principios fundamentales de convivencia humana y de profundo respeto a las diferentes culturas, pueblos y nacionalidades.

Se han creado, en los últimos años, múltiples y diversos espacios de coordinación y articulación del movimiento indígena en la región, diversos foros de intercambio y movilización, al mismo tiempo que se han diversificado las organizaciones y redes indígenas y de los pueblos originarios. Esto ha generado una intensa dinámica y una creciente capacidad de movilización en los niveles locales, regionales y continental, con una clara vocación de articulación planetaria. Durante el último Foro Social Mundial de Belén, en enero de 2009[3], las organizaciones y redes indígenas ahí reunidas emitieron una declaración llamando a la más amplia unida para articular alternativas a la “crisis de civilización occidental capitalista”. Entre los principales ejes movilizadotes de este llamado están:

 

- La tierra como fuente de vida y el agua como derecho humano fundamental;

- Descolonialidad del poder y el autogobierno comunitario;

- Los Estados Plurinacionales;

- La autodeterminación de los pueblos;

- La unidad, equidad y complementariedad de género;

- El respeto a las diversas espiritualidades desde lo cotidiano y diverso;

- Liberación de toda dominación o discriminación racista, etnicista o sexista;

- Las decisiones colectivas sobre la producción, mercados y la economía;

- La descolonialidad de las ciencias y tecnologías;

- Por una nueva ética social alternativa a la del mercado.

 

La Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas se ha convertido en un espacio dinámico de articulación política y social, que se proyecta hacia las organizaciones indígenas de la Cuenca Amazónica y de Centro y Norte América, ampliando el espectro de unificación, articulación e integración del movimiento indígena en todo el continente.

El Estado plurinacional como proyecto político

La plurinacionalidad, planteada como bandera política por el movimiento indígena de los años 90, ha sido asumida por las fuerzas progresistas de países como Bolivia y Ecuador, lo que ha permitido un amplio movimiento político y social capaz de aprobar en plebiscitos nacionales, o a través de asambleas constituyentes, esta nueva forma política e institucional de Estado. El Estado Plurinacional se plantea como proyecto político que cuestiona profundamente la visión homogenizadora del Estado-nación y con ello, la tradición política occidental en América Latina. Este nuevo modelo de Estado es profundamente incluyente. Basado en el principio de “unidad en la diversidad”, reconoce la existencia de múltiples nacionalidades, culturas, lenguas, religiones, y formas de espiritualidad. Incorpora las formas comunales de organización y autoridad en la propia institucionalidad del Estado, constituyendo una experiencia política absolutamente nueva en la región.

La constitución boliviana, recientemente aprobada por plebiscito nacional, establece en su primer artículo:

“Bolivia se constituye en un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías. Bolivia se funda en la pluralidad y el pluralismo político, económico, jurídico, cultural y lingüístico, dentro del proceso integrador del país.” [4]

Se trata de un proyecto que debe construir aún su propia institucionalidad, pero que puede representa un modelo político cualitativamente superior al Estado-nación que sustenta la unidad nacional en la homogenización superficial y en la discriminación y exclusión cultural.

La tierra que nos acoge

La histórica lucha de los indígenas latinoamericanos por la tierra no sólo tiene que ver con la recuperación de un medio de producción fundamental que les fue violentamente expropiado desde los primeros momentos de la colonización europea hace más de quinientos años. La tierra tiene un sentido muy profundo en la cosmovisión y en la forma misma de existencia de los pueblo indígenas: ella es la “madre que nos acoge” o “Pachamama”[5], el espacio donde la vida se crea y se re-crea. En la visión indígena, el hombre debe “criar a la madre tierra y dejarse criar por ella”. Esta relación profunda entre el hombre y la tierra como fuente de vida se contrapuso radicalmente a la visión del colonizador que veía la tierra como objeto de posesión y espacio de saqueo y extracción de metales y piedras preciosas, objeto de depredación. Estas visiones contrapuestas produjeron enormes tensiones y sufrimientos en los pueblos indígenas de nuestro continente, pues fue justamente la mano de obra indígena la que sustentó la minería en las colonias, que permitió la acumulación de capital que sustentó la hegemonía portuguesa y española en el sistema mundial. El trabajo esclavo en las minas fue uno de los principales mecanismo de exterminio de la poblaciones indígenas en nuestro continente.

