Archivos para Eduardo Galeano

Eduardo Galeano: Me caí del mundo y no sé cómo se entra

Posted in Reflexiones, Sociedad/Cultura with tags , , , , , , , , , , , , on 16 marzo 2013 by La Historia Del Día

Eduardo Galeano

Galeano - Me cai del mundo

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco..

No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.

Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.

¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo.

¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.
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La desescolarización del mundo patas arriba: Prólogo a la edición eslovena de la obra de Eduardo Galeano, “Patas arriba. La escuela del mundo al revés”

Posted in Reflexiones, Textos with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on 28 febrero 2013 by La Historia Del Día

Gašper Kralj

1984 nwo

Patas Arriba  -  Eslovenia

Diseño de la cubierta Luka Umek

Editado por la Editorial Sanje, Liubliana, Eslovenia, 2011  

El lenguaje cambió considerablemente, los conceptos se alteraron, y para describir el mundo tal y como hoy lo conocemos ya no basta decir simplemente que se trata de «la crisis del capitalismo más profunda en la historia moderna de la humanidad»: es necesario presentar pruebas. Y esto es lo que se propone el presente libro. Patas arriba. La escuela del mundo al revés (1998), basado en numerosos «estudios de casos», pone en evidencia las máscaras del sistema: en sus aulas enloquecidas rigen los valores invertidos con los que el capitalismo mantiene y justifica su poder global. Por un lado, el libro puede leerse de un modo informativo: es posible que nos interese saber cómo y por qué se impuso la creencia de que «otro mundo no es posible». Por otro, puede leerse de un modo transformativo: tal vez nos despierte, incite y desafíe a empezar a reflexionar de una manera distinta sobre cuestiones que nos parecen obvias. En tal caso, esta peligrosa lectura no sólo influirá en nuestros pensamientos, sino también en nuestra relación con el mundo. Y parece que fue con este propósito que su autor, el escritor uruguayo y apasionado del fútbol, Eduardo Galeano, acordó una alianza secreta en complicidad con su compañero ausente, José Guadalupe Posada, el artista mexicano de principios del siglo veinte.

 Galeano obtuvo reconocimiento con Las venas abiertas de América Latina (1971). Obra en la que escribió aquellas páginas que la historia, esa bella durmiente (o ese «monstruo», depende del punto de vista), normalmente omite. Partió de la tesis de que «el subdesarrollo no es una etapa del desarrollo, es su consecuencia»; Seguir leyendo

Eduardo Galeano: Lenguaje 3

Posted in Reflexiones, Sociedad/Cultura with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , on 21 febrero 2013 by La Historia Del Día

Eduardo Galeano

CubaDebate

(Tomado de Patas arriba. La escuela del mundo al revés.)

El mundo al reves

En la época victoriana, no se podían mencionar los pantalones en presencia de una señorita.

Hoy por hoy, no queda bien decir ciertas cosas en presencia de la opinión pública: el capitalismo luce el nombre artístico de economía de mercado; el imperialismo se llama globalización; las víctimas del imperialismo se llaman países en vías de desarrollo, que es como llamar niños a los enanos; el oportunismo se llama pragmatismo; la traición se llama realismo; los pobres se llaman carentes, o carenciados, o personas de escasos recursos;

la expulsión de los niños pobres por el sistema educativo se conoce bajo el nombre de deserción escolar; el derecho del patrón a despedir al obrero sin indemnización ni explicación se llama flexibilización del mercado laboral; el lenguaje oficial reconoce los derechos de las mujeres, entre los derechos de las minorías, como si la mitad masculina de la humanidad fuera la mayoría; en lugar de dictadura militar, se dice proceso; las torturas se llaman apremios ilegales, o también presiones físicas y psicológicas;

cuando los ladrones son de buena familia, no son ladrones, sino cleptómanos; el saqueo de los fondos públicos por los políticos corruptos responde al nombre de enriquecimiento ilícito; se llaman accidentes los crímenes que cometen los automóviles; para decir ciegos, se dice no videntes; un negro es un hombre de color; donde dice larga y penosa enfermedad, debe leerse cáncer o sida; repentina dolencia significa infarto; nunca se dice muerto, sino desaparición física;

tampoco son muertos los seres humanos aniquilados en las operaciones militares: los muertos en batalla son bajas, y los civiles que se la ligan sin comerla ni beberla, son daños colaterales; en 1995, cuando las explosiones nucleares de Francia en el Pacífico sur, el embajador francés en Nueva Zelanda declaró: «No me gusta esa palabra bomba. No son bombas. Son artefactos que explotan»; se llaman Convivir algunas de las bandas que asesinan gente en Colombia, a la sombra de la protección militar;