Después de varios siglos de resistencia, el movimiento indígena contemporáneo recupera el sentido fecundo de su relación con la tierra, exigiendo el respeto a ésta como fuente de vida. Se trata entonces de preservar la tierra, el medio ambiente en que vivimos, el espacio donde nuestros hijos nacen y crecen, donde la flora y fauna nativa debe ser aprovechada por el hombre con un sentido de respeto y preservación. Esta postura ecológica, que corresponde a una visión milenaria del mundo, coloca al movimiento indígena latinoamericano en una posición de vanguardia planetaria, que levanta banderas universales para la sobre vivencia de la humanidad y del planeta, que exige que la extracción de recursos naturales y energéticos se realice sin depredar la tierra y favoreciendo principalmente a las poblaciones que viven en los territorios donde estos recursos se encuentran.

De esta manera, la vida y el ser humano se elevan a la condición de valores fundamentales para la organización de la sociedad y de un nuevo modelo de desarrollo y proyecto colectivo de futuro, sintetizado en el principio indígena del “buen vivir”.

Descolonialidad del poder: “mandar obedeciendo”

La organización comunitaria, el principio de la reciprocidad y solidaridad social, son características de algunas sociedades indígenas pre-coloniales, que han sido retomadas por el movimiento indígena latinoamericano como prácticas cotidianas que afirman un legado civilizatorio y una forma propia de ver el mundo. Al mismo tiempo se crean nuevas formas de autoridad colectiva y de autogobierno comunitario que rescata la comunidad como fuente de todo y cualquier poder y el poder del individuo sometido a la comunidad. Un ejemplo de estas nuevas formas de autoridad y ejercicio del poder han sido dadas por el Movimiento Zapatista en México, con el principio de “mandar obedeciendo”, que refleja claramente estas dos dimensiones de la autoridad.

Estamos pues frente a enormes desafíos. Tal vez una de las principales tareas emancipadoras consiste en liberarnos del eurocentrismo como visión del mundo y como estructura de producción de conocimiento. Se hace necesario re-elaborar nuestra historia y recuperar nuestra memoria colectiva y legado civilizatorio para construir nuestros propios modelos de desarrollo y proyector de futuro. El movimiento indígena nos ofrece enormes potencialidades y, por la profundidad de su propuesta y de su praxis, abre un nuevo horizonte histórico en América Latina y en el mundo.

- Mónica Bruckmann es socióloga peruana, doctoranda en ciencia política por la Universidad Federal Fluminense (Brasil) e investigadora de la Cátedra y Red UNESCO/UNU sobre Economía Global y Desarrollo Sustentable – REGGEN.

Referencias Bibliográficas

BLANCO, Hugo. Avance del movimiento indígena en la lucha contra el sistema. En: ALAI – América Latina en Movimiento, 18 de setiembre de 2006. http://www.alainet.org

BRUCKAMANN, Mónica; DOS SANTOS, Theotonio. Los movimientos sociales en América Latina: un balance histórico. Red de Bibliotecas Virtuales de Ciencias Sociales de América Latina y el Caribe de la red CLACSO. http://www.clacso.org.ar/biblioteca

COORDINADORA ANDINA DE ORGANIZACIONES INDÍGENAS. Declaración de Cuzco, 17 de julio de 2006. http://www.alainet.org

CAOI. Declaración de los hijos de la tierra. En: ALAI – América Latina en Movimiento, 13 de mayo de 2008.

DAVALOS, Pablo (compilador). Pueblos indígenas, Estado y democracia. CLACSO Libros. Buenos Aires. 2005. 356 p.

GARCIA LINERA, Alvaro. El evismo: Lo nacional popular en acción. En: Revista del Observatorio Social de América Latina, Año VII, N° 19, enero-abril de 2006.