Dignidad era el nombre de unos de los campos de concentración de la dictadura chilena y Libertad la mayor cárcel de la dictadura uruguaya; se llama Paz y Justicia el grupo paramilitar que, en 1997, acribilló por la espalda a cuarenta y cinco campesinos, casi todos mujeres y niños, mientras rezaban en una iglesia del pueblo de Acteal, en Chiapas.

Imagen tomada de:  http://www.1984nwo.net/

Fuente: http://www.cubadebate.cu/

 

Entrevista con Eduardo Galeano: “Escribo cuando me pica la mano”

Posted in Reflexiones with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on 30 enero 2013 by La Historia Del Día

Alejandro Lavquén

Punto Final Nº 775 / lavquen.tripod.com

 Eduardo Galeano--3

“ … Se está repitiendo la historia trágicamente. La historia de América Latina es la historia del despojo de los recursos naturales, y en eso no se equivocó La venas, pues es un libro que describe muy bien ese proceso de vaciamiento. Hay que saber cuidar los recursos naturales. No hay que entregar la naturaleza a las fauces abiertas del sistema de poder que devora todo lo que se le arrima. El sistema capitalista se come todo lo que encuentra. Incluye una ideología, una moral, una concepción de la vida y de las cosas que es peligrosa para el género humano y para el planeta que habitamos…”

El escritor uruguayo Eduardo Galeano , autor del celebrado libro Las venas abiertas de América Latina, visitó Chile para recibir el XVIII Premio N’aitun , que otorga la Corporación Cultural Artistas Pro-Ecología. Durante su estadía en nuestro país también fue presentado su libro Los hijos de los días ante un público que desbordó la Sala Antonio Varas. De manera exclusiva concedió también una entrevista a revista Punto Final.

El premio que recibes lo otorga una agrupación ecológica ¿Crees que en la actualidad el factor ecológico se ha convertido en una herramienta de lucha política?

“La palabra política se ha manoseado tanto que significa todo y no significa nada. Entonces desconfío mucho de la etiqueta política. Lo que sí creo es que hay un trágico divorcio del que tampoco se ha salvado, lamentablemente, buena parte de la izquierda latinoamericana ni los gobiernos progresistas que tenemos hoy en algunos países, que es el divorcio entre los derechos humanos y los derechos de la naturaleza, como si no fueran lo que son: dos nombres de una misma dignidad. Y eso me parece que tiene consecuencias terribles para la tierra que habitamos, para el aire que respiramos, para el agua que bebemos y para todo lo que tiene que ver con la naturaleza de la cual formamos parte. A partir de la conquista de América se impuso el criterio que suprimía la naturaleza como fuente de derecho, de lenguaje. Hubo que esperar la Constitución de la República del Ecuador, muy reciente, para que se recuperara esa unidad perdida y se reivindicaran los derechos de la naturaleza”.

Tu libro “Las venas abiertas de América Latina”, a pesar de ser publicado en 1971, se sigue vendiendo como si hubiese sido editado ayer ¿A qué tribuyes este fenómeno?

“Fue un punto de partida, después cada libro empuja otro libro. Las venas fue un punto de partida, no de llegada. A partir de ahí fui desarrollando un lenguaje propio. Abarqué otros estados, otros perfiles, otros temas de la realidad que no están en Las venas, que es sobre todo un libro centrado en la historia económico-política de América Latina.

Respecto a su vigencia, eso ocurre, lamentablemente, porque la realidad no ha cambiado mucho desde que el libro se escribió. Ojalá fuera una obra de arqueología, esa sería mi intención. Entre otras cosas porque me dejarían en paz. No me preguntarían más nada sobre el libro [lo dice con humor]. Me pasa con Las venas lo mismo que al pobre Kino con Mafalda , que lo único que quiere es estrangularla… Pero la verdad es que estoy muy orgulloso de ese libro, pues después de tantos años ha influido sobre tanta gente y en tantos procesos”.

Y ha creado conciencia

“Mucha, sí. Lo cual demuestra que escribir no es una pasión inútil. Escribir es un modo de comunicación, y en este caso ese libro [Las venas] tuvo la suerte de llegar a muchas manos y de pasar por varias generaciones. Me siento muy feliz con él”.
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Eduardo Galeano: Hablar de trabajo

Posted in Reflexiones with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on 18 noviembre 2012 by La Historia Del Día

Eduardo Galeano

Pägina/12

Los derechos de los trabajadores  ¿un tema para arqueólogos?

El escritor uruguayo convocó a cientos de estudiantes, que fueron hasta nueve horas antes de que hablara para conseguir entrar. El tema era uno “que ya no suele tocarse”, el del trabajo “y el del miedo que tenemos todos de quedarnos sin trabajo”. Fue escuchado en un silencio profundo y aclamado al final.

 

Este mosaico ha sido armado con unos pocos textos míos, publicados en libros y revistas en los últimos años. Sin querer queriendo, yendo y viniendo entre el pasado y el presente y entre temas diversos, todos los textos se refieren, de alguna manera, directa o indirectamente, a los derechos de los trabajadores, derechos despedazados por el huracán de la crisis: esta crisis feroz, que castiga el trabajo y recompensa la especulación y está arrojando al tacho de la basura más de dos siglos de conquistas obreras.

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Haití, país ocupado

Posted in Editoriales, Reflexiones with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on 28 septiembre 2011 by La Historia Del Día

Eduardo Galeano *

Página/12

 

Consulte usted cualquier enciclopedia. Pregunte cuál fue el primer país libre en América. Recibirá siempre la misma respuesta: los Estados Unidos. Pero los Estados Unidos declararon su independencia cuando eran una nación con seiscientos cincuenta mil esclavos, que siguieron siendo esclavos durante un siglo, y en su primera Constitución establecieron que un negro equivalía a las tres quintas partes de una persona.

 

Y si a cualquier enciclopedia pregunta usted cuál fue el primer país que abolió la esclavitud, recibirá siempre la misma respuesta: Inglaterra. Pero el primer país que abolió la esclavitud no fue Inglaterra sino Haití, que todavía sigue expiando el pecado de su dignidad.

Los negros esclavos de Haití habían derrotado al glorioso ejército de Napoleón Bonaparte y Europa nunca perdonó esa humillación. Haití pagó a Francia, durante un siglo y medio, una indemnización gigantesca, por ser culpable de su libertad, pero ni eso alcanzó. Aquella insolencia negra sigue doliendo a los blancos amos del mundo.

– – –

De todo eso, sabemos poco o nada.

Haití es un país invisible.

Sólo cobró fama cuando el terremoto del año 2010 mató a más de doscientos mil haitianos.

La tragedia hizo que el país ocupara, fugazmente, el primer plano de los medios de comunicación.

Haití no se conoce por el talento de sus artistas, magos de la chatarra capaces de convertir la basura en hermosura, ni por sus hazañas históricas en la guerra contra la esclavitud y la opresión colonial.

Vale la pena repetirlo una vez más, para que los sordos escuchen: Haití fue el país fundador de la independencia de América y el primero que derrotó la esclavitud en el mundo.

Merece mucho más que la notoriedad nacida de sus desgracias.

– – –

Actualmente, los ejércitos de varios países, incluyendo el mío, continúan ocupando Haití. ¿Cómo se justifica esta invasión militar? Pues alegando que Haití pone en peligro la seguridad internacional.

Nada de nuevo.