GARCIA LINERA, Alvaro. Indianismo y marxismo. En: publicação: Encarte

CLACSO. Cadernos da América Latina No. 2. São Paulo : CLACSO, Conselho Latino-americano de Ciências Sociais. Janeiro 2008.

GONZALEZ CASANOVA, Pablo; ROITMAN RESENMANN, Marcos. (Org.). Democracia y Estado multiétnico en América Latina. La Jornada Ediciones y Centro de Estudios Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades-UNAM. México. 1996. 390 p.

LANDER, Edgardo (Compilador). La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales, perspectivas latinoamericanas. CLACSO Libros. Buenos Aires. 2005. 248 p.

QUIJANO, Aníbal. Dom Quixote e os moinhos de vento na América Latina. En: Revista de Estudos Avançados 19 (55), 2005, p. 9-31.

SOUSA SANTOS, Boaventura. Estados Plurinacionales y constituyente. En: Boletín del Foro Latinoamericano de Políticas Educativas – FLAPE, N° 24, Año 5, Diciembre de 2008.

[1] QUIJANO: 2005.

[2] Ver: COORDINADORA ANDINA DE ORGANIZACIONES INDÍGENAS. Declaración de Cuzco, 17 de julio de 2006.

[3] Ver “Declaración de los Pueblos Indígenas: Llamamiento desde los Pueblos Indígenas frente a la Crisis de Civilización Occidental Capitalista”, Foro Social Mundial 2009, Belem, Amazonía, Brasil.

[4] Constitución Política de la República de Bolivia, vigente.

[5] En quechua significa “madre tierra”.

http://www.alainet.org/active/32149

 

América Latina: El movimiento indígena. Civilización y modernidad

Posted in Latinoamérica with tags , , , , , , , , , , , , , on 4 agosto 2009 by La Historia Del Día

Mónica Bruckmann

ALAI

La crisis mundial contemporánea no sólo se manifiesta en su dimensión económica y principalmente financiera, sino que representa también una profunda crisis civilizatoria del capitalismo mundial como modo de organización de la sociedad y como forma de producir conocimiento, al mismo tiempo que cuestiona fuertemente el sistema de poder en el planeta. Asistimos a la decadencia de un sistema hegemónico unipolar que necesita cada vez más de la intervención militar brutal para validar su condición de dominación, convirtiendo la civilización occidental en una fábrica de barbarie y de políticas de irrespeto a los principios fundamentales de convivencia de la humanidad.

La visión eurocéntrica

En la base de este sistema de dominación se ubica la perspectiva eurocéntrica como fundamento ideológico y como forma de producción y control de la subjetividad de las sociedades. La producción y reproducción de la vida material de los pueblos y la elaboración de sus imaginarios están dominados por la idea de que la civilización occidental es el único modelo civilizatorio del planeta, y que todas las demás civilizaciones, sin importar su nivel de elaboración y complejidad, su grado de desarrollo o sus aportes a la humanidad, son consideradas apenas culturas atrasadas respecto al modelo impuesto. La arrogancia de esta visión eurocéntrica no sólo justificó violentas formas de colonización y colonialismo sino que se convirtió en una barrera cognitiva que impidió a Occidente conocer y comprender la complejidad del mundo y las más antiguas e importantes civilizaciones del planeta. De esta manera, se despreciaron conocimientos milenarios, formas de organización de la vida y la sociedad no-occidentales, formas más humanas de relación con la naturaleza y la vida, sensibilidades estéticas altamente elaboradas, producción artística y cultural de gran importancia, aportes filosóficos e inclusive el denso pensamiento social producido fuera de los países centrales de occidente.

El eurocentrismo impuso una forma de hacer ciencia y un camino único de producción de conocimiento, que redujo a la condición de a-científico, para-científico o folklórico todo aquel conocimiento producido fuera de estos cánones. En esta perspectiva, el tiempo no existe, pues el conocimiento es universal y válido para cualquier tiempo histórico y para cualquier realidad social del planeta. Esta incapacidad de comprender que la teoría, la ciencia y el conocimiento son productos históricos, ha significado una de las principales limitaciones de la ciencia positivista. Esta ciencia, cada vez más preocupada con su coherencia interna que con la realidad social, se ha encerrado en sí misma para producir sus propias premisas y otorgar a sus deseos, la condición de conclusiones científicas. De esta manera, ha perdido la capacidad de comprender la complejidad del mundo contemporáneo y de cualquier intento de prever escenarios futuros. La humanidad está en camino a romper profundamente con estos paradigmas de ciencia y con esta visión del mundo y de la humanidad.

¿Modernidad vs atraso?

En América Latina la idea de modernidad, como modo de existencia social y como patrón de desarrollo, surge en el centro mismo del sistema colonial y como parte integrante de esta estructura de dominación y de poder. Como sostiene el sociólogo peruano Aníbal Quijano, al analizar el surgimiento de la noción de modernidad, se trata de un momento en la historia en el cual los varios tiempos e historias se configuran en complejas, contradictorias y discontinuas asociaciones entre estructuras fragmentarias y mutantes de relaciones de sentidos y de significados partes de un mismo y único mundo nuevo en plena constitución.[1] La idea de modernidad, entonces, surge en la base de la estructura de poder colonial, y se convierte en un mecanismo legitimador que impone la civilización occidental como la única vía de alcanzar el llamado “progreso”. Todo aquello que estuviera fuera de esta visión y de esta forma de organización social era considerado pre-moderno o atrasado.

Esta noción de modernidad, insertada orgánicamente a la estructura de poder colonial tuvo una enorme capacidad destructora y desarticuladota de las sociedades originarias latinoamericanas. En nombre de la modernidad se destruyeron estructuras enteras de conocimiento y sabiduría milenaria, así como avanzados modos de producción agrícola y formas de organización social comunitarias. Se puso en práctica una acción sistemática de destrucción de la memoria colectiva de los pueblos y civilizaciones americanas, de su imaginario histórico y de su propia percepción de pasado y futuro. Esta enorme capacidad destructiva significó también el propio exterminio de las poblaciones originarias, que a la llegada de los colonizadores europeos se estimaba en más de cien millones de habitantes y que en pocas décadas se vio reducida a casi la mitad.

 

Si América Latina fue el lugar desde donde se generó la acumulación de capital y las bases materiales para la construcción de la Europa Occidental como centro hegemónico mundial a partir del siglo XVI, es ahora la región donde se están desarrollando los nuevos elementos para la construcción de una civilización planetaria, más equilibrada e inclusiva, capaz de romper radicalmente con la herencia colonial y la visión eurocéntrica. Están surgiendo, en el continente latinoamericano, experiencias ricas y diversas de transformación social que están cambiando el escenario político, económico y cultural en la región.

Este proceso de transformación nos plantea grandes desafíos. Se hace necesario re-elaborar nuestra historia fuera de la visión colonial y crear matrices teóricas y metodológicas de producción de conocimiento capaces de dar cuenta de la complejidad y densidad de la realidad social. Pero sobre todo, se hace necesario apelar a nuestro legado civilizatorio, al conocimiento milenario y ancestral, a los saberes y formas de ver y sentir el mundo para re-construir nuestra memoria colectiva, deformada o destruida por la colonialidad, y construir nuestras identidades y nuestros proyectos de futuro y de sociedad.

El movimiento indígena latinoamericano

El movimiento indígena es quizás uno de los elementos más transformadores de esta densa realidad latinoamericana contemporánea. Éste se construye como un movimiento social de dimensión regional con un profundo contenido universal y una visión global de los procesos sociales y políticos mundiales. Al mismo tiempo, ha dejado de ser un movimiento de resistencia para desarrollar una estrategia ofensiva de lucha por el gobierno y el poder, especialmente en la región andina de América del Sur. A partir de una profunda crítica y ruptura respecto a la visión eurocéntrica, a su racionalidad, a su modelo de modernidad y desarrollo inserto en la estructura de poder colonial, el movimiento indígena latinoamericano se plantea como un movimiento civilizatorio, capaz de recuperar el legado histórico de las civilizaciones originarias para re-elaborar, no una, sino varias identidades latinoamericanas; no una forma de producir conocimiento, sino todas las formas de conocimiento y producción de conocimiento que han convivido y resistido a más de quinientos años de dominación. El elemento indígena se va convirtiendo en el centro del discurso y de la construcción de una visión del mundo, de un sujeto político y de un proyecto colectivo y emancipatorio. En las líneas que siguen, analizaremos este proceso.