Todo a lo largo del siglo diecinueve, el ejemplo de Haití constituyó una amenaza para la seguridad de los países que continuaban practicando la esclavitud. Ya lo había dicho Thomas Jefferson: de Haití provenía la peste de la rebelión. En Carolina del Sur, por ejemplo, la ley permitía encarcelar a cualquier marinero negro, mientras su barco estuviera en puerto, por el riesgo de que pudiera contagiar la peste antiesclavista. Y en Brasil, esa peste se llamaba haitianismo.

Ya en el siglo veinte, Haití fue invadido por los marines, por ser un país inseguro para sus acreedores extranjeros. Los invasores empezaron por apoderarse de las aduanas y entregaron el Banco Nacional al City Bank de Nueva York. Y ya que estaban, se quedaron diecinueve años.

– – –

El cruce de la frontera entre la República Dominicana y Haití se llama El mal paso.

Quizás el nombre es una señal de alarma: está usted entrando en el mundo negro, la magia negra, la brujería…

El vudú, la religión que los esclavos trajeron de Africa y se nacionalizó en Haití, no merece llamarse religión. Desde el punto de vista de los propietarios de la Civilización, el vudú es cosa de negros, ignorancia, atraso, pura superstición. La Iglesia Católica, donde no faltan fieles capaces de vender uñas de los santos y plumas del arcángel Gabriel, logró que esta superstición fuera oficialmente prohibida en 1845, 1860, 1896, 1915 y 1942, sin que el pueblo se diera por enterado.

Pero desde hace ya algunos años, las sectas evangélicas se encargan de la guerra contra la superstición en Haití. Esas sectas vienen de los Estados Unidos, un país que no tiene piso 13 en sus edificios, ni fila 13 en sus aviones, habitado por civilizados cristianos que creen que Dios hizo el mundo en una semana.

En ese país, el predicador evangélico Pat Robertson explicó en la televisión el terremoto del año 2010. Este pastor de almas reveló que los negros haitianos habían conquistado la independencia de Francia a partir de una ceremonia vudú, invocando la ayuda del Diablo desde lo hondo de la selva haitiana. El Diablo, que les dio la libertad, envió al terremoto para pasarles la cuenta.

– – –

¿Hasta cuándo seguirán los soldados extranjeros en Haití? Ellos llegaron para estabilizar y ayudar, pero llevan siete años desayudando y desestabilizando a este país que no los quiere.

La ocupación militar de Haití está costando a las Naciones Unidas más de ochocientos millones de dólares por año.

Si las Naciones Unidas destinaran esos fondos a la cooperación técnica y la solidaridad social, Haití podría recibir un buen impulso al desarrollo de su energía creadora. Y así se salvaría de sus salvadores armados, que tienen cierta tendencia a violar, matar y regalar enfermedades fatales.

Haití no necesita que nadie venga a multiplicar sus calamidades. Tampoco necesita la caridad de nadie. Como bien dice un antiguo proverbio africano, la mano que da está siempre arriba de la mano que recibe.

Pero Haití sí necesita solidaridad, médicos, escuelas, hospitales y una colaboración verdadera que haga posible el renacimiento de su soberanía alimentaria, asesinada por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otras sociedades filantrópicas. 

Para nosotros, latinoamericanos, esa solidaridad es un deber de gratitud: será la mejor manera de decir gracias a esta pequeña gran nación que en 1804 nos abrió, con su contagioso ejemplo, las puertas de la libertad.

(Este artículo está dedicado a Guillermo Chifflet, que fue obligado a renunciar a la Cámara de Diputados del Uruguay cuando votó contra el envío de soldados a Haití.)

* Texto leído ayer por el escritor uruguayo en la Biblioteca Nacional en el marco de la mesa-debate “Haití y la respuesta latinoamericana”, en la que participaron además Camille Chalmers y Jorge Coscia.

http://www.pagina12.com.ar/ 

Eduardo Galeano habla sobre el movimiento 15M: “No vale la pena vivir para ganar, vale la pena vivir para seguir tu conciencia” (Video)

Posted in Reflexiones, Video with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , on 25 mayo 2011 by La Historia Del Día

Eduardo Galeano se pronuncia sobre el movimiento del 15 de mayo en el programa catalán de TV3 Singulars. Entrevista de más de 40 minutos de duración donde repasa otros temas de la actualidad social, política y económica.

 
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