El movimiento indígena como unidad geográfica e histórica

El movimiento indígena latinoamericano ha dejado de ser un conjunto de movimientos locales para convertirse en un movimiento articulado y articulador que se construye en los espacios geográficos de donde se desarrollaron las civilizaciones originarias. En el caso América del Sur, el movimiento indígena se construye en el espacio geográfico donde se desarrolló la civilización inca y las varias civilizaciones que la precedieron, ocupando los territorios de Ecuador, Colombia, Perú, Bolivia, Chile y Argentina. Quinientos años de colonización no fueron suficientes para desarticular una unidad histórica y civilizatoria, como fue el “Tawantinsuyo” de los incas, y su profundo arraigo en un espacio geográfico específico: Los Andes. Los Estados nacionales conformados a partir del siglo XIX con las guerras independentistas no sustituyeron las profundas raíces históricas de los pueblos indígenas, que se reconocen quechuas, aymaras o mapuches, antes que bolivianos, peruanos o ecuatorianos.

La reconstrucción de los Andes como unidad geográfica y las civilizaciones pre-Incas e Inca, como unidad histórica, ha profundizado el proceso de integración del movimiento indígena sudamericano, que en julio de 2006, en la ciudad de Cuzco, funda la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas – CAOI – con la participación de los pueblos Quechuas, ichwas, Aymars, Mapuches, Cymbis, Saraguros, Gumbinos, Koris, Lafquenches, Urus, entre otros tantos pueblos indígenas originarios de la región Andina[2]. En el acta fundacional, firmada por más de once organizaciones representativas, se establece una amplia plataforma de lucha para el movimiento indígena de todo el continente que incluye entre sus principales banderas la construcción de los Estados Plurinacionales; la defensa de los recursos naturales y energéticos, el agua y la tierra; los derechos colectivos de las comunidades indígenas y la autodeterminación de los pueblos como principio fundamental. Se trata de un plan de acción que incluye principios fundamentales de convivencia humana y de profundo respeto a las diferentes culturas, pueblos y nacionalidades.

Se han creado, en los últimos años, múltiples y diversos espacios de coordinación y articulación del movimiento indígena en la región, diversos foros de intercambio y movilización, al mismo tiempo que se han diversificado las organizaciones y redes indígenas y de los pueblos originarios. Esto ha generado una intensa dinámica y una creciente capacidad de movilización en los niveles locales, regionales y continental, con una clara vocación de articulación planetaria. Durante el último Foro Social Mundial de Belén, en enero de 2009[3], las organizaciones y redes indígenas ahí reunidas emitieron una declaración llamando a la más amplia unida para articular alternativas a la “crisis de civilización occidental capitalista”. Entre los principales ejes movilizadotes de este llamado están:

 

- La tierra como fuente de vida y el agua como derecho humano fundamental;

- Descolonialidad del poder y el autogobierno comunitario;

- Los Estados Plurinacionales;

- La autodeterminación de los pueblos;

- La unidad, equidad y complementariedad de género;

- El respeto a las diversas espiritualidades desde lo cotidiano y diverso;

- Liberación de toda dominación o discriminación racista, etnicista o sexista;

- Las decisiones colectivas sobre la producción, mercados y la economía;

- La descolonialidad de las ciencias y tecnologías;

- Por una nueva ética social alternativa a la del mercado.

 

La Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas se ha convertido en un espacio dinámico de articulación política y social, que se proyecta hacia las organizaciones indígenas de la Cuenca Amazónica y de Centro y Norte América, ampliando el espectro de unificación, articulación e integración del movimiento indígena en todo el continente.

El Estado plurinacional como proyecto político

La plurinacionalidad, planteada como bandera política por el movimiento indígena de los años 90, ha sido asumida por las fuerzas progresistas de países como Bolivia y Ecuador, lo que ha permitido un amplio movimiento político y social capaz de aprobar en plebiscitos nacionales, o a través de asambleas constituyentes, esta nueva forma política e institucional de Estado. El Estado Plurinacional se plantea como proyecto político que cuestiona profundamente la visión homogenizadora del Estado-nación y con ello, la tradición política occidental en América Latina. Este nuevo modelo de Estado es profundamente incluyente. Basado en el principio de “unidad en la diversidad”, reconoce la existencia de múltiples nacionalidades, culturas, lenguas, religiones, y formas de espiritualidad. Incorpora las formas comunales de organización y autoridad en la propia institucionalidad del Estado, constituyendo una experiencia política absolutamente nueva en la región.

La constitución boliviana, recientemente aprobada por plebiscito nacional, establece en su primer artículo:

“Bolivia se constituye en un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías. Bolivia se funda en la pluralidad y el pluralismo político, económico, jurídico, cultural y lingüístico, dentro del proceso integrador del país.” [4]

Se trata de un proyecto que debe construir aún su propia institucionalidad, pero que puede representa un modelo político cualitativamente superior al Estado-nación que sustenta la unidad nacional en la homogenización superficial y en la discriminación y exclusión cultural.

La tierra que nos acoge

La histórica lucha de los indígenas latinoamericanos por la tierra no sólo tiene que ver con la recuperación de un medio de producción fundamental que les fue violentamente expropiado desde los primeros momentos de la colonización europea hace más de quinientos años. La tierra tiene un sentido muy profundo en la cosmovisión y en la forma misma de existencia de los pueblo indígenas: ella es la “madre que nos acoge” o “Pachamama”[5], el espacio donde la vida se crea y se re-crea. En la visión indígena, el hombre debe “criar a la madre tierra y dejarse criar por ella”. Esta relación profunda entre el hombre y la tierra como fuente de vida se contrapuso radicalmente a la visión del colonizador que veía la tierra como objeto de posesión y espacio de saqueo y extracción de metales y piedras preciosas, objeto de depredación. Estas visiones contrapuestas produjeron enormes tensiones y sufrimientos en los pueblos indígenas de nuestro continente, pues fue justamente la mano de obra indígena la que sustentó la minería en las colonias, que permitió la acumulación de capital que sustentó la hegemonía portuguesa y española en el sistema mundial. El trabajo esclavo en las minas fue uno de los principales mecanismo de exterminio de la poblaciones indígenas en nuestro continente.

Después de varios siglos de resistencia, el movimiento indígena contemporáneo recupera el sentido fecundo de su relación con la tierra, exigiendo el respeto a ésta como fuente de vida. Se trata entonces de preservar la tierra, el medio ambiente en que vivimos, el espacio donde nuestros hijos nacen y crecen, donde la flora y fauna nativa debe ser aprovechada por el hombre con un sentido de respeto y preservación. Esta postura ecológica, que corresponde a una visión milenaria del mundo, coloca al movimiento indígena latinoamericano en una posición de vanguardia planetaria, que levanta banderas universales para la sobre vivencia de la humanidad y del planeta, que exige que la extracción de recursos naturales y energéticos se realice sin depredar la tierra y favoreciendo principalmente a las poblaciones que viven en los territorios donde estos recursos se encuentran.

De esta manera, la vida y el ser humano se elevan a la condición de valores fundamentales para la organización de la sociedad y de un nuevo modelo de desarrollo y proyecto colectivo de futuro, sintetizado en el principio indígena del “buen vivir”.

Descolonialidad del poder: “mandar obedeciendo

La organización comunitaria, el principio de la reciprocidad y solidaridad social, son características de algunas sociedades indígenas pre-coloniales, que han sido retomadas por el movimiento indígena latinoamericano como prácticas cotidianas que afirman un legado civilizatorio y una forma propia de ver el mundo. Al mismo tiempo se crean nuevas formas de autoridad colectiva y de autogobierno comunitario que rescata la comunidad como fuente de todo y cualquier poder y el poder del individuo sometido a la comunidad. Un ejemplo de estas nuevas formas de autoridad y ejercicio del poder han sido dadas por el Movimiento Zapatista en México, con el principio de “mandar obedeciendo”, que refleja claramente estas dos dimensiones de la autoridad.

Estamos pues frente a enormes desafíos. Tal vez una de las principales tareas emancipadoras consiste en liberarnos del eurocentrismo como visión del mundo y como estructura de producción de conocimiento. Se hace necesario re-elaborar nuestra historia y recuperar nuestra memoria colectiva y legado civilizatorio para construir nuestros propios modelos de desarrollo y proyector de futuro. El movimiento indígena nos ofrece enormes potencialidades y, por la profundidad de su propuesta y de su praxis, abre un nuevo horizonte histórico en América Latina y en el mundo.

- Mónica Bruckmann es socióloga peruana, doctoranda en ciencia política por la Universidad Federal Fluminense (Brasil) e investigadora de la Cátedra y Red UNESCO/UNU sobre Economía Global y Desarrollo Sustentable – REGGEN.

Referencias Bibliográficas

BLANCO, Hugo. Avance del movimiento indígena en la lucha contra el sistema. En: ALAI – América Latina en Movimiento, 18 de setiembre de 2006. http://www.alainet.org

BRUCKAMANN, Mónica; DOS SANTOS, Theotonio. Los movimientos sociales en América Latina: un balance histórico. Red de Bibliotecas Virtuales de Ciencias Sociales de América Latina y el Caribe de la red CLACSO. http://www.clacso.org.ar/biblioteca

COORDINADORA ANDINA DE ORGANIZACIONES INDÍGENAS. Declaración de Cuzco, 17 de julio de 2006. http://www.alainet.org

CAOI. Declaración de los hijos de la tierra. En: ALAI – América Latina en Movimiento, 13 de mayo de 2008.

DAVALOS, Pablo (compilador). Pueblos indígenas, Estado y democracia. CLACSO Libros. Buenos Aires. 2005. 356 p.

GARCIA LINERA, Alvaro. El evismo: Lo nacional popular en acción. En: Revista del Observatorio Social de América Latina, Año VII, N° 19, enero-abril de 2006.

GARCIA LINERA, Alvaro. Indianismo y marxismo. En: publicação: Encarte

CLACSO. Cadernos da América Latina No. 2. São Paulo : CLACSO, Conselho Latino-americano de Ciências Sociais. Janeiro 2008.

GONZALEZ CASANOVA, Pablo; ROITMAN RESENMANN, Marcos. (Org.). Democracia y Estado multiétnico en América Latina. La Jornada Ediciones y Centro de Estudios Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades-UNAM. México. 1996. 390 p.

LANDER, Edgardo (Compilador). La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales, perspectivas latinoamericanas. CLACSO Libros. Buenos Aires. 2005. 248 p.

QUIJANO, Aníbal. Dom Quixote e os moinhos de vento na América Latina. En: Revista de Estudos Avançados 19 (55), 2005, p. 9-31.

SOUSA SANTOS, Boaventura. Estados Plurinacionales y constituyente. En: Boletín del Foro Latinoamericano de Políticas Educativas – FLAPE, N° 24, Año 5, Diciembre de 2008.

[1] QUIJANO: 2005.

[2] Ver: COORDINADORA ANDINA DE ORGANIZACIONES INDÍGENAS. Declaración de Cuzco, 17 de julio de 2006.

[3] Ver “Declaración de los Pueblos Indígenas: Llamamiento desde los Pueblos Indígenas frente a la Crisis de Civilización Occidental Capitalista”, Foro Social Mundial 2009, Belem, Amazonía, Brasil.

[4] Constitución Política de la República de Bolivia, vigente.

[5] En quechua significa “madre tierra”.

http://www.alainet.org/active/32149

 

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.081 seguidores

%d personas les gusta esto: